No solo hace llorar: estos son los beneficios de la cebolla para la salud

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Carola LEVI
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Una de las imágenes que se nos viene a la mente cuando hablamos de cebolla es la de las lágrimas que nos hace derramar cuando tenemos que cortarla, pero, además de los trucos para dejar de llorar, vale la pena explorar los beneficios de este alimento que utilizamos diariamente, tanto en platos fríos como calientes.

La cebolla es un alimento antiquísimo, de cuyo cultivo existen evidencias que datan de hace 3.200 años. Según la Federación Española de la Nutrición (FEN), una inscripción hallada en las pirámides de Egipto prueba que este vegetal era adorado como divinidad y que, junto al ajo, ocupaba un lugar destacado en la dieta de los esclavos que erigieron esas construcciones.

“Siglos después, Hipócrates la prescribía como diurético por su riqueza en potasio y escaso sodio, y también para curar heridas y tratar enfermedades respiratorias por las propiedades antisépticas y mucolíticas de los componentes azufrados, junto con la acción antiinflamatoria de la quercitina”, relató Naiara Carretero, presidenta del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Castilla y León (Codinucyl). “Hoy en día sabemos que ni la cebolla ni otros alimentos son medicinas, es decir, su acción no es tan directa”, recalcó.

El nombre científico de esta hortaliza de bulbo es Allium cepa L. y pertenece a la familia de las Liliaceae. “Necesita una buena exposición solar y, a medida que se desarrolla el bulbo, tolera peor las bajas temperaturas. Hay varios tipos de variedades, la amarilla, la blanca y la morada, entre otras”, explicó María Cruz Manzaneque, miembro de la Comisión de Sanidad del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad Valenciana (Codinucova).

Los nutrientes de la cebolla y sus beneficios
Según datos de la FEN, el principal componente de la cebolla, con diferencia, es el agua, pues supone el 90% de su composición, mientras que en el 10% restante se encuentran los siguientes nutrientes:

Aceites esenciales: responsables de la mayoría de las propiedades de la cebolla, aunque también son culpables del lagrimeo que sufrimos cuando la pelamos.
Vitaminas del grupo B: necesarias para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y del inmunitario.
Vitaminas E y C: con acción antioxidante, juegan un importante papel en la prevención del envejecimiento celular y las enfermedades degenerativas.
Múltiples minerales y oligoelementos: la cebolla es rica en potasio, magnesio, fósforo, calcio, sodio y azufre, entre otros.
Fibra: la cebolla cuenta con fibra que ayudaría a mejorar nuestro sistema digestivo, favoreciendo la ingesta de nutrientes y la eliminación de desechos.

Cómo preparar la cebolla
El procesado o la preparación pueden cambiar la biodisponibilidad y el contenido de los compuestos bioactivos de la cebolla y, según detalló Manzaneque, “el contenido de algunos compuestos sulfurados disminuye durante el hervido, pero aumenta al freírse y al cocinarse al vapor o al microondas”.

La versatilidad de las cebollas es otro de sus grandes atractivos. Por ejemplo, Carretero explicó: “Una cebolla en crudo para una ensalada nos aportará un sabor refrescante, intenso y crujiente que, en conjunto con un tomate y un poco de aceite, es un plato excelente. Si la cebolla está encurtida en agua y sal, sin vinagre, nos proporcionará un prebiótico natural que, además de ser un picoteo saludable, nos ayudará a mejorar nuestro tracto digestivo y también nuestro sistema inmune”.

En tanto, se puede considerar un alimento para todos los públicos. Únicamente deben comerla con precaución quienes sufren ciertas patologías, como el síndrome de intestino irritable, por su alto contenido en unos compuestos denominados fructanos, que pueden agravar sus síntomas y los alérgicos a la cebolla tienen que olvidarse de ella.

“Recientemente, se vio en un estudio realizado por Investigadores del Hospital Universitario Río Hortega, el Centro de Salud Delicias II y la Universidad de Valladolid que aproximadamente tres de cada 100 alérgicos lo son a la cebolla o al ajo”, indicó Carretero.

Trucos para evitar llorar cuando cortamos cebolla
Los culpables de que se nos salten las lágrimas cuando se corta una cebolla son las sustancias químicas que se liberan al partirla, fundamentalmente, compuestos azufrados. A medida que la cortamos, el gas con azufre se evapora y llega hasta nuestros ojos, donde, al combinarse con el agua de las lágrimas, forma ácido sulfúrico.

Como el ácido sulfúrico es muy irritante, la reacción inmediata es, precisamente, la producción de más lágrimas como medida protectora. Es una respuesta natural del organismo que no supone ningún riesgo para la salud, pero resulta muy molesta.

Existen distintos trucos para atenuar el picor que produce la cebolla al trocearla y estas son algunas de las recomendaciones más comunes:

Sumergir la cebolla en agua mientras se la corta porque, de esta manera, los gases se diluyen y se pierde, al menos, una parte de su potencia.
Enfriarla o, incluso, congelarla antes de cortarla así se ralentiza el proceso de formación de compuestos volátiles sulfurados.
Utilizar lentes protectores.
Cortarla en un lugar bien ventilado, con la ventana abierta y con la campana extractora de humos encendida.
Evitar los cuchillos con dientes, que hacen que se liberen más sustancias causantes de la irritación y el lagrimeo.
Cortar la cebolla lo más rápidamente posible con un cuchillo fino y bien afilado

Fuente: TN

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