Grasa corporal: cuál es la más peligrosa y cómo eliminarla

Todos los cuerpos tienen alojados diferentes tipos de grasa que se pueden tornar peligrosas para la salud. Te contamos como perderla.
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En el cuerpo tenemos diferentes tipo de grasa y cada una de ellas se aloja en nuestro cuerpo de distintas maneras. Como no todos los cuerpos son iguales, te acercamos una guía práctica que te ayudará a conocer la composición de las distintas grasas y algunos consejos para perderla.

Cuál es el tipo de grasa más peligrosa
La grasa se aloja en distintas partes del cuerpo y esto, a su vez, varía entre hombres y mujeres. Los tipos de grasa corporal son distintas, aunque las principales son la grasa blanca, la marrón y la beige.

Grasa blanca
También conocida como tejido adiposo blanco, este tipo de grasa es la que se almacena y que se genera cuando una persona come calorías en exceso. Esas calorías de más se introducen en el cuerpo y en las células adiposas blancas para luego ser acumuladas como lípidos.

Parece una obviedad pero es bueno aclarar que cuántas más calorías se consuman en exceso, esas células adiposas crecerán de tamaño y se multiplicarán, provocando la subida de peso. Este es el tipo de grasa más peligrosa.

Grasa marrón
La grasa marrón es el tejido adiposo que se activa a través del frío para cumplir con la función de quemar energía (calorías) para la generación de calor. Este mecanismo facilita el mantenimiento de la temperatura corporal. Esta no es una grasa mala.

La grasa marrón se encuentra más en personas delgadas y se localiza alrededor de los órganos, de las principales arterias y venas. También se suele alojar en el cuello, las axilas y el abdomen.

Grasa beige
El tipo de grasa beige es conocida por sus beneficios para la salud, al igual que la marrón. Se encuentra debajo de la piel en pequeños depósitos cerca de la clavícula y de la espina dorsal. También tiene la capacidad de quemar calorías.

Qué tipos de grasa tiene nuestro cuerpo
Grasa subcutánea
La grasa subcutánea es aquella que podés sentir al tacto. Su composición es una combinación de grasa blanca, marrón y beige y actúa como aislante y fuente de energía.

En cuanto a los beneficios, ésta grasa es la encargada de la producción de moléculas como la hormona leptina, que es la que se encarga de mandar señales al cerebro para inhibir el apetito. También produce la hormona adiponectina, que ayuda al cuerpo a mejorar su sensibilidad ante la insulina y lo protege de contraer diabetes tipo 2.

Grasa visceral
La grasa visceral se aloja alrededor de los órganos, de las arterias y de las venas y en el abdomen. Es la grasa más evidente de todas, producto de la obesidad, y está relacionada directamente con una serie de enfermedades. Entre ellas se encuentran:

Resistencia a la insulina.
Alta presión arterial.
Altos niveles de colesterol.
Enfermedades cardíacas.
Diabetes tipo 2.
Algunos tipos de cáncer.

Grasa esencial
Como indica su nombre, esta grasa es fundamental para nuestra salud y el correcto  funcionamiento del organismo. A diferencia de las otras grasas, los expertos no la consideran como una grasa de almacenamiento, sino como indispensable para regular el control de las hormonas de fertilidad, la absorción de vitaminas y la temperatura corporal.

Esta grasa se ubica en el corazón, hígado, riñones, intestinos, músculos y tejidos ricos en lípidos a través del sistema central nervioso, pero en una proporción adecuada para que sea saludable.

Los parámetros generales indican que un hombre adulto debería tener de 2 a un 5% de grasa esencial y las mujeres entre un 10% a 13%.

Cómo perder grasa corporal
Perder la grasa corporal no es imposible, pero para hacerlo se debe llevar a cabo un estilo de vida saludable. Este estilo de vida tiene que ser constante y controlado por un médico especialista en nutrición. También es muy bueno contar con el aporte de un deportólogo.

Para crear un cambio significativo y, de acuerdo a la cantidad de grasa corporal no saludable que debes bajar, es importante que sepas la relación que hay entre kilos y calorías. Por ejemplo 500 gramos de grasa equivalen a 3.500 calorías. Por lo tanto, para perder entre 1 o 2 kilos de grasa por semana deberías quitar de tu dieta diaria unas 500 a 1000 calorías.

Para lograr cambios es importante modificar hábitos, los cuales no se tratan solo de bajar la ingesta de calorías sino también de realizar ejercicios, para que al eliminar grasa no se pierda masa muscular.

Al quemar más calorías de las que consumís, el cuerpo recurre a los centros de almacenamiento de grasa para obtener la energía que necesita. Luego, esa grasa es eliminada del cuerpo a través de la orina, el sudor o mediante monóxido de carbono por tus pulmones.

La actividad física también hará que los músculos obtengan energía de las fuentes de glucógeno y con ejercicios de cardio, quemás más rápido esa grasa, pero este ejercicio dependerá del sobrepeso que tengas, por lo que tu médico o deportólogo te indicarán si estás apto para hacerlo o no.

Los entrenamientos de fuerza son muy recomendables para la construcción de masa muscular y además ayuda a quemar calorías.

Primero por el bienestar de tu salud y luego por estética es importante comenzar con cambios de hábitos saludables. Consultá con un nutricionista y entrenador para elaborar un plan que esté diseñado a tu medida, y de esta manera vas a poder atacar cada una de las grasas directamente.

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