Si convives con alguien que está a dieta, es probable que sufras este efecto

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Carola LEVI
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Cada vez nos preocupamos más por nuestra salud, pues somos más conscientes de las consecuencias que puede tener seguir un estilo de vida no saludable, caracterizado por una mala alimentación, sedentarismo, mucho estrés y un descanso inadecuado. 

Por eso, son muchas las personas que llegado a un punto en el cual ven ‘las orejas al lobo’, ya sea por mejorar la salud o por recuperarla (ya que la mayoría de las enfermedades que sufrimos hoy en día requieren de un manejo dietoterapéutico), deciden cambiar drásticamente su estilo de vida. Comienzan a comer mejor e integran el ejercicio físico en su vida cotidiana. Como consecuencia de estos cambios, aquellas personas que viven con la persona que decide cambiar a un estilo de vida saludable también se ven afectados o mejor dicho, se ven beneficiados.

En consulta siempre preguntamos con quién vive la persona y si la compañía va a ser un apoyo a lo largo del proceso o todo lo contrario. Conocer el entorno familiar del paciente nos aporta información acerca de la situación en casa y si la persona que viene a consulta va a tener más o menos complicaciones para seguir la dieta y conseguir llegar al objetivo.

El hecho de que un miembro de la casa siga una dieta o una alimentación saludable puede resultar beneficioso, ya que puede conllevar que el resto de la familia o convivientes también pasan a ser más conscientes de su alimentación. Lo podríamos llamar efecto dominó. Es decir, como una persona empieza a comer de forma más saludable, el resto de la casa también quiere intentar a seguir un estilo de vida más favorable. Es más, según el estudio PREDIMED hecho por el Hospital del Mar de Barcelona y el Ciber de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), si una persona está a dieta de pérdida de peso, los efectos se pueden contagiar al resto de los familiares y que por tanto, el resto de convivientes también experimentan una pérdida de peso. Además, según este estudio, este efecto fue mayor en caso de que la persona a dieta fuese el encargado de cocinar y preparar las comidas.

Además, se debe entender que seguir una alimentación más saludable en conjunto, hace que ahorre tiempo en la cocina y gastos extra, ya que no hace falta ampliar la lista de la compra. Se es más eficiente a la hora de cocinar y a la hora de hacer la compra. 

También hay que tener en cuenta que si los convivientes de la persona que está a dieta son un apoyo, le resultará más fácil seguir la dieta propuesta. Sin embargo, si no hay apoyo por parte del resto de las personas, se le puede complicar mucho seguir la dieta de forma correcta, porque pueden haber más tentaciones, si en casa todavía hay alimentos malsanos como galletas, snacks o chocolate, que pueden boicotear el propósito del paciente.

Por lo tanto, si vives con una persona que está a dieta, siempre te recomiendo que intentes acompañarla en el proceso y por supuesto, a mis pacientes, que no tengan reparos en intentar contagiar su nuevo estilo de vida saludable, ya que con ello nos ayudan a difundir salud.

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