Tips para reconocer la diferencia entre tener miedo y padecer una fobia

NOTICIAS DE INTERÉS Por Ivana ALFARO
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La palabra “fobia” se usa con frecuencia para describir el miedo común y recurrente. Del mismo modo, el término “bipolar” se emplea cuando se quiere entender el cambio de humor de alguien o “TOC” se habilita para representar la dedicación de alguien a la limpieza.

Sin embargo, al igual que el trastorno bipolar y el trastorno obsesivo-compulsivo, las fobias son en realidad graves, diagnosticables y más agudas de lo que implica el uso frívolo de etiquetas en la cultura cotidiana. Si se tiene un miedo particularmente fuerte, es posible que se tenga una fobia, o incluso que no se sepa.

“La fobia está definida como un miedo irracional a un objeto o situación que el sujeto vive como amenazante, lo que le genera ansiedad y estrés, con síntomas físicos (equivalentes a los del pánico como: taquicardia, falta de aire, problemas digestivos, aleteos de mariposas en el estómago, diarrea, vómitos, alteración de la presión arterial, mareos o desmayos) y mentales, como miedo a morir, a perder el control, a volverse loco, momentos de irrealidad (como que se está viviendo en una película)”, precisó Claudio Pla (M.N. 52.474), médico psiquiatra y psicoanalista especialista en trastornos de ansiedad, gestión del estrés y fobias.

La fobia específica es una fobia familiar porque está relacionada con una cosa o situación en particular. Las personas con estas fobias saben que sus miedos son extremos, pero es posible que no se les diagnostique si es fácil evitar los desencadenantes.

Por ejemplo, una persona con una cierta fobia a la altura puede ser capaz de evitar rascacielos y puentes, y eso hace que viaje a algún lugar o se mude a un apartamento en particular. Interfiere con su capacidad de adquisición, y se constituye claramente en un problema.

Las fobias específicas que son comunes incluyen temor a volar, perros, áreas cerradas, túneles, alturas, insectos y arañas. Una vez más, todo esto puede ser potencialmente peligroso, pero las fobias se caracterizan por un miedo intenso y una reacción cuando no hay peligro.

El especialista en Psicología Clínica, Francisco Conesa Beltrán, de España, asegura que el miedo es “una respuesta normal y adaptativa ante una situación u objeto que representa un peligro real”. Como emoción normal, las personas lo experimentan con frecuencia.

“La respuesta de miedo es la que nos hace quitar la mano de la proximidad con una plancha caliente, la que evita que crucemos una calle cuando está transitada continuamente por coches o la que nos pone en alerta cuando escuchamos una bocina cerca”.

La persistencia en el tiempo hace que sea desadaptativa e implica un malestar importante en la persona que la sufre. Por lo tanto, la diferencia entre miedo y fobia radica, por ejemplo, en el tiempo que dura y, por otra, en la percepción del peligro real.

Fuente: TN

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