Internet hace que tengamos vidas muy ocupadas, pero no llenas

NOTICIAS DE INTERÉS Por Diana Orero
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¿Alguna vez has estado en un casino? Todo está pensado para que estés tan a gusto que quieras quedarte un «poquito más», como cuando estás en la cama y suena el despertador. El motivo es que están diseñados para 'parar el tiempo': no suelen tener luz natural, para que no veas cómo cambia, no hay relojes a la vista, el suelo es mullido para no hacer ruido y todo lo que pasa entre esas cuatro paredes está pensado para llamar tu atención: todo está repleto de luces de colores y sonidos atractivos que incitan a mil posibilidades de jugar.

Pues a internet le sucede un poco igual: pero si en un casino lo que quieren es que gastes tu dinero, en internet, lo que quieren es que gastes tu tiempo: el bien más preciado es tu atención.

El motivo de querer captar nuestra atención es que cuanto más tiempo pases haciendo algo en internet suceden dos cosas: que saben más de ti y que tienen más posibilidades de, o bien hacerte cambiar de opinión, o venderte algo.

Parte del éxito de nuestra supervivencia como especie se debe a nuestra capacidad de reaccionar a las señales: veías algo rojo a lo lejos y podría ser alimento. Algo que se movía y podía ser un león. Pero el mismo acto reflejo de seguir una señal que antes te llevaba a sobrevivir al ataque de un león ahora te lleva a un anuncio porno o de unas vacaciones a Benidorm.

Pero para nuestra supervivencia eran tan importantes las señales para hacer algo, como las que nos ayudaban a dejar de hacer algo… por ejemplo, el dejar de trabajar cuando se ponía el sol.

Y es que el ser humano también reacciona a las señales de stop y uno de los problemas de internet es que no tiene. No tiene señales de stop. Por ejemplo, te metes en Instagram y no te lo acabas nunca. Lo mismo con Twitter, TikTok, Facebook, Netflix, Filmin, etc… De hecho, están diseñadas así. De tal forma que nunca veas el final y siempre te apetezca un poquito más. Hemos llegado a un punto en que ser «analfabeto digital» no es no saber meterse en internet, sino no saber salir. Y eso hace que sintamos que tenemos vidas muy ocupadas, pero a veces no tan llenas.

Y cuando te metes a las redes sociales te des un tiempo, media hora por ejemplo, y te pongas una alarma y cuando suene, salgas

Otro tema muy importante son las notificaciones. Antes mirabas el buzón una vez al día, que era las veces que iba el cartero, ahora varias veces a la hora, porque las notificaciones dirigen tu atención. Ahora estás hablando con alguien y dejas de mirarle a los ojos para mirar la pantalla de tu móvil porque ha hecho Pip. ¿Y qué pensarías de un compañero de trabajo que le diese igual lo que estuvieras haciendo y te interrumpiese cada vez que quisiera decirte algo, da igual que fuese importante o no? Probablemente hablarías con el compañero y le pedirías que cambiase su comportamiento. ¿Y si ese compañero son las nuevas tecnologías? Cada vez es más difícil concentrarnos en el trabajo, porque estamos bombardeados por notificaciones, y la forma de hablar con las nuevas tecnologías es programar las notificaciones a tu favor, o quitarlas. Ver el móvil o el email cuando nosotros queramos, no cuando llamen nuestra atención, bajará nuestros niveles de estrés, porque que nos interrumpan, nos estresa.

El caso es que somos seres limitados con tecnología ilimitada a nuestro alcance, la tecnología es como un idioma y, o aprendemos a hablarlo, o acabará «hablando por nosotros». La verdadera revolución tecnológica es aprender a usar la tecnología

Fuente: ABC

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