Dermatofagia: el motivo por el que te muerdes el labio, los dedos o la piel

NOTICIAS DE INTERÉS Por Amalia PINTO
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¿Te muerdes el labio, los dedos o la piel y no sabes por qué? Puede haber diferentes motivos, pero lo importante es que hay distintas formas de solucionarlo y en este artículo te contamos cómo hacerlo.

Laura Valenzuela, psicóloga en Mundo Psicólogos, explica que la dermatofagia es un trastorno psicológico en el que la persona se muerde la piel de forma habitual, normalmente la de alrededor de las uñas, los nudillos, o incluso, los codos. «En algunos casos, la piel es ingerida, pero no es un criterio necesario para el diagnóstico».

Este hábito de naturaleza nerviosa puede aparecer conjuntamente con otros trastornos como la tricofagia (morder o comerse el pelo), la onicofagia (morderse las uñas) o la dermatilomanía (pellizcar la piel).

La dermatofagia –indica Valenzuela– se suele originar como consecuencia de momentos de estrés o ansiedad. «Se trata de una forma desadaptativa de afrontar estos momentos, la persona decide generarse un dolor físico para poder descentrarse del dolor emocional que le está provocando la situación».

Por otro lado, está muy relacionado con el Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), ya que puede ser un síntoma del mismo, pero no todas las personas con dermatofagia presentan un TOC, y viceversa.

La psicóloga advierte que, si la conducta de morderse la piel se convierte en un hábito, pueden aparecer lesiones en la piel, la boca o los dedos, que serán cada vez más importantes. «Por otro lado, si la persona asume que esta es la mejor estrategia de afrontamiento al estrés o la ansiedad, la utilizará de forma recurrente en estas situaciones y le impedirá desarrollar estrategias más adaptativas y funcionales».

La buena noticia es que la dermatofagia tiene tratamiento. El objetivo principal –señala Valenzuela– es que la persona aprenda y utilice de forma habitual otras estrategias de afrontamiento a las situaciones de estrés o ansiedad (psicoeducación). Algunas de estas pueden ser técnicas de respiración, relajación, practicar deporte, yoga... En definitiva, buscar alternativas para salir de la situación estresante».

Antes de ello debemos detectar en qué situaciones se produce la conducta y qué la ocasiona, para así poder instaurar una nueva estrategia de afrontamiento adecuada. «En casos graves, se puede optar por el uso de ansiolíticos, pero siempre bajo la preinscripción de un profesional médico», manifiesta la psicóloga.

Morderse las uñas
Se estima que alrededor del 30% de los niños de entre 5 y 10 años suele comerse las uñas. El porcentaje aumenta cuando nos trasladamos a la población adolescente, llegando a estimarse la cifra en un 50%. Aunque a partir de los 18 años esta cifra va disminuyendo, en la adultez alrededor del 15% mantiene esta conducta, siendo en algunos casos puntual y relacionada con sucesos vitales complicados.

Según explica la experta de Psicología Madrid Lidia Asensi, morderse las uñas tiene consecuencias negativa a diferentes niveles: «A nivel físico, porque aparece sangrado, infecciones y desconfiguración de los dedos y/o dientes, y a nivel emocional puede generar frustración debido a que es una conducta difícil de controlar», explica la psicóloga. Y añade otro nivel: «También está el nivel social, ya que puede resultar poco atractivo presentar las manos con las uñas mordidas, afectando así a la imagen de la persona».

Ante emociones como estrés, ansiedad, baja autoestima, timidez o miedo, «el morderse las uñas tiene un efecto calmante para las personas que emplean esta conducta. En algún momento anterior, estas personas aprendieron que morderse las uñas les ayudaba a 'gestionar' la situación estresante en la que se encontraban, obteniendo una sensación de calma posteriormente», explica Asensi

Fuente: abc

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