Por qué sigo engordando si solo como productos light y bajos en grasas

productos-light-k3cH--620x349@abc

Si estás leyendo este artículo es porque quieres estar sana/o y en tu peso. Un objetivo, por otra parte, que compartirás con la mayor parte de la población, solo que algunos no hacen nada para conseguirlo y otros tratan de lograrlo cuidando su alimentación. El problema es cuando, a pesar de ello, no lo estamos consiguiendo: ¿por qué, si mi cesta de la compra está repleta de productos 'light' o con '0% de grasa', no solo no adelgazo sino que sigo engordando?

El principal problema es, básicamente, el marketing. Que sea '0% grasas' no quiere decir que sea sano, que no tenga azúcar y que te vaya a hacer adelgazar. Más aún, el hecho de no tener grasa no es necesariamente más 'ligero'.

Teniendo claro que los productos con esta etiqueta han sido adulterados, es decir, se les quita la grasa que contienen de forma natural (recordemos que por sí misma es un macronutriente necesario ya que ayuda a algunas funciones esenciales del organismo y nos da una energía más estable) con lo que bajan las calorías. Pero se le añaden azúcar o edulcorantes.

Y esto nos lleva al verdadero problema, que no son las calorías. El azúcar, es cierto, es el principal responsable de que engordemos, o más bien los azúcares refinados y sus 'progenitores' que son los hidratos de carbono (recuerda que al tener una alta carga glucémica, también provocan picos de glucosa en sangre, lo que hacen que al poco tiempo de comerlos caiga la energía y tengamos más hambre). Incluso en los alimentos '0%' hay azúcares (esta denominación aplica a los productos que llevan menos de 0,5 gramos de azúcar por cada 100 gramos de producto, así que la mayoría contiene algo de azúcar). Además, el sabor dulce se sustituye con otros edulcorantes o grasas saturadas que pueden llegar a producir el mismo efecto.

Sea como sea, si lo que buscamos es adelgazar (o al menos no engordar de manera indeseada) y cuidarnos debemos tener todo esto en mente y también algunos factores en los que tal vez no hayamos pensado, como los siguientes:

1. No tener en cuenta tus necesidades calóricas por complexión y actividad física: aquí no hay una ‘talla única’ que sea estándar para cualquier persona, por eso no son recomendables las dietas que cuentan las calorías. Parece obvio, pero una persona de complexión delgada y baja altura no necesita el mismo aporte calórico que un lanzador de disco, por poner un ejemplo de alguien grande, fuerte y muy, muy entrenado.

2. No descansar: Dormir mal engorda, como lo oyes. Si tu organismo está cansado permanentemente el metabolismo se altera y puede que entre en un modo de ‘bajo consumo’, con lo que no quemarías las calorías a un ritmo normal.

3. ¿Bebes al alcohol? Cualquier cantidad de alcohol, además de ser muy poco saludable, también puede hacer que te hinches sin siquiera comer. Las calorías del alcohol son de las que se denominan ‘vacías’, y además hacen que retengas líquidos. Si además tienen gas (como la cerveza), la hinchazón será mayor y tu digestión más dificultosa.

4. Tener estrés: Somos animales, y cuando nos sentimos ‘en peligro’ (esto es el estrés) nuestro cuerpo se prepara, por ejemplo, almacenando recursos como las calorías. También hay estudios que demuestran la relación entre el cortisol, la hormona del estrés, y la alteración de nuestros ritmos circadianos, lo que puede hacernos engordar.

5. Sedentarismo o demasiado tiempo sin movimiento: La forma física no está solo en la alimentación, nuestros músculos necesitan ejercitarse para estar fuertes y realizar su función sin ‘tirones’ o lesiones. Y no hablo de machacarse en el gimnasio, también vale caminar, bailar, nadar o pasear al perro, ¡todos los días y durante al menos 30 minutos!

6. Algunas enfermedades ocultas o efectos secundarios de alguna medicina: Si empezamos a engordar sin causa aparente y de forma repentina, sería aconsejable hacernos un chequeo médico para descartar que haya algún problema o enfermedad que no hemos detectado (alteraciones del intestino o del sistema linfático, por ejemplo). También, si estás tomando algún medicamento de forma regular, lee bien el prospecto para saber si esta hinchazón o aumento de peso puede deberse a un efecto secundario.

Y en cuanto a la alimentación, lo ideal es acercarnos más a la huerta y a la granja que al supermercado, y leer, siempre, las etiquetas traseras, que son quienes nos darán toda la información de los ingredientes y componentes nutricionales. Estar en forma es una cuestión de estilo de vida, así que revisa tus hábitos y avanza.

Fuente: abc

Te puede interesar