¿El coronavirus se transmite por el aire?

SALUD Por Julia VOSCO
La comunidad científica está dividida sobre esta vía de contagio. Hay pruebas de que es posible, pero su alcance estaría muy limitado a condiciones de exposición continua y ausencia de ventilación.
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Todo empezó con una clase de zumba. El pasado 15 de febrero, en Cheoan (Corea), un profesor de ritmos latinos ofrecía una de sus clases sin saber que aquellas instalaciones se convertirían en un brote que terminaría contagiando a 112 personas de coronavirus.

Las autoridades coreanas concluyeron que “el flujo de aire generado por el ejercicio físico intenso” pudo causar la transmisión de la enfermedad desde el instructor enfermo.

Ninguno de los que asistían a clase de pilates en ese recinto, también con un instructor infectado, se contagió de COVID-19.

Sucedió lo mismo en un restaurante chino, en el que se contagiaron los comensales de las mesas vecinas a la del paciente 0, algunos a más de cuatro metros. Y en un largo viaje en micro, en el que una mujer transmitió la enfermedad a 23 pasajeros.

Nuevos estudios y científicos reclaman que se tenga en cuenta esta vía aérea de contagio y critican que ni la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni el resto de autoridades sanitarias la contemplen

¿Se están dando contagios por este medio? Estos casos parecen probarlo. Pero también demuestran otra cosa: que hacen falta unas condiciones muy concretas —cada vez menos comunes— para que suceda.

“El virus no se transmite por aerosoles, gotas pequeñas que se inhalan porque permanecen en el aire. Se transmite por contacto directo con gotas más gruesas que caen rápidamente”, explicaba Fernando Simón, coordinador de Emergencias del Ministerio de Sanidad de España.

Es poco probable, pero es posible. “Se acumula la evidencia de que hay contagio por aerosoles y de que los asintomáticos (un tercio de los casos, según el estudio de seroprevalencia español) transmiten la infección”, afirma Miguel Hernán, catedrático de epidemiología en la Universidad de Harvard y asesor del Gobierno español.

Según Hernán, estas dos cosas juntas refuerzan el mensaje del uso generalizado de barbijos. “Si, como parece, hay contagio por aerosoles, hay que extremar la precaución en nuestros contactos con personas mayores y vulnerables”, añade.

Una tribuna publicada en Science advierte de que cada vez hay más pruebas de que la recomendación de distanciarse dos metros que hace la OMS “probablemente no sea suficiente en muchas condiciones interiores donde los aerosoles pueden permanecer en el aire durante horas, acumularse con el tiempo y seguir los flujos de aire a distancias mayores”.

Un artículo en la revista de la Asociación Médica Estadounidense pide que se aborde este problema.

“La mejor prueba de la existencia de transmisión de SARS-CoV-2 por aerosoles proviene de ese brote en el gimnasio en Corea del Sur donde había mucha gente junta y apretada en espacios cerrados, respirando intensamente, durante 50 minutos. Compartir espacios cerrados sin buena circulación de aire y estar cerca de personas infecciosas es una buena forma de propagar la infección”, afirma la epidemióloga Emily Gurley, de la Universidad Johns Hopkins.

Gurley asegura que hay que ponerle muchos matices a la posibilidad de contagiarse del coronavirus por esa vía, lo que comúnmente entenderíamos “por el aire”.

“No estoy negando que pueda ocurrir, pero tenemos muchos estudios meticulosos que muestran que la mayoría de las infecciones se deben principalmente al contacto próximo y prolongado con pacientes infecciosos”, razona la epidemióloga. Esto es, que lleguen a nuestros ojos, nariz o boca gotas con virus por el contacto cercano con una persona enferma de COVID-19

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