Síndrome de la Cenicienta: cuando crees que otra persona es la que da sentido a tu vida

NOTICIAS DE INTERÉS Por Melisa GONZÁLEZ
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Disney y demás productoras infantiles ya no hacen las películas que producían el siglo pasado. Al menos no con los mismos mensajes de hace años, donde se veía siempre, sin excepción, a una mujer que con el paso del tiempo se convertía en princesa con la ayuda de un príncipe. Ahora el personaje femenino se las arregla por sí sola, sin necesidad de una figura masculina que le saque de la mala vida. Ahora encontramos a mujeres empoderadas que nada tienen que ver con esas personalidades sumisas, pero parece ser que el 'síndrome de la Cenicienta' sigue vigente hoy en día por estas ideas que algunas producciones han intentado meternos en la cabeza y que, inconscientemente, han calado en la mente de muchas personas.

 Se conoce como síndrome de la cenicienta a una serie de características en la forma de relacionarse de algunas personas. De manera tradicional se ha atribuido a mujeres que son dependientes de sus parejas emocional y económicamente, y se trata del deseo inconsciente de ser querida y cuidada en todo momento, pero a día de hoy no solo les ocurre a las mujeres... «A día de hoy, podemos encontrar pensamientos de dependencia parecidos tanto en hombres como en mujeres», indica la psicóloga Laura Fuster.

Características del síndrome
En su origen, Collete Downing, según cuenta la experta, escribió el libro que da nombre a este síndrome orientado sobre todo a mujeres. Se adaptó a la figura de Cenicienta porque la mayoría de princesas de los cuentos infantiles son mujeres dependientes que necesitan a un hombre para ser salvadas y tener una vida con sentido. Vaya, todo lo contrario a lo que se lleva años intentando cambiar y que se va por buen camino.

Tal como cuenta Laura Fuster, estas son las características principales de este síndrome:

- Dependencia.

- Deseo de ser cuidada, servida y rescatada.

- Idealización de la otra persona.

- Baja autoestima.

- Miedo a enfrentar nuevos retos o situaciones (salir de la zona de confort).

- Certeza de que cuando aparece alguien en tu vida esta tiene más sentido.

Al parecer, Laura Fuster lo define como «aquellas personas que intentan llenar un vacío mediante la relación con otro individuo», generalmente una relación amorosa o romántica: «Tras este patrón se esconde un miedo a la independencia y la idea de que el otro resolverá sus miedos y sus problemas. Es decir, 'tener a alguien' te salva de tus vacíos».

Este síndrome no es un problema de salud mental en sí mismo, pero conocerlo puede ayudarte a identificar patrones dañinos en tus relaciones.

Salir del patrón
Aunque no se trate de una patología, dejar atrás estos ideales requiere de tiempo y especialmente de dedicación en cambiar este tipo de mentalidad. Laura Fuster anima a seguir estos pasos para, por fin, decir adiós al síndrome de la Cenicienta:

- Reconoce los patrones repetitivos.

- Responsabilízate de ti mismo.

- Asume el control de tu vida.

- Busca motivaciones externas (actividades, amistades, etc.).

- Cuida tus emociones.

- Aprende a vivir en soledad.

- Arriésgate a tomar decisiones y cometer errores.

Fuente: abc

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