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La muerte de la nutricionista: el peligroso efecto que provocan las drogas sintéticas

SALUD Camila MARTINEZ
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La nutricionista Florencia Yturrioz de 26 años murió después de ir a una fiesta electrónica. La autopsia confirmó que falleció por sobredosis de éxtasis y su familia pide investigar si fue drogada.

En la causa, que fue caratulada como “averiguación causales de muerte”, el testimonio de las amigas es importante.

En principio indicaron que en medio de la fiesta la víctima se separó del grupo y llegó horas después al departamento por lo que es posible que en algún momento haya sufrido la ingesta de alguna sustancia.

El efecto de las drogas sintéticas
Secuelas a nivel renal, destrucción de las fibras musculares y arritmias son algunas de las situaciones críticas que puede causar el uso de drogas sintéticas.

En internet, distintos usuarios comparten la experiencia al consumirlas con alcohol: “Tomé una entera y a los 30 minutos sentí una patada descolocadora. Desde ahí, todo para atrás: quedé todo transpirado mal con la mandíbula dura. No podía abrir la boca ni para tomar agua, visiones raras, caras deformadas y arcadas de a ratos. Quedé muy loco”.

Hay miles de drogas sintéticas y cada una provoca efectos psicoactivos distintos, aunque en la mayoría de los casos son usadas para inhibir el dolor, alternar percepciones visuales y acústicas y cambiar el estado anímico.

El toxicólogo Carlos Fabián Damin (M.N. 81.870) alerta que en la sociedad existe una banalización del consumo social. “Las drogas sintéticas son comprimidos, que parecen medicamentos y no tienen olor”

La mayoría de las sustancias adictivas, directa o indirectamente, ataca al sistema de recompensas del cerebro, inundando el circuito con dopamina, que es un neurotransmisor que regula los sentimientos de placer. De hecho, algunas drogas adictivas liberan entre 2 a 10 veces más dopamina que las recompensas naturales, como comer y tener sexo. Esta sobrestimulación produce efectos de euforia y placer, que llevan a repetir el consumo, generando un círculo vicioso.

“Cada sustancia tiene una forma particular de excitar al cerebro. Si bien todas aumentan la dopamina, no todas generan el mismo efecto, por eso generan mayor o menor dependencia”. A su vez, ejemplificó que la nicotina o heroína provocan mayor dependencia, a diferencia de la marihuana que genera menos. “Aunque esto no significa que haga menos mal”, advierte Damin.

La metanfetamina, un estimulante poderoso
Inicialmente, se consumían metanfetaminas como medicamentos para mantenerse despiertos, mejorar el estado de alerta, pero dado el poder adictivo se comenzaron a controlar y a producir drogas que son parecidas, pero con mucha más potencia, por lo tanto, las metanfetaminas corresponden al grupo de las drogas estimulantes del sistema central catalogadas como las sintéticas que son fabricadas sin ningún tipo de cuidado ni vigilancia.

Damin aclara que se trata de sustancias de “uso recreativo, que los jóvenes consumen los fines de semana: son de uso social y a lo largo del tiempo también generan alteraciones neurológicas demenciales”.

Las drogas sintéticas se convirtieron en la sustancia símbolo de la nueva era porque son capaces de asociar bienestar y rendimiento, exceso y regreso a la normalidad, diversión nocturna y responsabilidades diurnas.

No provocan dependencia en términos físicos, pero no por eso son inocuas
Estas sustancias parecen superar la distinción entre drogas ligeras y drogas pesadas. No provocan dependencia en términos físicos, pero no por eso son inocuas.

Por desgracia, a estas sustancias las consumen en su mayoría los adolescentes, lo que indica que los jóvenes son quienes tendrán daños en su salud y algunos, de manera irreversible.

En lugar de emerger en el contexto de una relación que se va constituyendo, la emoción que se busca es inducida artificialmente, en el mejor de los casos, como soporte de un “formar parte” de algo y, más frecuentemente, en sustitución de la falta de pertenencia.

Se puede decir que los consumidores actuales o potenciales tienen un mayor conocimiento de la oferta, una creciente disposición a experimentar y el deseo de hacer convivir la inserción social con las ocupaciones cotidianas. Generalmente, alternan un exceso en momentos clave de la semana o del mes.

El consumo de estas sustancias es un fenómeno transversal, más que específico de un nicho o de un círculo social. La infravaloración de los daños y de los efectos resume el objetivo de que lo que importa es pasarla bien. Los jóvenes pueden continuar con sus actividades sin que, por ejemplo, su familia pueda detectar el consumo.

Fuente: TN

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