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Mitos y verdades de la masturbación femenina

SEXUALIDAD Carola LEVI
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Valores sociales y religiosos impuestos durante décadas hicieron que la masturbación, tanto en hombres como en mujeres, haya sido un tema tabú.

“Según el modelo tradicional eclesiástico, el sexo está vinculado a la reproducción y a establecer un vínculo con la pareja, por lo que, según esa visión, el sexo en solitario es algo reprobable e inmoral vinculado a personas degeneradas, débiles y egoístas”, resalta Luis Guillén Plaza, psicólogo sexólogo y especialista en terapia de pareja de Madrid, España.

El experto reconoce que la masturbación masculina se normalizó antes debido a que el rol de la mujer estuvo limitado al ámbito reproductivo, a la satisfacción del deseo masculino y de cuidado de la familia. “Se había invisibilizado el placer femenino, siendo la sexualidad de la mujer algo vicioso y pecaminoso”, afirma Guillén, quien añade que esta situación “ha llegado hasta nuestros días, donde podemos ver una aceptación cultural mucho más abierta de la masturbación masculina respecto a la femenina”.

La sexualidad femenina se basó en el modelo tradicional de la penetración y los objetos vinculados al placer siguieron ese modelo. Hoy el clítoris está reclamando su lugar: la penetración no es tan frecuente en la práctica y no es imprescindible para alcanzar el orgasmo.

“Toda educación se ha hecho para alejarnos de nuestro cuerpo. Y el clítoris no fue la excepción”, resume la autora de ‘Al alcance de tus dedos. Guía de masturbación femenina’, Julia Pietri. Aunque el descubrimiento del clítoris data del siglo II, no fue hasta 1998 cuando la uróloga australiana Helen O’Conell describió su anatomía completa.

“Hay cuatro palabras que fueron vedadas históricamente para la mujer: la vulva, la masturbación, la menopausia y la menstruación. Cualquier acto vinculado con estas palabras para las mujeres es un tabú”, sostiene la doctora Sandra Magirena (M.N. 65.130), médica especialista en Ginecología, salud sexual y reproductiva.

A pesar de todo ello, al mismo tiempo estamos viendo grandes avances en la sexualidad en todas las personas, independientemente del género e identidad sexual.

Mucho más que jugar con los dedos
La sexóloga especializada en el acompañamiento a personas con diversidad funcional de España, Núria Cano, cree que esa idea tan extendida del “dedo dentro de la vagina” como acción típica de la masturbación femenina, contribuyó a crear un imaginario muy limitado.

“Hay una invisibilización de las maneras de masturbarse, porque hay muchas”. Cano es optimista y constata que, a pesar de que aún queda tabú, son ya varias generaciones las que conocen perfectamente el clítoris y hablan de masturbación. “Todo eso nos permite desmontar esas ideas del orgasmo vaginal y del clitoriano, ya empezamos a tener claro que es clitoriano y ya”, dice.

De acuerdo con una publicación en la revista médica Indian Journal of Psychiatry, en las mujeres la masturbación puede ocurrir de muchas maneras. En general, la mano y el dedo hacen movimientos circulares o hacia arriba y hacia abajo, contra el área del clítoris y del monte de Venus.

La mayoría de las mujeres evitan estimular de manera directa el glande del clítoris, debido a su alta sensibilidad. En cambio, suelen empujar esta área contra objetos como la ropa de cama o una almohada para favorecer su excitación.

El rol de los juguetes sexuales
La explosión de los juguetes sexuales, muy especialmente de los succionadores de clítoris, contribuyeron a mejorar el conocimiento sobre el autoerotismo.

El aparato, similar en apariencia a un limpiador facial, tiene una serie de ventajas en comparación a los vibradores tradicionales por contacto: no irrita la piel, lo que permite un uso prolongado y brinda la posibilidad de alcanzar el multiorgasmo; estimula el clítoris en su totalidad y no solo en su zona externa, proporcionando sensaciones más intensas, y mejora la circulación de la sangre, lo que está especialmente indicado para quienes sufren de anorgasmia. Según una marca alemana, el 83% de quienes lo usaron llegaron al orgasmo en menos de dos minutos.

Todos, o casi todos, funcionan de la misma forma: pesan en torno a los 200 gramos, tienen una boquilla de silicona, se cargan mediante USB, miden alrededor de 10 centímetros, tienen un botón de encendido y varios niveles de velocidad e intensidad regulables.

Pero, ¿y si este succionador también tuviera ciertas sombras? Investigadores de la Universidad de Cantabria, España, alertan del uso de este tipo de dispositivos sexuales porque puede tener un efecto contraproducente. Se basan en el hecho de que, en el último año, cientos de usuarias consultaron al médico por problemas para lograr el orgasmo sin el succionador.

El motivo, según explican los expertos, sería la pérdida de sensibilidad que puede generar el uso abusivo de este juguete erótico; el aparato puede provocar una sobreestimulación clitoriana. Otro de los puntos que han contemplado los investigadores es la rapidez y poca duración del orgasmo.

Fuente: TN

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