Cómo reconocer los síntomas de la nomofobia

POR UNA VIDA MÁS SALUDABLE Por Julia VOSCO
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¿Alguna vez le has dicho a tus hijos que debían de dejar sus móviles fuera de la habitación para ponerse a estudiar y han perdido el autocontrol? ¿Alguna vez has perdido el móvil o tardaste en encontrarlo y entraste en pánico? La ansiedad y el miedo que produce desprenderte de tu teléfono móvil por un periodo de tiempo tiene nombre: nomofobia.

Un estudio realizado en el Reino Unido en 2011 con miles de personas concluyó que más del cincuenta por ciento de la población sufre ansiedad cuando va a quedarse sin batería, cuando pierde cobertura o cuando pierde el móvil. El término nomofobia se acuño a raíz de este estudio y corresponde a NO MÓVIL PHONE PHOBIA.

En estos momentos de nuestra vida, si pierdes el móvil, lo pierdes todo. Pierdes los contactos, los secretos, la agenda profesional y privada, tu bloc de notas, los chats, tus redes sociales y con ello tu autoestima, tus aplicaciones en las que has depositado hasta la gestión del aparcamiento en la zona azul, los aniversarios, fechas importantes, los tiques descuentos del supermercado, tus tarjetas, etc. Todo, si pierdes le móvil, te pierdes. Esa es la sensación que tenemos. Pierdes hasta lo más digno de tu persona, tu privacidad. Perder la disponibilidad del móvil es aislarte, sentirte incómodo y desinformado.

¿Cómo reconocer si sufres nomofobia?

Miedo irracional, que se manifiesta a través de síntomas físicos (nerviosismo, agitación).
La persona es capaz de llegar tarde a una reunión o una actividad con tal de volver a por su móvil si se lo ha olvidado en el trabajo o en casa.
Tiene pensamientos obsesivos relacionados con la desconexión en ausencia del móvil.
Emociones intensas de ira, frustración y rabia, así como ganas de llorar.
Problemas de concentración y atención, dado que la persona solo tiene puesta su atención en su pérdida, como si se tratara de un duelo.
La nomofobia correlaciona con la edad, está más presente en la adolescencia. Pero también correlaciona con hábitos de vida insanos. Si te sientes identificado con este miedo, te facilito algunos consejos que pueden ayudarte a prevenirlo o tratarlo. Ahora que vienen meses de descanso, aprovecha tus días de vacaciones para aprender a relacionarte con tu teléfono móvil de una forma más saludable.

Establece a lo largo del día momentos de desconexión con la tecnología. Y asegúrate de que se conviertan en una rutina. Puedes empezar por apagar el móvil durante el desayuno, comida, cena, mientras te das una ducha relajante, cuando hablas con tus hijos, pareja, amigas…

Apaga tus dispositivos por la noche. Dejar de escuchar notificaciones, incluso las vibraciones, dejar de ver las luces, puede ser muy relajante. Si tienes miedo de que la alarma y no te despiertes en hora al tener el móvil apagado, compra un reloj despertador tradicional.

Utiliza las técnicas de “desensibilización sistemática” para manejar tu miedo. Estas técnicas se basan en aproximarnos de forma gradual y medida a aquello que nos genera miedo, en este caso, estar aislado del móvil. Te propongo para ello que empieces a hacer pequeñas salidas sin móvil, como ir a por el pan, poner gasolina, salir a dar un paseo. Y que poco a poco vayas aumentado el tiempo que pasas fuera de casa sin contacto con el móvil.

Limita el tiempo que dedicas a tus redes sociales y canjea ese tiempo. Perdemos muchísimo tiempo que podríamos utilizarlo en otra actividad. Anímate con un sistema de canjeo de tiempo que tú mismo elabores. Por ejemplo, canjea quince minutos del lunes de bichear las redes por invertir ese mismo tiempo en un ejercicio de meditación. O la hora que dedicas a alguno de tus juegos en el móvil, puedes invertirla en correr, caminar, bailar o hacer cualquier otro deporte. Anímate y haz tu lista de canjeo.
Elimina progresivamente aplicaciones que entiendas que solo te hacen perder el tiempo. La pregunta es sencilla ¿esta aplicación del móvil te entontece o te enriquece de alguna forma?

El móvil y la tecnología sin lugar a duda nos pueden facilitar muchísimo la vida. Pero nunca a costa de nuestra salud física y emocional. El buen uso del móvil depende de los límites que tú establezcas

Fuente: abc

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