Chicos en vacaciones: los 7 beneficios de que participen en la cocina

POR UNA VIDA MÁS SALUDABLE Camila MARTINEZ
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Los niños cuando están de vacaciones pueden disfrutar de muchas actividades, pero, a veces, les gana el aburrimiento, necesitan hacer algo diferente y una de las cosas distintas que pueden realizar es participar en la cocina. Lograr que los niños cocinen con nosotros puede ser fácil si la incursión promete las cosas que les encantan, es decir, diversión y ricos sabores.

Cocinar es toda una experiencia que amerita dedicación y paciencia y son muchas las habilidades que nuestros niños aprenden mientras transcurre un tiempo fundamental del hogar. Armarse de recetas fáciles y sabrosas nos permitirá tener unos ayudantes muy colaboradores y talentosos, según explicó la psicóloga española Elena Sanz.

Hay experiencias que los niños, una vez que las aprenden, no las olvidan jamás y estas los ayudan en su crecimiento y autonomía. Aunque tengamos la idea de cocinar con los niños para un momento especial, sería interesante al revés: hacer de la cocina un momento especial porque cocinar no solo alegra el paladar en ciertas fechas, sino que son gratos siempre los buenos sabores.

Por otro lado, que los niños participen en la cocina implica organización, producción del momento y limpieza posterior, ambas cosas deben ir de la mano para que, después de cocinar, todo quede limpio y en su sitio. La presencia de los niños en la cocina es una forma más de educarlos e inculcarles valores

¿Cómo lograr que se involucren los niños en la cocina?
Reza el dicho popular que el amor entra por la boca, entonces hay que invitarlos a cocinar aquello que más les guste, la pasta con salsa bolognesa, los nuggets, las hamburguesas, son platos que seguro los atraen y que tienen la particularidad de ser sencillos de preparar.

Para que los niños participen en la cocina vamos a implicarlos en el proceso de lavar las verduras, acercar los ingredientes y dictar la fórmula. Tendrán ganas de pesar, batir y también poner la mesa. Procuremos tener claras las tareas de la cocina para que, según su edad, sientan que su aporte es insustituible.

En tanto, cuando cocinamos con niños, evitar distracciones es la primera norma de seguridad. No podemos abandonar el área de trabajo y dejarlos solos. Por otro lado, aparte de tener a mano los guantes para poder manipular las ollas, sartenes o envases calientes, debemos estar muy alertas con los líquidos que hierven. No es necesario que los niños los manipulen porque puede ser riesgoso.

Si la cocina es a gas, tomemos precauciones a la hora de encender las hornallas. Si cuando hierve un líquido este se derrama y apaga el fuego, no olvidemos cerrar la salida del gas. En ese sentido, las cocinas eléctricas son más seguras, aunque las de gas permiten controlar mejor el calor.

Los 7 beneficios de cocinar para los niños
Cocinar es divertido. Si se planifica y se prevé lo requerido para una sabrosa jornada, que los niños participen con precaución y prevención en la cocina será relajante. Como es una acción integral, compuesta de secciones, procesos sucesivos y encadenados, supondrá que los niños asuman roles y que los papeles roten. Con la respectiva supervisión y el seguimiento de las instrucciones, llevarán a cabo en un ambiente festivo la ejecución de platillos o postres que sorprenderán a todos.

Une a la familia. Sin dudas, cocinar en familia y con los chicos será un momento de unión familiar. Organizarse un domingo en torno a la búsqueda común de un sabor imbuirá a la familia de un aura de armonía.Y si la receta se desarrolla para recordar o reconocer la labor culinaria de un familiar, pues el resultado positivo será a la vez sentimental y explícito.

Enseña lectoescritura, ciencia y matemáticas. La lectura de la receta por parte de los niños es un ejercicio de interpretación y comprensión, adecuado a una realidad en proceso. Cocinar despliega una serie de operaciones matemáticas que implican conversiones, manejo de fracciones y cantidades con relativa exactitud. Lograr el punto de nieve o el almíbar, espesar una salsa o crema, conocer el punto de hervor o cómo el vapor cuece las verduras, forma parte de la química que acompaña a una receta.

Prepara para la vida. Los hijos agradecerán que los dispongamos para enfrentar la vida. Aprender a cocinar es uno de esos aprendizajes que liberan y dan autonomía. Los adolescentes o jóvenes que cocinan se afirman y definen. En cualquier caso, sabrán qué hacer cuando estén solos con un refrigerador, alimentos crudos y una cocina, para evitar la opción de la comida chatarra.

Ayuda a consumir alimentos sanos. Cocinar es un camino expedito para comer sano. Supone que nos tomamos un tiempo para procesar los alimentos una vez que los hemos adquirido frescos en el mercado.A esto sumemos que los niños nos acompañen en la compra de las frutas, los vegetales y las carnes. Ello describe un ciclo de formación intenso e integral.

Desarrolla destrezas psicomotrices. Picar, rebanar y revolver son acciones que necesitan desarrollo de la motricidad fina. Así como usar los dedos como pinzas o agudizar la vista para trasvasar un líquido hasta determinado punto de centímetros cúbicos. La precisión y la exactitud dan cuenta del éxito de una receta. Los niños se divierten con la idea de romper los huevos y es bueno que lo hagan para ayudarlos a calibrar fuerza e intensidad. Cuando logren la separación de las yemas y las claras, estarán dando una evidente señal de control y equilibrio.

Educa la concentración. La cocina es perfecta para realizar ejercicios de concentración. Seguir los pasos de una receta, el uso de ingredientes por cantidad o peso reclama de los niños minutos de exclusividad. Esto se perfecciona cuando se trata de recetas complejas. Por ejemplo, cuando se reservan ciertas mezclas mientras una parte está en el horno y otra se bate en la mesa. Las actividades dispuestas en el tiempo y el espacio educan en la idea de que las cosas que valen la pena entrañan esfuerzo y dedicación.

Fuente: TN

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