Las causas más frecuentes del vientre hinchado y su solución

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Julia VOSCO
Cualquiera puede tener el vientre hinchado. Tras una comida copiosa o la ingesta de determinados alimentos se forma gas en intestino y se produce la distensión abdominal. La mayoría de veces, se acompaña con sensación de pesadez, flatulencias y dolor.
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Dormir poco o mal
Aunque duermas ocho horas, si tu sueño no es reparador y prevalece el sueño ligero (lo sabrás porque te levantarás más cansada) a la larga tendrás más propensión a sufrir problemas metabólicos. Por ejemplo, aumenta el riesgo de obesidad y de diabetes. Además, la falta de sueño ocasiona el aumento de hormonas relacionadas con el estrés, que, a su vez, pueden influir en la acumulación de gas en la barriga. 

Solución: si piensas que es por estrés, intenta buscar soluciones naturales para combatirlo. Por ejemplo, tomar plantas relajantes como la pasiflora o la valeriana y seguir una buena rutina para conciliar mejor el sueño. También puedes recurrir a la melatonina, en concreto, existen dispensaciones que se absorben más rápidamente, como la melatonina sublingual de Aquilea. 

Quizá deberías ver menos la tele...
A estas alturas, conocerás los efectos nocivos del sedentarismo en tu salud. Pero lo que quizá no sabías es que también es el aliado perfecto para los gases, la retención de líquidos y el vientre hinchado. Conclusión: debes hacer ejercicio. 

Solución: no es necesario ir al gimnasio para mantenerte activa. El día a día te da muchas oportunidades para hacer ejercicio. Utiliza las escaleras, hazte con un aparato para pedalear mientras ves la televisión, ve a hacer la compra y evita la compra online. 

Comer rápido y mal 
No solo hace que acumules más gas, y lo notarás porque se te hinchará el vientre. También hará que comas más, puesto que tu cerebro no será consciente de que está saciado. 

Solución: aprender a comer lento y masticar bien la comida es el arma más eficaz en la guerra contra los gases. Puedes practicar la alimentación consciente, es decir, observar el alimento que vas a llevarte a la boca, saborearlo, tratar de distinguir los sabores... Cuesta al principio, pero con el tiempo lo harás sin darte cuenta. 

¿Te pasas con la fibra? 
La fibra es buena. De eso no hay duda. Pero demasiada , sobre todo, si tu organismo no está preparado, te provocará gases e, incluso, cambios en el ritmo intestinal, como diarrea. La recomendación es que tomes aproximadamente 25- 30 gramos de fibra al día. 

Solución: para saber que estás consumiendo las cantidades óptimas de fibra, sigue una dieta mediterránea. Por ejemplo, desayuna una rebanada de pan integral, incluye una porción de verdura o legumbres en la comida y en la cena y come entre dos y tres piezas de fruta al día. Esta regla te ayudará, además, a adelgazar. 

Tienes intolerancia al gluten y no lo sabes 
El gluten es un conjunto de proteínas que se encuentran en alimentos como el trigo o sus derivados. Hay personas que no pueden digerirlo y sufren intolerancia o sensibilidad al gluten o celiaquía. Uno de sus síntomas es la distención abdominal, junto a otros como diarreas o estreñimiento, problemas articulares, dolores óseos, de cabeza, etc. 

Solución: cuando se sufre este trastorno se debe eliminar el gluten de la dieta. Pero antes de hacerlo, debes consultar con un médico que te hará diferentes pruebas para diagnosticarte. Si lo confirma, deberás seguir una dieta especial. 

¿Mucho brócoli, col o lentejas?
A pesar de que son muy saludables, también hinchan más, puesto que nuestro organismo tarda más en digerirlo y, por su composición (los olisacáridos), tienden a producir más gases. 

Solución: un truco para disfrutar de un buen plato de lentejas o judías sin que te den gases es dejarlas en remojo más de 24 horas o cocinarlas con una cucharada de bicarbonato. En cuanto a las verduras, cocínalas más. 

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