Los “otros” beneficios de la dieta cetogénica

DIETAS Por Olivia BIANCHI
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La cetogénica o keto es una dieta -aunque los expertos prefieren referirse a ella como “método” – que cuenta con un amplio número de seguidores, debido principalmente a la rápida pérdida de peso que produce. Pero además de este efecto, esta opción de alimentación, siempre que se siga de forma adecuada y bajo control del especialista, tiene también importantes beneficios para varias patologías relacionadas directa o indirectamente con el sobrepeso y la obesidad. 

La seña de identidad del planteamiento keto es la cetosis, esto es, el proceso que se desencadena en el organismo cuando se le priva de la glucosa (principal fuente de energía para todas las células) que le proporcionan los hidratos de carbono, recurriendo entonces a la grasa almacenada y “fabricando” un combustible alternativo, las cetonas o cuerpos cetónicos. 

“La cetosis nutricional está centrando desde hace un tiempo el interés de los científicos. Los resultados de estudios recientes demuestran que tiene propiedades beneficiosas para la salud y, también, que promueve un envejecimiento saludable, incrementando la longevidad. En el caso concreto de la obesidad, cada vez tenemos más evidencia de que es un tratamiento eficaz, debido principalmente a que para conseguir ese estado metabólico (la cetosis) se activan rutas que necesitan de la combustión de las grasas y, con ello, se induce una reducción importante del peso corporal”, explicó Ana Belén Crujeiras, investigadora principal del Grupo de Epigenómica en Endocrinología y Nutrición del IDIS-SERGAS y del Ciberobn, una de las especialistas participantes en el 8º Simposio Científico Internacional New frontiers in scientific research organizado por Pronokal Group (perteneciente a Nestlé Health Science) en Barcelona.

La VLCKD como “terapia”
Tal y como explicó Crujeiras, hay varias estrategias para inducir la cetosis nutricional, y todas ellas tienen en común la reducción del consumo de hidratos de carbono en la dieta. “Partiendo de esta base, las opciones más frecuentes son una dieta baja en hidratos de carbono y alta en grasa; una dieta baja en hidratos de carbono y baja en grasas y el ayuno intermitente”. 

En el simposio, expertos internacionales en el estudio y abordaje de la obesidad hicieron una actualización de las evidencias más recientes sobre los beneficios de la dieta cetogénica en general y del tratamiento basado en la Very-Low-Calorie Ketogenic Diet (VLCKD o dieta cetogénica muy baja en calorías en particular.

Luca Busetto, co-presidente de la Obesity Management Task Force (OMTF) de la Sociedad Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO), presentó los resultados de un meta-análisis muy exhaustivo de todas las publicaciones que comparaban la VLCKD con otras dietas y cuyos resultados mostraron la superioridad de la dieta cetogénica muy baja en calorías en aspectos tan importantes como la reducción del Índice de Masa Corporal (IMC) y del peso; y la disminución y mejora de marcadores metabólicos (glucosa y lípidos), entre otros. 

“En base a estas evidencias se decidió elaborar unas pautas sobre esta dieta e incluirlas en las guías de la EASO, ya que hasta ahora no había ninguna recomendación específica sobre la VLCKD. La idea es recoger los datos que avalan sus beneficios y sugerir un protocolo común para el uso de esta estrategia dietética”, explicó Busetto.

Eficacia probada en la pérdida de peso
Tal y como comentó en el simposio, el equipo de la Crujeiras ha realizado desde hace más de una década numerosos estudios centrados en analizar la eficacia y seguridad la dieta cetogénica muy baja en calorías y que han demostrado su eficacia para conseguir una rápida reducción del peso corporal y el mantenimiento a largo plazo de los kilos perdidos, además de reducir la masa grasa, principalmente la visceral (la que se localiza en el abdomen y que se asocia con un mayor riesgo cardiovascular).

“Un resultado muy interesante es que, a pesar de la fuerte pérdida de peso y de grasa, las personas conservan la masa y la función muscular y, también, mejora la tasa metabólica en reposo, dos variables importantes porque todas las estrategias terapéuticas que existen para perder peso llevan consigo una importante reducción del musculo y del gasto energético en reposo, un factor implicado en la mayor predisposición a recuperar el peso perdido”, dijo Crujeiras.

Busseto, por su parte, destacó la rapidez con la que la VLCKD produce esta pérdida de peso y explicó que, contrariamente a las recomendaciones “tradicionales” en esta línea, que sugieren las ventajas de adelgazar poco a poco, con un objetivo a largo plazo, las investigaciones están apuntando a los beneficios de conseguir una pérdida de kilos importante en los primeros momentos de una dieta de adelgazamiento, debido, entre otras cosas, a que esto refuerza la motivación y aumenta la posibilidad de que el resultado se mantenga a largo plazo. 

Otras ventajas (más allá de la báscula)
Efecto protector frente a la Covid.
En el simposio se analizó el nexo entre Covid y obesidad: es sabido que el exceso de peso se asocia a un mayor riesgo tanto de infectarse por el SARS-CoV-2 como de desarrollar complicaciones en caso de contagio.

