Por el encierro y el miedo, hay chicos que vuelven a hacerse pis en la cama

SER PADRES Por Ana COHEN
Lo afirma una psicóloga que analiza las reacciones infantiles que está produciendo la cuarentena. Aconseja preparar a los niños para el momento de salir al exterior.
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Con la cuarentena, los nenes no ven a sus amigos de la escuela desde hace más de 50 días y recién ahora empiezan a asomar, según las zonas, con salidas mínimas junto a padres que salen de compras a comercios de cercanía o en caminatas de 500 metros los fines de semana. Por esos cambios en las costumbres, el organismo y la psiquis de los chicos encerrados se resienten y padecen consecuencias.

Cuando comenzó el encierro, el 20 de marzo, los chicos se fueron de las calles con un clima caluroso, aún con días de pileta. Hoy, esas calles están frías y llenas de hojas secas del otoño. Las escuelas siguen cerradas y el afuera se ha vuelto un lugar de incertidumbre.

“La restricción se levantará en algún momento y tenemos que preparar a los chicos para lo que van a encontrar afuera”, señala a Con Bienestar María Paula Cavanna, licenciada en psicología (M.N. 18.103), que enumera una serie de retrocesos en chicos durante la pandemia.

La especialista menciona por ejemplo problemas en el control de esfínteres en niños, debido al estrés que sufren en estos meses alterados: “Hay nenes de siete años que vuelven a hacerse pis en la cama”, afirma la especialista.

Las consecuencias del aislamiento recaen de forma negativa en las emociones. Terrores nocturnos, pesadillas, tics nerviosos, llantos desconsolados a medianoche, necesidad de dormir en la misma cama que los padres, miedo a estar solos, “upas” constantes, irritabilidad, caprichos. “Hay casos de nenes que volvieron a pedir la teta cuando ya se habían destetado”, agrega Cavanna.

Otros factores negativos del encierro son los efectos físicos. Por ejemplo, el sedentarismo. Falta de ejercicio o movimiento, exceso de pantallas y dispositivos móviles, chicos más propensos a engordar, ausencia de la vitamina D que provee el sol. “El hecho de que no puedan correr o moverse libremente. Esas acciones son fundamentales para su desarrollo”, dice la licenciada en psicología.

La especialista considera que a los chicos hay que acompañarlos, apoyarlos y contenerlos en sus ganas de salir o no. También en sus dudas respecto a lo que vendrá. Abrir el diálogo, empezar a hablarles de lo que sucede afuera, de la necesidad de usar tapabocas o barbijos caseros, que hay menos gente en la calle y las plazas están cerradas. Y, de ser necesario, consultar con un profesional de la salud mental.

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