¿Sabías que abusar de la sal aumenta el riesgo de diabetes?

POR UNA VIDA MÁS SALUDABLE Ivana ALFARO
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Es cierto que el consumo de sodio contribuye a mantener el equilibrio de líquidos, la homeostasis celular y la absorción de nutrientes. Sin embargo, la clave está en hacer un consumo medido y razonable, pues un consumo excesivo de sal puede ser perjudicial para la salud, ya que puede estar detrás de patologías como la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, el cáncer gástrico o incluso la diabetes tipo 2, como ha demostrado un estudio reciente de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans que ha sido publicado en 'Mayo Clinic Proceedings' y que ha sido coordinado por el doctor Lu Qui. Según esta investigación, para cuya realización se entrevistó a más de 400.000 adultos que figuraban en el biobanco de Reino Unido, agregar sal frecuentemente a los alimentos se asocia con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Las conclusiones del estudio, en el que se hizo seguimiento de los hábitos de consumo de sal de los participantes durante casi 12 años, van un paso más allá de lo que hasta ahora había sido demostrado por la ciencia pues ya se sabía que una restricción en la ingesta de sal podía contribuir a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares e hipertensión. Pero lo que se ha podido demostrar a través de esta investigación es que limitar el consumo de sal también puede ayudar a prevenir la aparición de la diabetes tipo 2.

 Y no sólo eso sino que también a través de esta exploración se encontró una relación entre el consumo frecuente de sal y un mayor Índice de Masa Corporal e incluso un peor resultado en los datos del índice cintura-cadera (resultado de dividir el perímetro de la cintura de una persona por el perímetro de su cadera).

La explicación que también puede estar detrás de esto, según se propone en el estudio, es que el hecho de añadir más sal a las comidas aumenta la palatabilidad de la ingesta, incita a consumir una mayor cantidad y eso a su vez contribuye al aumento de peso, la obesidad y la inflamación.

El consumo excesivo de sal, un problema para la salud
Aunque existe en la actualidad una mayor sensibilidad hacia este tema y ya en 2021 se percibió una reducción gradual en el volumen de sal per cápita que se consume en España, los datos siguen siendo aún preocupantes pues la cifra se situó en ese año en 1,3 kilogramos por persona. El problema, no obstante, es que la ingesta elevada de sal parece estar muy interiorizada en el día a día, no sólo por el uso frecuente del salero en la mesa sino por el consumo habitual de productos ultraprocesados como snacks, salchichas, hamburguesas, platos precocinados (lasaña, pizzas...) que incluyen grandes cantidades de sal. De hecho se calcula que la ingesta promedio de sal supera los 10 gramos diarios en los adultos, lo que supone duplicar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. No en vano el último informe de la OMS en este sentido aconseja reducir el consumo diario a una cantidad muy inferior que se sitúa entre los 2 y los 5 gramos al día.

Lo más preocupante de las elevadas cantidades de sal que se consumen en el día a día es su relación con el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y problemas derivados de la hipertensión.

No en vano, tener la presión arterial alta es uno de los principales factores de riesgo de muerte muerte prematura y de sufrir discapacidad física y cognitiva según se desprende del informe 'La carrera contra un asesino silencioso', un estudio de la OMS que alerta sobre las consecuencias de este trastorno que ya se ha convertido en un problema de salud pública pues está detrás de muchos accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos, insuficiencias cardíacas y daños renales, entre otras muchas enfermedades.

Las cifras no engañan pues, según este estudio, la hipertensión arterial (que implica tener una presión arterial de 140/90 mmHg o superior) afecta a uno de cada tres adultos en todo el mundo, pues se duplicó entre 1990 y 2019, pasando de 650 millones a 1300 millones. Sin embargo muchas personas desconocen que sufren esta afección y, según los datos del informe, cuatro de cada cinco personas con hipertensión arterial no reciben un tratamiento adecuado.

