Queso vegano: ¿es más saludable que el de origen lácteo?

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
La alternativa vegetal a este producto lácteo puede estar elaborada a base de aceites o de frutos secos
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Hay muchos que dicen que lo más difícil cuando decidieron empezar una dieta vegana fue decirle adiós al queso. Este producto lácteo, que tiene, podríamos decir, cientos de variedades, es uno de los alimentos que más pasiones levanta. Pero, como dirían nuestras abuelas, 'todo esta inventado' y por supuesto que encontramos opciones de origen vegetal que emulan al queso.

«El queso vegano es una alternativa al queso que llamamos 'tradicional', que no usa derivados animales para su elaboración. Utiliza una base elaborada de plantas o ingredientes de origen vegetal», explica Laura Llorente, dietista-nutricionista del Centro Aleris. Este tipo de productos, por lo general, comenta la nutricionista y colaboradora de ProVeg España, Patricia Ortega, que suelen estar elaborados a partir de frutos secos (como por ejemplo anacardos, almendras, nueces) y grasas vegetales donde la de coco suele ser la más común. Algunos también contienen otras grasas vegetales como aceite de oliva o de girasol. «En algunos también se observa la presencia de almidones, agua, sal, algunos condimentos para darle sabor y color, e incluso algunos están fortificados en vitamina B12 y calcio», indica la profesional.

Tipos de queso vegano
A la hora de decantarnos por un queso vegano, en el mercado encontramos dos opciones:

1. Por un lado comenta Laura Llorente que están los más industriales, que también serían los de peor calidad nutricional. «Son poco saludables porque usan grasas de muy baja calidad y almidón. Estos ingredientes hacen de este tipo de quesos mas 'fundibles'», indica.

2. Asimismo, existen los formulados que se venden en tiendas especializadas. «Son más sanos, están hechos con ingredientes de calidad, e incluso algunos de ellos contienen microorganismos para su fermentación. Al usar fermentos pueden hacer también más biodisponibles ciertos nutrientes», asegura.

Por lo general, la recomendación de Patricia Ortega es decantarnos por los productos que, al mirar su etiqueta, veamos que tienen en sus ingredientes materias primas saludables como frutos secos o aceites vegetales de calidad como el aceite de oliva virgen extra. «También hay que intentar escoger aquellos que no contengan azúcares añadidos (como la maltodextrina, por ejemplo), y cuyo contenido de sal no sea mayor a 1 o 1,2 gramos por 100 gramos de producto», añade la nutricionista de ProVeg.

¿Podemos llamarlo 'queso vegano'?
El término 'queso vegano' es lo que utilizamos de manera popular para hace referencia a un queso 100 % vegetal, es decir, que no esté hecho a partir de ingredientes animales como la leche de vaca o de cabra. Pero, si concretamos, en términos comerciales, desde 2017 el Tribunal de Justicia Europeo prohibió el uso de términos como este para la comercialización de alternativas vegetales. Es por esto que en el packaging de este tipo de productos no se incluye la palabra 'queso', si no otros reclamos como 'rallado' o 'lonchas'.

«Además, actualmente se debate en la Comisión Europea una prohibición incluso más severa, la enmienda 171, que prohibiría a las alternativas vegetales a los lácteos todo uso de lenguaje, empaquetado o imágenes que 'evoquen' a los productos lácteos animales», explica Verónica Larco, de ProVeg España.

Sobre si podemos incluir este producto en nuestra dieta o no, Victoria Lozada, nutricionista y fundadora de Diet Free Republic, recomienda lo siguiente: «Si son quesos de anacardos o almendras, podemos consumirlos con más frecuencia. Si son a base de coco, mejor de forma puntual y para darnos un gusto». Añade Patricia Ortega que el queso vegano puede formar parte sin problema de una alimentación saludable, variada y equilibrada, «siempre y cuando su consumo no desplace el de otros alimentos que son más importantes como legumbres, frutas, verduras, frutos secos y semillas».

Si hablamos del queso vegano en relación al queso tradicional de origen lácteo, hablamos de dos productos completamente distintos, que no podemos comparar a nivel nutricional. Entre sus diferencias, que son muchas, Laura Llorente destaca las siguientes:

- Los quesos veganos y los quesos tradicionales tienen elevado contenido en grasa. Sin embargo, los de origen vegetal tienen un contenido inferior de ácidos grasos saturados frente a los insaturados y tampoco contienen colesterol.

- Los quesos veganos tienen menos contenido en calcio.

- Los quesos de origen vegetal no contienen vitamina D o vitamina B12 a no ser que vayan fortificados.

- Los quesos veganos tienen mayor contenido en fibra.

Cómo preparar queso vegano en casa
Otra opción es la de preparar nosotros mismos el queso vegetal en casa. Comenta Victoria Lozada que aunque ahora podemos encontrar muchos quesos a base de frutos secos, normalmente solo están en tiendas especializadas y siempre tienen los precios más accesibles. «Hacerlos en casa sería mejor idea para saber lo que llevan, que sean más baratos, y además que puedan tener un buen porcentaje de frutos secos», resume.

Para prepararlo, basta una rápida búsqueda en Google para encontrar infinidad de recetas, tal como explican desde ProVeg España, algunas sencillas y otras que requieren más elaboración. Un ejemplo de receta fácil (y saludable) es la de 'queso feta vegetal' a base de tofu. «Consiste básicamente en secar el tofu con papel de cocina o un paño y cortarlo en dados. Después, lo dejamos marinar en una mezcla de aceite de oliva, zumo de limón, ajo, orégano, pimentón y sal. Mientras más tiempo esté el tofu en esta mezcla, más sabroso estará», explica Verónica Larco, communications manager de ProVeg España.

Por último, Patricia Ortega recuerda que, aunque siempre es buenísima opción preparar este queso de manera casera, si aprendemos a 'leer las etiquetas' y elegimos un queso saludable, no hay problema en decantarnos por uno ya elaborado. «Que sea casero no significa que vaya a ser más saludable y que sea saludable no significa que su consumo sea infinito», concluye.

Fuente: abc.es

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