¿Qué le pasa al cuerpo cuando no se duerme bien?

SALUD Camila MARTINEZ
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Si una persona come bien y hace actividad física con regularidad pero no duerme al menos siete horas cada noche, puede estar erosionando todos sus esfuerzos. Dormir es crucial para la buena salud, aunque muchas personas tienen problemas para conciliar el sueño y mantenerlo durante la noche.

La pérdida de sueño es un problema generalizado que aumenta en frecuencia a medida que las personas envejecen. También están aumentando otras causas de pérdida de sueño, como la obesidad, que provoca apnea obstructiva del sueño. Se calcula que entre 50 y 70 millones de estadounidenses sufren algún tipo de pérdida de sueño.

La Sociedad Mundial del Sueño (SMS), a través de su Grupo de Trabajo Global sobre la Salud del Sueño, hizo un llamado a los responsables de las políticas de salud de todo el mundo para que reconozcan la salud del sueño como una base fundamental de la salud humana.

Instó a promover la educación y concientización sobre el sueño y la “salud circadiana”. La salud circadiana -explicaron los expertos de la entidad- “son ritmos biológicos internos que regulan una variedad de funciones corporales, incluido el sueño.

¿Cuántas horas de sueño son suficientes para una buena salud?

En diálogo con Infobae, la doctora Mirta Averbuch, miembro meritorio de la Asociación Argentina de Medicina del Sueño y directora de Somnos Medicina del Sueño, dijo: “La falta de sueño prolongada (como por ejemplo dormir menos de 7 hs ) por noche tiene repercusiones sobre la salud”

La cantidad de sueño que se necesita depende de la edad. En general, los niños y adolescentes necesitan dormir más que los adultos.

La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda dormir esta cantidad de forma regular:

Los bebés de 4 meses a 12 meses deben dormir de 12 a 16 horas cada 24 horas (incluidas las siestas)
Los niños de 1 a 2 años deben dormir de 11 a 14 horas cada 24 horas (incluidas las siestas).
Los niños de 3 a 5 años deben dormir de 10 a 13 horas cada 24 horas (incluidas las siestas).
Los niños de 6 a 12 años deben dormir de 9 a 12 horas cada 24 horas.
Los adolescentes de 13 a 18 años deben dormir de 8 a 10 horas cada 24 horas.
Los adultos deben dormir 7 horas o más por noche.
Son recomendaciones generales. Existe una variabilidad individual en la necesidad de dormir.

“Los adultos deberían dormir 7 horas los 7 días de la semana. No dormir esa cantidad de horas puede afectar el sistema inmune”, según la doctora Averbuch.

Las personas que no tienen horas de sueño de calidad o suficientes horas de sueño tienen más probabilidades de enfermarse cuando quedan expuestas a un virus como el de un resfrío común. La falta de sueño también puede afectar la velocidad a la que el cuerpo se recupera si se enferma.

Eso sucede porque durante el sueño, el sistema inmune libera proteínas llamadas “citocinas”, algunas de las cuales ayudan a promover el sueño. Algunas citocinas deben aumentar cuando hay una infección o inflamación o cuando la persona está estresada.

Entonces, la falta de horas dedicadas al sueño puede reducir la producción de esas citocinas protectoras. Además, los anticuerpos y las células que combaten infecciones disminuyen durante los períodos en los que no duermes lo suficiente. Por lo tanto, el cuerpo necesita dormir para combatir enfermedades infecciosas.

La falta de sueño a largo plazo también aumenta el riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

La investigación científica ya ha demostrado que la deficiencia en las horas dedicadas al sueño cambia la actividad en algunas partes del cerebro.

Si una persona tiene deficiencia de sueño, es probable que desarrolle problemas para tomar decisiones, resolver problemas, manejar las emociones y conductas, y adaptarse al cambio. La deficiencia de sueño también se ha vinculado a la depresión, el suicidio y las conductas riesgosas, según el Instituto Nacional de la Sangre, el Pulmón y el Corazón de los Estados Unidos.

“Los niños y adolescentes con deficiencia de sueño pueden tener problemas para llevarse bien con otras personas. Es posible que se sientan enojados e impulsivos, tengan cambios de humor, se sientan tristes o deprimidos o carezcan de motivación. Quizás tengan problemas para prestar atención y tengan notas más bajas en la escuela y se sientan estresados”, aclararon los expertos del Instituto en su página web.

Fuente: Infobae

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