En relación con esto, Crujeiras expuso cómo su grupo puso en marcha una investigación dirigida a comprobar el papel modulador de la VLCKD en el funcionamiento del sistema inmunitario: “Analizamos estos datos en el marco de la coyuntura creada por la Covid-19. Para ello, y mediante el estudio del receptor ACE 2 (implicado en la inflamación y la tormenta de citocinas que produce la Covid), comparamos la situación inmunitaria de los pacientes obesos tras seguir una VLCKD, una dieta hipocalórica equilibrada estándar o someterse a una cirugía bariátrica.

Los resultados confirman nuestra hipótesis de que la VLCKD actúa positivamente sobre la inflamación que presentan los pacientes con obesidad, y también pudimos comprobar que el incremento de los cuerpos cetónicos tiene propiedades inmunomoduladoras, lo que se traduce en un aumento de la función inmune en estos pacientes”, apuntó la experta.

Mejora la sintomatología del síndrome de ovario poliquístico.
El SOP (síndrome de ovario poliquístico) es una enfermedad crónica que afecta a cerca del 10% de las mujeres en edad fértil y en la que están implicados, entre otros factores, el exceso de andrógenos (hormonas masculinas), la alteración del tejido adiposo y la resistencia a la insulina. Una investigación realizada por el equipo de Alessandra Gambineri, del Departamento de Medicina y Cirugía (DIMEC) de la Universidad de Bolonia (Italia), en el que participaron un total de 30 mujeres con SOP de entre 18 y 45 años, y a las que se dividió en dos grupos iguales -uno experimental (VLCKD) y otro de control (dieta hipocalórica, LCD)- demostró los beneficios de la dieta cetogénica sobre varios parámetros de la enfermedad:  una mayor pérdida de peso (12,4 kg frente a los 4,7 kg del grupo de la dieta hipocalórica) y una reducción de la circunferencia de cintura y de la masa grasa.  

“Pero lo más significativo son los efectos sobre la ovulación: al comienzo del estudio, sólo el 38,5% de las participantes del grupo VLCKD y un 14.3% de las del grupo LCD tenían ciclos ovulatorios. Tras la intervención con VLCKD, el 84,6% consiguieron ovular, frente al 35,7% que logró este objetivo en el otro grupo”, afirmó Gambineri. 

Beneficios para los pacientes con diabetes tipo 2.
Los datos de varias investigaciones centradas en el estudio de la obesidad como factor asociado al desarrollo de la diabetes tipo 2 (DM2) sugieren que una dieta cetogénica muy baja en calorías puede normalizar los niveles de glucosa en estos pacientes y devolver su función pancreática prácticamente a la “normalidad”. “Este efecto se constató en pacientes que habían perdido un 15 por ciento de su peso inicial en un periodo corto de tiempo (ocho semanas). Pero, además, se pudo ver que en muchos de ellos esta mejoría se mantenía, como mínimo, hasta seis meses después y, lo que es más importante, sin necesidad de fármacos para estabilizar la glucosa. Esto nos lleva a pensar que este tratamiento dietético podría jugar un papel importante para lograr uno de los principales retos en estos pacientes: la remisión de la diabetes”, explicó Daniela Sofrà, endocrinóloga especialista en diabetología de la Clinique de La Source de Lausanna (Suiza). 

Una alternativa para el tratamiento del hígado graso.
La esteatosis hepática o enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) afecta a entre el 30% y el 40% de la población adulta, un porcentaje que aumenta considerablemente en personas con obesidad, llegando a un 70% de prevalencia, y alcanzando, en el caso de la DM2, a casi el 90%. Hardy Walle, especialista en Medicina Interna y director y fundador del centro Bodymed AG, en Kirkel (Alemania), comentó los estudios más recientes sobre esta patología que apuntan al papel que juegan el exceso de grasa, el sobrepeso y la obesidad y los beneficios que puede tener en este sentido una dieta cetogénica muy baja en calorías –lo que el médico alemán denominó “ayuno hepático” – en la mejora de los parámetros relacionados con esta enfermedad (resistencia a la insulina, niveles elevados de colesterol y/o triglicéridos,  enzimas hepáticas…).

 “Estas evidencias cobran más importancia si se tiene en cuenta que actualmente no existen fármacos aprobados para el tratamiento del hígado graso (el abordaje estándar se basa en las intervenciones en el estilo de vida), por lo que una dieta hipocalórica a corto plazo podría considerarse un método eficaz para el manejo de esta patología”,  señaló Walle.  

Siempre, con vigilancia médica
Los especialistas que participaron en el simposio hicieron hincapié en la importancia de no considerar la VLCKD como una “dieta de moda” más sino plantearla a los pacientes como un método personalizado (“la posibilidad de individualizarla y adaptarla en cada caso es otra de sus ventajas”, señaló Busetto), a largo plazo (la cetosis y, con ella, la mayor pérdida de peso, se producen en la fase inicial, pero es necesario un control y seguimiento posterior para lograr resultados consistentes) y, por supuesto, bajo prescripción y/o vigilancia del médico, tras una apropiada evaluación del paciente.

 “Es fundamental que este tipo de tratamiento dietético se integre en una estrategia de estilo de vida (hábitos, ejercicio, consejo nutricional) a largo plazo. No hay que olvidar que la obesidad es una enfermedad crónica y que recidiva, cuyo manejo debería también ser crónico y, probablemente, mantenido durante toda la vida”, concluyó Busetto. 

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