Cuando las verduras se usan como castigo: ¿qué pasa cuando el estímulo para portarse bien es la comida?

SER PADRES Por Julia VOSCO
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“Si te portás bien te compro un helado”. “Hasta que no termines el plato no podés ir a la computadora”. A veces, lograr que las infancias accedan a los pedidos de las personas adultas puede ser un desafío, incluso cuando se intenta preservar su bienestar y/o su integridad. Sin embargo, establecer premios y castigos en relación con la alimentación puede volverse un escenario que, a futuro, impactará negativamente en su desarrollo.

“El premiar y castigar es de las peores prácticas, pero es una de las más útiles para los y las adultos. Es fácil porque el niño o niña se incentiva con el dulce, con el azúcar. Si le digo a mi hijo: 'Hacé esto y te compro un helado' lo hará inmediatamente, entonces es una herramienta sencilla".

"Sin embargo, este intercambio es peligroso, porque van generando asociaciones negativas con la comida sana y positivas con la comida poco o nada sana, que llegan hasta la edad adulta”, explicó Delhi Trejo, oficial de nutrición en UNICEF.

Cuando las verduras se usan como castigo
Además, detalló que, por ejemplo, si un niño o niña no quiere comer verduras, y quienes estén a cargo lo obligan (“te comés todas las verduras y no parás hasta terminarlas”), llegará un momento en que genere la asociación negativa y desarrolle rechazo, incluso inconsciente, contra las verduras y otros alimentos sanos que en su momento representaron un castigo.

Por otra parte, cuando los chicos y chicas son premiados con un chocolate o una golosina, comienzan las desafortunadas asociaciones positivas con la comida alta en grasas y azúcares. Entonces, ante las situaciones emocionalmente adversas que les presente la vida, es común que quieran buscar el dulce, porque inconscientemente se sentirán reconfortados con esa comida. Y dicha asociación se gestó desde edades muy tempranas.

“Es difícil romper ese estereotipo porque parte desde las familias. Pero sí es muy importante que haya campañas de concientización, mensajes claros para evitar el premio y el castigo con los alimentos, y fomentar incentivos que tengan que ver con la convivencia o las actividades recreativas, con jugar, con ir al parque el fin de semana, con leer un cuento y/o cocinar en familia”, advirtió Trejo.

Obligar a comer
Otro punto relacionado tiene que ver con obligar a la niñez a comer. La especialista indicó que es muy importante evitarlo, porque también genera una asociación negativa. “El niño o niña se siente obligado, presionado. Y además de eso, ve que su mamá se siente feliz si termina su plato. Entonces quizás termina la comida aunque esté muy satisfecho, y en su mente asocia que comer mucho está bien”, mencionó.

Sin embargo, la oficial de nutrición también reconoce que, aunque educar nutricionalmente no es una tarea sencilla, los y las adultos están haciendo una gran labor y buscan lo mejor para sus hijos e hijas en un proceso que muchas veces puede llegar a ser desesperante. Por eso, cuando se trata de alimentación sana, es clave valerse de la perseverancia y la paciencia sin agobiarse.

“Repetir patrones nuevos es lo que hace que en algún momento se pueda crear ese hábito, no es de un día para otro”, concluyó Trejo.

Por otra parte, Verónica Risso Patrón, oficial de nutrición en UNICEF, explicó que resulta importante que desde los primeros años de vida estimulemos la asociación entre alimentos saludables y sus sabores con refuerzos positivos.

“Diversas acciones simples, que podemos hacer en familia o en comunidad, permiten lograrlo: por ejemplo, podemos organizar cumpleaños con talleres de cocina saludable, donde los chicos y chicas puedan probar diversas verduras y aprendan a cocinar platos que luego puedan hacer en casa".

"Un buen plan familiar de fin de semana es planificar también las comidas de la semana o las viandas que se van a llevar a la escuela, y cocinar entre todos platos diferentes, apelando a la diversidad, a formas y sabores nuevos", concluyó.

Una clase saludable
Para seguir fomentando hábitos de comida saludables se lanzó la campaña “Pixar Restó. Experiencias que emocionan”. La misma forma parte de una colaboración sostenida entre Disney y UNICEF para fortalecer el bienestar físico y emocional de niños, niñas y adolescentes, y que así puedan vivir una vida más plena, alcanzando sus sueños y su potencial.

La propuesta invita al público a contribuir con los programas para la infancia de UNICEF, mediante una donación en su sitio oficial (help.unicef.org/disney). Quienes la realicen, tendrán acceso a una master class conducida por la cantante y actriz mexicana Danna Paola y el chef argentino Tomás Kalika.

En esta clase especial pre-grabada, preparan recetas exquisitas y saludables, inspiradas en tres películas de Disney y Pixar, Coco, Luca y Red (disponibles en Disney+), y comparten consejos para cocinar platos nutritivos y llevar una vida más saludable. Además, quienes donen también tendrán la oportunidad de ganar el acceso a un meet & greet virtual con ellos.

Fuente: Clarin

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