Sobre este punto la OMS explica que aunque la edad avanzada y la genética pueden aumentar el riesgo de sufrir esta dolencia, sí que existen factores de riesgo modificables que implicarían llevar una alimentación saludable en lugar de seguir dieta elevada en sal, practicar actividad física regularmente en lugar de ser sedentario, eliminar el consumo de alcohol en lugar de consumirlo de forma habitual y dejar de fumar.

Pero además, según revela un artículo publicado en 2020 en 'Journal American College of Cardiology', la reducción del consumo de sal en la población es una de las estrategias más rentables, factibles y asequibles para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Así, explican que aunque en los últimos años se han iniciado varias iniciativas para reducir la sal en más de 70 países (que incluyen educación del consumidor, reformulación, establecimiento de objetivos, mejora del etiquetado, tributación de alimentos altamente salados), el progreso ha sido lento, principalmente «debido a la feroz oposición de la industria alimentaria», según precisan.

De nuevo aquí las cifras avalarían el hecho de que todas las instituciones pusieran toda la carne en el asador para lograrlo pues solo con cumplir el nivel recomendado por la OMS podrían prevenirse en el mundo más de 1,65 millones de muertes cada año relacionadas con enfermedades cardiovasculares.

La dieta DASH, una buena aliada
Una de las claves que hace que los expertos hayan calificado a la dieta DASH como una opción saludable y efectiva es que además de reducir la hipertensión , sus pautas alimenticias contribuyen a la reducción de peso . Su creación se remonta a los años 90, cuando el US National Institute of Health diseñó la dieta para regular la hipertensión a través de la alimentación. Sus siglas, DASH, corresponden a «Dietary Approaches to Stop Hypertension» (Enfoques dietéticos para detener la hipertensión).

El patrón dietético de la Dieta DASH se basa en reducir el sodio en la alimentación por debajo de los 2,3 gramos al día (equivaldría a 5,8 gramos de sal) en la dieta DASH «normal» y de 1,5 gramos al día (equivaldría a 3,8 gramos de sal) en la variante de la dieta DASH «baja en sodio» . Al mismo tiempo, en la Dieta DASH se aumenta el contenido en potasio, calcio y magnesio, que son los minerales que pueden ayudar a mejorar la hipertensión. La dieta DASH, por lo tanto, pone el acento en los alimentos que ricos en calcio, potasio, magnesio y fibra que, al combinarse, ayudan a disminuir la presión arterial.

Algunas de las recomendaciones alimenticias que recoge la dieta DASH para lograr los objetivos que plantea son:

- Reducir (o eliminar) los productos ultraprocesados y los precocinados.

- Primar el consumo de vegetales, legumbres, hortalizas y frutas. Se aconseja consumir un mínimo de tres frutas al día (piezas enteras).

- Controlar y reducir la sal para cocinar de modo que no se superen los tres gramos diarios (una cucharadita rasa de té). Para dar sabor a las comidas se pueden emplear condimentos como especias, hierbas aromáticas, vinagre, limón, ajo o cebolla. No se deben usar cubitos o pastillas de caldo de carne o pescado a las comidas.

- Consumir de 2 a 3 lácteos al día que deben ser desnatados y sin azúcares añadidos.

- Elegir cereales integrales y si se consume pan este debe ser integral y sin sal.

- Incluir una pequeña cantidad de frutos secos.

- Consumir carnes magras, preferentemente de ave y se limitará el consumo de carnes rojas a una o dos veces a la semana.

- Tomar pescado (fresco o congelado) de forma frecuente. Si se consumen conservas de pescados para las ensaladas o para otros platos, se usarán preferiblemente las naturales (0% sal).

Además, las técnicas culinarias que deberán usarse son las que aporten menos grasa, es decir, a la plancha, asado, al vapor, al horno, al microondas o en papillote. No se cocinarán frituras, rebozados o empanados.

La hidratación también es fundamental en la dieta DASH, de modo que es aconsejable beber de1,5 a 2 litros de agua al día (se incluyen las infusiones y caldos).

 

Fuente: abc

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