Coronavirus: cuatro trucos que te ayudan a dejar de tocarte la cara

La higiene personal es clave para combatir la propagación de la enfermedad. Qué dicen los especialistas.
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Ahora que sabemos que es malo tocar nuestros rostros, ¿cómo rompemos un hábito que la mayoría de nosotros no sabíamos que teníamos? A lo largo del día, tocamos muchas superficies (picaportes de puertas, botones de ascensores, postes de colectivos) donde los virus, incluido el nuevo coronavirus, pueden permanecer durante varios días. De ahí, pueden montarse a nuestros dedos y llegar a nuestras narices, bocas u ojos, que son los puertos de entrada.

Se necesitó el brote de coronavirus para que muchos de nosotros supiéramos la frecuencia con la que tocamos nuestras caras. “Es un hábito muy difícil de romper porque todos lo hacemos y muchas veces ni siquiera somos conscientes de eso”, dijo Vanessa Raabe, profesora adjunta en el Departamento de Medicina de NYU Langone Health.

A continuación, cuatro trucos que te ayudarán a dejar de hacerlo.

1. Mantené cerca una caja de pañuelos descartables
Cuando sientas la necesidad de rascarte por una picazón, frotarte la nariz o ajustarte los anteojos, tomá un pañuelo y usalo en lugar de tus dedos. Si sentís que vas a estornudar, pero no tenés un pañuelo a mano, dirigí tu estornudo hacia el codo y no tu mano, dicen los expertos en salud. Estornudar en tu mano aumenta las probabilidades de que pases tus gérmenes a otras personas u objetos a tu alrededor.

2. Identifica qué detona que te toques la cara
Raabe de NYU Langone Health nos dio esta sugerencia: “Sé consciente de qué lo detona”. Hacé pausas a lo largo del día para identificar el comportamiento compulsivo. Una vez que estés más consciente de cuándo y por qué te tocas la cara, abordar la causa puede ser una solución efectiva. Si descubrís que te frotás los ojos porque están secos, usá gotas humectantes. Si estás usando tus manos para descansar o para acomodarte el cabello, tené en cuenta eso, dijo Raabe.

Justin Ko, profesor clínico adjunto de Dermatología en Stanford Health Care, dijo que les recomienda a los pacientes que usan lentes de contacto que consideren usar anteojos para evitar frotarse los ojos. “Del mismo modo, aunque los barbijos no son muy eficaces para prevenir la transmisión del virus, pueden ser muy útiles para proporcionar una barrera física contra el contacto con la nariz o la boca”, dijo. También podés pegar notas autoadhesivas en tu casa o escritorio como recordatorios útiles.

3. Mantené tus manos ocupadas
Los médicos dijeron que mantener las manos ocupadas con una pelota antiestrés u otro objeto puede reducir las instancias en las que tocás tu cara y minimizás los comportamientos compulsivos. Por supuesto, no olvidés limpiar y desinfectar ese objeto regularmente. Si no tenés una pelota antiestrés que apretar, ni correo postal que clasificar ni ropa para doblar, podrías encontrar otra forma de mantener ocupadas tus manos para que no las estés llevando tanto a tu cara.

Usar jabón o loción perfumada también podría ayudar, dijo Zach Sikora, psicólogo clínico de Northwestern Medicine en Chicago. Cuando acercás las manos a la cara, ese olor podría hacerte más consciente de tus acciones. Sabemos que es difícil. El presidente Donald Trump también lucha con eso. “¡No me toqué la cara en semanas! Pasaron semanas”, dijo Trump el miércoles en una reunión de directores ejecutivos de aerolíneas. “Lo extraño”.

4. Buscá tranquilizarte
“Mi consejo general sería que las personas trataran de reducir su estrés en general, en lugar de preocuparse obsesivamente por lo que tocan”, dijo Stew Shankman, profesor de Psiquiatría y Ciencias del comportamiento en la Universidad del Noroeste. “El estrés afecta su sistema inmunológico, y cuanto más estresado esté uno, más se reduce la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones”.

Dijo que le preocupaban los efectos de los comportamientos ritualistas, como estirar y soltar una banda elástica contra la muñeca cada vez que te tocás la cara. Es más efectivo, dijo, tratar de estar presentes en el momento, practicar ejercicios de meditación y atención plena, y enfocarse en la respiración. Mientras tus manos estén limpias, tocarte la cara no es catastrófico. “Es un comportamiento natural que todos hacemos”, dijo Shankman. “No es el fin del mundo”.

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