Casados con hijos: claves para reencontrarse con la pareja y reavivar el sexo

SEXUALIDAD Por Carola LEVI
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Muchos años con la misma persona, sumado al cansancio, el desgaste, la monotonía y la falta de espacios individuales pueden terminar con la pasión de un matrimonio o pareja. Si a eso le sumamos las restricciones y los hijos -que desde el comienzo de la pandemia suelen estar todo el día en casa-, los momentos libres para innovar, seducir y generar nuevas experiencias se reducen al límite.

La vida sexual en pandemia cambió para todos: para los solteros/as se redujo por la imposibilidad de socializar y conocer personas nuevas tras las recomendaciones de las autoridades de salud de no tener encuentros sociales para prevenir el contagio de coronavirus. Para los casados con hijos, porque el cierre de las escuelas y las restricciones de actividades sociales, obligaron a los menores a pasar mayor tiempo en casa. Entonces, ¿cómo hace un matrimonio para tener relaciones sexuales en un ámbito de privacidad y relajación?

Varios sondeos mundiales determinaron que la vida sexual cambió desde la llegada del COVID-19 a nuestras vidas. La atención de la mayoría de las personas se focalizó en priorizar otras cuestiones como la salud, la economía y el resguardo de sus familias. A eso, se le agregó la sobrecarga de actividades y compromisos dentro del hogar y el poco espacio para navegar por los mares del deseo y las fantasías, propias de la intimidad.

Con Bienestar habló al respecto con dos sexólogas que analizaron el contexto actual y dieron una serie de tips para reavivar la pasión en la pareja o el matrimonio cuando hay hijos de por medio. Al respecto, Florencia Salort (M.N. 100.659) médica, ginecóloga y sexóloga, reveló: “En el Hospital Italiano, hicimos un trabajo (que incluyó a más de 7000 personas) sobre comportamiento sexual en pandemia y la realidad es que el deseo y la satisfacción sexual bajó muchísimo en matrimonios con hijos y más aún, cuantos más años de pareja tenían y a mayor edad. Si bien fue un poquito más bajo en mujeres que en hombres, en los dos géneros se vio casi la misma disminución”.

En lo que respecta a los hijos/as, la especialista aseveró que quitan muchísima intimidad. Y explicó: “Con la rutina cambiada, lo nuevos horarios establecidos en los colegios, los zooms y el tiempo que pasan adentro del hogar, los chicos/as se acuestan a dormir en otros horarios, acumulan angustia y están mucho más excitados porque liberan muy poca energía, lo que hace que el encuentro de las parejas se posponga hasta muy tarde y para esos horarios, ya muchos se sienten cansadas/os. Faltan momentos de intimidad y de encuentro real entre la pareja porque los tiempos pasan a ser muy cortos. A eso, hay que sumarle el estrés que genera esta pandemia y la gran incertidumbre económica y social”.

En ese sentido, la sexóloga dijo que, para estar disponibles para el placer y el disfrute sexual, lo más importante para las personas es estar en el lugar exacto para gozar: “Eso no sólo tiene que ver con el lugar físico (donde se den las condiciones propicias para que las personas se relajen) sino con generar un clima donde la mente también esté ahí. Muchas veces nos pasa que, con todo lo que está sucediendo, es muy difícil que la mente repose y se abra al goce. Lamentablemente, los albergues transitorios y hoteles -para quienes eligen esta alternativa- dejaron de ser una opción para salir de casa y poder encontrar ese espacio de intimidad tan necesario”, precisó.

Por todo lo anterior, y en este difícil contexto, la especialista recomendó:

Ponerle traba a la puerta del dormitorio de la pareja o matrimonio para asegurarse de que los hijos/as no entrarán a ese espacio de intimidad en ningún momento del día o la noche.
La intimidad no sólo tiene que ver con el sexo, sino con el clima generado para que la relación sexual se dé, aunque sea a la distancia con mensajes de texto, llamadas, sorpresas, gestos de afecto y amor, de escucha y sostén. Como todo eso hace a una relación sexual, es muy importante aplicarlo en la pareja y encontrar las maneras de llegar al otro y estimular el deseo sexual mucho antes del momento de intimidad.
Acostar a los hijos/as más temprano para tener momentos a solas.
Buscar espacios de intimidad para mejorar la vida sexual de la pareja o matrimonio. Eso va a fortalecer la complicidad y las ganas de que llegue el momento para concretar el encuentro sexual. Jugar e idear espacios y momentos llevan a la fantasía, las ganas y el deseo.
Abrazarse, mimarse, decirse cosas lindas durante los momentos que compartimos con los hijos durante el día. Eso irá encendiendo la llama y el erotismo.
Permitir la autosatisfacción. La masturbación es algo normal y saludable para cada persona. No reprimir a la pareja es fundamental para conectar con las necesidades del otro. Uno no tiene por qué ofenderse si la pareja lo hace.
Animarse a probar diferentes prácticas sexuales con la pareja. Intentar concretar algunas de las fantasías.

Con Bienestar habló también con la sexóloga Viviana Wapñarsky (M.N. 24433), que afirmó que si una pareja era tranquila cuando no tenía hijos, lo más probable es que sigan siéndolo con hijos/as. “Lo más importante para reavivar el fuego y la pasión sexual es poder hacerse espacios de intimidad más allá de que estén los hijos en el hogar. Es muy importante tener una puerta con llave en el dormitorio. Muchas veces pasa que los chicos/as y jóvenes entran al cuarto sin golpear. Lo mismo les sucede a ellos cuando los adultos entran a sus cuartos sin avisar. Todos los integrantes de la familia deben tener su espacio individual”.

La especialista también ofreció algunos consejos para las parejas o matrimonios con hijos:

Buscar momentos afuera de la casa. Establecer una rutina (aunque sea de una vez por semana o el ritmo que se pueda) para encontrarse y hacer algo juntos. Si no comparten tiempo juntos, es muy difícil que compartan sexualidad. Los momentos de ocio y de placer compartido también llevan a poder encontrar otros de erotismo y sexualidad.

No perder todo lo que tiene que ver con la seducción, el juego y la diversión, como por ejemplo pasar y tocarse la cola, abrazarse, besarse, etcétera.
Intentar vestirse bien para el otro, aunque estemos en casa. No andar con la ropa rota o vieja. Estar lindos, seductores y no desalineados. La predisposición, imagen e higiene también son importantes para conectar con uno y con el otro.

Aprovechar los pequeños encuentros sexuales dentro del hogar, aunque sean más rápidos y cortos. No frustrarse por no tener mucho tiempo. Los pequeños momentos también suman.
Usar todos los medios o plataformas para comunicarse y enviarse mensajes hot. Eso alimenta la seducción y despliega la sexualidad.

Por último, Wapñarsky aclaró que la sexualidad del matrimonio o pareja se puede sostener si “más allá de construir una familia, se generan esos espacios personales e íntimos, sin olvidar que son una pareja de adultos con necesidades”. Por eso, concluyó, necesitan también su vida de adultos, como cuando eran novios.

Fuente: TN

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