Comer snacks ultraprocesados anula los beneficios de las comidas saludables

POR UNA VIDA MÁS SALUDABLE Ivana ALFARO
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Los refrigerios pueden representar una gran proporción de la ingesta energética diaria, lo que los convierte en un determinante clave de la calidad de la dieta. A pesar de su gran contribución energética y la enorme heterogeneidad en la salud de los snacks consumidos, había muy poca investigación sobre el impacto de la frecuencia de los refrigerios, la calidad nutricional y el momento en múltiples marcadores cardiometabólicos sanguíneos y antropométricos. Ahora, según un estudio, se sabe que una cuarta parte de las personas anulan los beneficios de las comidas saludables al comer fuera de hora otros productos procesados.

Investigadores del Kings College de Londres, que monitorearon los hábitos alimenticios de más de 850 personas, descubrieron que una de cada cuatro informó comer refrigerios no saludables, como chocolate, papas fritas y facturas, junto con otras comidas consideradas saludables.

Los resultados sugirieron que este grupo estaba anulando los beneficios de comer un desayuno, almuerzo y cena nutritivos, ya que comer comida chatarra estaba relacionado con un índice de masa corporal (IMC) y un nivel de azúcar en la sangre más altos, lo que aumentaba el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas y obesidad. Sin embargo, el análisis demostró que los snacks en sí no son perjudiciales para la salud, siempre y cuando las personas elijan opciones saludables como frutas, nueces y semillas.

El impacto del picoteo
Los científicos rastrearon los hábitos de consumo de refrigerios de 854 personas del estudio Zoe Predict, un grupo de investigación nutricional en profundidad que tienen como objetivo revelar cómo y por qué las personas responden de manera diferente a los mismos alimentos. Los participantes consumieron comidas de prueba estandarizadas durante 9 a 11 días y registraron la cantidad y los tipos de refrigerios consumidos utilizando un diario de alimentos en línea.

Alrededor del 95 por ciento de la cohorte confesó comer snacks, mientras que la ingesta diaria promedio se registró en 2,28 refrigerios por día. Alrededor del 29 por ciento de las personas comieron más de dos, confirmaron los investigadores. En su artículo publicado en el European Journal of Nutrition, los científicos del Kings College de Londres dijeron que el 26 por ciento de los participantes informaron que comían comidas saludables pero optaban por “refrigerios de mala calidad” que los dejaban “sintiendo hambre”. Este grupo tenía “marcadores de salud más pobres”. Sin embargo, la frecuencia de los refrigerios no tuvo ningún impacto sobre las grasas en la sangre y la presión arterial.

Sarah Berry del King’s College de Londres y científica jefa de ZOE indicó que, “considerando que el 95 por ciento de nosotros comemos entre horas y que casi una cuarta parte de nuestras calorías provienen de allí, reemplazamos los poco saludables como galletas, papas fritas y panificados por otros más apropiados como frutas y frutos secos para analizar las consecuencias”.

Los snacks más populares fueron galletitas, frutas, nueces y semillas, queso y manteca, facturas y tortas, barras de granola o cereales, según dijeron los científicos.

Los niveles altos de azúcar y grasa en sangre pueden provocar diabetes y enfermedades cardíacas, según han confirmado numerosos estudios en el pasado. Quienes tienen diabetes también cuentan con más probabilidades de tener otras afecciones que aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca, como presión arterial alta. Los investigadores también encontraron que aquellos que comían snacks de alta calidad nutricional como nueces, fruta fresca y barras de granola tenían mejor salud metabólica y no tenían tanta hambre. Los alimentos ultraprocesados generalmente tienen un mayor contenido de azúcar, sal y grasas saturadas en comparación con los alimentos menos procesados.

Los investigadores encontraron también que el momento de ingerir los snacks también es crucial para la salud, ya que comer más tarde en la noche tenía implicaciones para la salud significativamente más negativas. Las personas que comieron la mayoría de sus refrigerios por la noche después de las 9 p.m. experimentaron picos más grandes en su nivel de azúcar en la sangre en comparación con los que comieron refrigerios más temprano en el día. También registraban concentraciones más altas de grasa en la sangre en comparación con aquellos que comieron más temprano.

Kate Bermingham, del King’s College de Londres y científica principal de ZOE, afirmó: “Este estudio contribuye a la literatura existente sobre que la calidad de los alimentos es el factor determinante de los resultados positivos para la salud. Asegurarnos de llevar una dieta equilibrada de frutas, verduras, proteínas y legumbres sigue siendo la mejor manera de mejorar los estándares metabólicos”.

Fuente: Infobae 

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