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El suplemento dietario que previene el deterioro cognitivo y protege la visión

ALIMENTACIÓN Y SALUD Amalia PINTO
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El aceite de krill es una de las grandes promesas dentro de la alimentación: un suplemento que se lleva todas las miradas y que gana cada vez más popularidad debido a que es fuente de ácidos grasos omega-3, esenciales para promover la salud del cerebro, del corazón y prevenir la inflamación de las células. Por lo general, quienes eligen consumir este refuerzo dietario son las personas que llevan una dieta vegetariana o vegana ya que no logran incorporar suficiente cantidad de omega-3 o, aquellos que desean aumentar su consumo diario.

El krill, conocido también como camarón antártico, es el alimento principal de las ballenas. Se trata de un pequeño crustáceo de color rojo que habita las frías aguas de la Antártida, cuyo tamaño varía entre los 3,5 y siete centímetros y que junto con el plancton, forman parte de una de las mayores biomasas del planeta. Desde que se descubrieron sus bondades, se lo pesca para extraer su aceite y utilizarlo como suplemento dietario. Y no es casualidad que desde hace décadas, la sociedad japonesa, conocida por su estilo de vida saludable y consciente, sea una de sus fieles consumidoras.

Desde la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés), explican que el omega-3 es indispensable para la formación de las membranas del organismo y que ejerce funciones relacionadas con el corazón, los vasos sanguíneos, los pulmones y, con el sistema inmune y endócrino. Al respecto, Milton Dan, médico especializado en ingredientes nutricionales (M.N 119.041), comenta que estos ácidos grasos son esenciales para gozar de una buena salud. “Nuestra alimentación moderna está compuesta por un exceso de ácido graso omega-6 que es proinflamatorio y que suele encontrarse en los alimentos ultraprocesados. Por lo tanto, tenemos que buscar la forma de reducir la inflamación del organismo y con el aporte de omega-3, vimos que ello es factible”, señala el experto.

Sin embargo, el cuerpo humano no produce por su cuenta el omega-3, por lo tanto, se lo debe incorporar a través de fuentes externas. “El pescado de aguas profundas es una de ellas, precisamente el salmón, el arenque, el atún y la caballa”, explica Dan. Aunque este ácido graso, “también se encuentra en las semillas y frutos secos”, agrega el especialista. De todas maneras, como su aporte muchas veces no es del todo suficiente y no alcanza para cubrir su requerimiento diario, “hay que suplementar”, añade Dan. En estos casos, el aceite de krill es una de las alternativas: “Además de omega-3, también es fuente de nutrientes esenciales que aportan muchos beneficios a la salud y que no se encuentran en por ejemplo, el aceite de pescado”, agrega el médico.

¿Cuáles son los beneficios para la salud del aceite de krill?
El aceite de krill es un suplemento noble compuesto por propiedades favorables para el organismo. En primer lugar, Gabriel Lapman, médico nefrólogo, cardiólogo y autor del libro “Más zapatillas, menos pastillas”, explica que al ser rico en ácidos grasos omega-3: EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (docosahexaoentanoico), fomenta el correcto desarrollo y funcionamiento del cerebro: “Optimiza la salud cerebral, la memoria y disminuye las posibilidades de su deterioro y envejecimiento prematuro”. Por esta razón, Dan, recomienda su consumo especialmente a personas mayores, quienes por la edad, empiezan a tener déficit cognitivo, como también a mujeres embarazadas ya que “el omega-3 es el principal ácido graso de nuestro cerebro: forma parte de las membranas y entonces es esencial para el correcto desarrollo del bebé”, cuenta Dan.

Por otro lado, el omega-3 protege la vista, sobre todo en la de quienes “padecen ojos secos”, menciona Lapman. Desde el portal Medical News Today, puntualizan que si bien muchas personas utilizan suplementos de omega-3 para ayudar a mejorar la humedad de los ojos y prevenir que se sequen, aún faltan realizar algunos estudios adicionales para dar constancia plena de ello.

Sumado a ello, los ácidos grasos omega-3 también son cardioprotectores: “Colaboran en reducir los triglicéridos, un tipo de grasa en la sangre que puede desencadenar problemas cardíacos”, comenta Lapman. En este sentido, desde la NIH informan que el omega-3 reduce el riesgo de desarrollar arritmias: latidos cardíacos irregulares como también ayuda a disminuir la acumulación de placa en las arterias y la presión arterial. Pero hay más. Este nutriente “tiene efecto sobre el hígado graso: baja sus depósitos de colesterol”, precisa el nefrólogo. Por último, la piel es otro de los órganos que se verá beneficiado por su consumo, “especialmente lo que respecta con su flexibilidad y elongación”, añade Lapman.

 

Pero más allá de todas las bondades que trae de la mano la presencia del omega-3, los especialistas consultados comentan que el aceite de krill es rico en otros activos nutricionales que redoblan sus beneficios. Entre ellos, dice Lapman, se encuentran los fosfolípidos, “que se encargan de la correcta absorción del krill en las células del organismo”; la colina, un nutriente que se ocupa de fomentar la señalización nerviosa y potenciar la actividad de los músculos y, la astaxantina, “un potente antioxidante y antiinflamatorio”, suma el experto. Por estas razones, este suplemento “fortalece el sistema inmune y colabora en reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, dolores articulares y premenstruales, y migrañas”, precisa Lapman. Incluso, hay estudios que sugieren que podría aliviar el malestar que ocasiona la artritis reumatoide y mejorar la rigidez matutina.

¿Cómo se consume?
El aceite de krill viene en forma de cápsulas y sumarlo a la rutina cotidiana no conlleva demasiada ciencia. Tal como dicen los especialistas consultados, se puede consumir en cualquier momento del día: “Muchos prefieren hacerlo por ejemplo, a la mañana o a la noche”, dice Lapman, y ante la duda, sostiene que es indiferente ingerirlo antes o después de una comida. De todas maneras, un punto a destacar es que si bien se trata de un suplemento natural y de venta libre, “es importante que antes de consumirlo se consulte con un profesional de la salud para estar guiado, supervisado y asegurarse de incorporar su cantidad justa”, remarca el nefrólogo.

Igualmente y más allá de sus virtudes, hay un grupo de la población que debe tomar recaudos y evitar su consumo. Al respecto, Lapman hace referencia a quienes son alérgicos a los crustáceos. Pero al margen de esta observación, el especialista remarca que este suplemento no tiene ninguna otra contraindicación. En palabras de Dan, “la idea es que sea un complemento de la alimentación diaria en casos de que no se incorpore suficiente omega-3 a través de la alimentación”.

Por otra parte, se estima que el aceite de krill “no está contaminado ni contiene metales pesados”, dice Dan y explica que las zonas donde se encuentra es de las más seguras en términos de contaminación. A su vez, señala que otra de sus ventajas, a diferencia del clásico aceite de pescado, es que no tiene tal gusto, por lo tanto “es tolerable entre las personas que no consumen este alimento”, agrega.

Para finalizar, Lapman remarca la importancia de tener presente que para que un suplemento de estas características de sus frutos y sea realmente efectivo, se lo debe consumir en el contexto de un estilo de vida saludable, donde el descanso de calidad, la práctica regular de ejercicio física y la alimentación variada estén en equilibrio.

Fuente: La Nacion

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