La falta de deseo en la pareja lleva al divorcio, pero hay solución

SEXUALIDAD Por Anahí Piedraminte
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Parece sencillo concluir que no siempre que hay deseo hay amor, que no necesariamente una cosa tiene que estar ligada a la otra. Pero, ¿qué pasa cuando el planteo es al revés? ¿Puede haber amor sin deseo?, ¿hay chances de sobrevivir a esto sin que el vínculo se rompa?

El punto de partida es siempre la diversidad en lo que a relaciones sexoafectivas se refiere, no se trata de establecer una normativa que indique cuánto amor ni cuánto deseo son correctos. Lo importante es abordar el tema cuando uno (o ambos) miembros de la pareja adviertan cierta incomodidad.

“El amor y el deseo no siempre van de la mano. El amor es una construcción que requiere tiempo y dedicación y da estabilidad, seguridad y confianza. Pero todo esto no es muy amigo del deseo. En general, el deseo es más amigo de la adrenalina, de la incertidumbre, de lo novedoso, de lo inesperado”, explicó  Patricio Gómez Di Leva, psicólogo especialista en parejas y sexólogo (en Instagram, @respuestasexual).

Aunque indagar en el origen de estos sentimientos muestre una aparente incompatibilidad entre ellos, la convivencia de ambos es posible. “Se puede amar y desear a la misma persona. Es algo que requiere de aprendizaje, trabajo y dedicación”, sostuvo el terapeuta.


Por otra parte, determinadas ausencias no representan un problema para todas las personas. Según Andrea Orlandini, psicóloga especialista en parejas y sexóloga clínica (en Instagram, lic.andreaorlandini), “las parejas pueden funcionar de múltiples maneras; de hecho, muchas de ellas funcionan sin sexualidad cuando hay consenso entre ambos integrantes”.

Esto representa un conflicto cuando cada uno está en su propia sintonía. “Cuando en una pareja hay uno o una que desea más se da un círculo vicioso donde el que más desea, al ser rechazado, desea aún más; y el que menos desea, frente a la insistencia, disminuye aún más su deseo”, sostuvo Di Leva. Pero esto último tiene un desenlace inevitable en la mayoría de los casos.

Qué pasa cuando no hay deseo
Entre los factores que suelen intervenir en la ausencia del deseopueden mencionarse aquellos de índole hormonal en la fase premenopáusica y andropáusica, el estrés, el cansancio, las disfunciones comunicacionales dentro de la pareja, así como los efectos secundarios de la medicación psicotrópica, mencionó Orlandini.

 
Como consecuencia, cuando uno de los integrantes tiene más apetito sexual que el otro se genera una insatisfacción que deriva en irritabilidad, frustración, intolerancia, desaliento y tristeza, agregó la especialista, tras destacar que esto impacta directamente en la autoestima sexual.

Al respecto, Di Leva concluyó: “La autoestima y la sexualidad están muy vinculadas. El hilo conductor entre éstas muchas veces es el deseo. Sentirnos deseados es constitutivo en el ser humano, es necesario para la construcción y el mantenimiento de nuestra autoestima”.



Alerta spoiler: ¡se puede recuperar el deseo!

La buena noticia es que el deseo se puede recuperar. No obstante, es necesario asumir que para ello hay que trabajar en conjunto.

“Es fundamental entender cómo funciona el deseo. Éste nunca es espontáneo, necesita estímulo para activarse. El amor, a veces, funciona como un estímulo negativo, entonces hay que compensarlo con estímulos positivos. Hay que pensar y generar esas fantasías, esos espacios, esos juegos que despiertan el deseo para sumárselo al amor”, señaló Di Leva.

¿Cómo se puede lograr esto? Entre las opciones disponibles el sexólogo recomendó volver a hacer aquellas cosas que antes funcionaban pero también apostar a lo nuevo, romper las rutinas y recuperar espacios de intimidad.

Orlandini, en tanto, aseguró que “el deseo puede recuperarse si en ambos se instala la posibilidad del diálogo para comunicar nuevas necesidades, de acuerdo al ciclo vital que atraviesa la pareja”.

Pero es fundamental la sinceridad, que nadie piense que la mentira, ya sea por conveniencia o para no herir a la otra parte es positiva. La mentira conduce a la frustración y al desánimo. La solución debe ser encontrada en la pareja o con la ayuda de un profesional, las personas deben entender que cada familia es un mundo y que nadie podrá aconsejarte correctamente, por que sencillamente no vive en ese mundo, le es ajeno y sólo puede hablar por “mentas”, nada serio para algo tan importante, dice en este caso Liliana Mastrangelo, especialista en parejas y Psicóloga.

 
Esto sólo puede darse si los dos coinciden en las ganas de “reactivar ese amor relacionándolo con un deseo erótico y sexual”, agregó. A través de juegos, experiencias y ejercicios es posible "una reconexión erótica, sexual y sensitiva", finalizó. 

Con información de Clarín 

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