TOC: cuáles son los más comunes y cómo podemos gestionarlos

SALUD Por Juana BLANCO
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Desinfectar constantemente los pomos de las puertas u ordenar por colores las prendas de vestir son algunos de los tipos de TOC más conocidos, ya que son comportamientos que se perciben a simple vista. Sin embargo, existen otros no tan visibles en los que la persona pasa gran parte de su tiempo rumiando y 'luchando' contra ideas obsesivas.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo es un problema de salud mental en el que la persona se ve atrapada en un círculo de obsesiones y compulsiones, es decir, en ideas, pensamientos, imágenes, sensaciones o impulsos que se experimentan sin desearlo.

Estos pensamientos, imágenes e impulsos son intrusivos y de carácter muy desagradable para quien los sufre, ya que suelen ir contra sus valores y deseos.

 

Y a pesar de que la persona los rechaza, siguen apareciendo repetidamente y generando gran ansiedad y angustia.

Desde la consulta de psicología Más que TOC, apuntan que es frecuente entre la población experimentar de vez en cuando pensamientos intrusivos, pero en el caso de la persona que sufre TOC, este tipo de ideas son tan frecuentes e intensas que entran en la categoría de obsesiones.

Y es que la persona que sufre TOC puede llegar a cuestionar sus propios valores, creencias y deseos debido a la insistencia con la que aparecen estos pensamientos.

«El otro elemento fundamental son las compulsiones, comportamientos o actos mentales que la persona realiza para intentar deshacerse de las obsesiones y disminuir la ansiedad», explican desde Más que TOC. Sin embargo, a pesar de que pueden calmar la ansiedad durante un tiempo, las obsesiones vuelven de nuevo una y otra vez, y el individuo termina atrapado en un círculo.

¿Cuáles son los más comunes?
Aunque las características suelen ser las mismas, Fátima Mondaza y Beatriz Serrano, psicólogas y fundadoras de Más que TOC, diferencian según la temática sobre la que versan las obsesiones. Así, las que se repiten con mayor frecuencia son:

- Obsesión por la contaminación. Quizás, este es uno de los más conocidos. Aquí se tiene un intenso temor a contagiarse, ya sea a través de fluidos corporales, gérmenes o virus, contaminantes ambientales o suciedad. La persona que lo sufre evita el contacto y los lugares donde puedan estar presentes (baños, pomos de puertas, personas enfermas...), y realiza rituales de limpieza frecuentes (desinfecciones, duchas, lavados de manos...). Estas compulsiones requieren mucho tiempo e interfieren con otras actividades diarias.

- TOC con hacer daño a otros o a uno mismo. Quien lo sufre siente miedo a perder el control y a ejecutar actos violentos. Las obsesiones se manifiestan como pensamientos o dudas repetitivas: «¿Y si me clavo este cuchillo?», «¿Y si me tiro por la ventana?», «¿Y si empujo a alguien a la carretera?», «¿Y si hago daño a mi hijo?». El afectado suele evitar situaciones, personas o animales relacionados con su temor, como quedarse a solas con alguien, asomarse a ventanas, estar con hijos o familiares, ir a la cocina, coger cuchillos, conducir, etc.

- Obsesión por comprobar. En este caso, el afectado teme que pueda ocurrir un accidente o catástrofe si no se asegura de haber hecho algo que estaba bajo su responsabilidad, como que roben en casa por no haber cerrado la puerta, que haya una fuga de gas o que se produzca un incendio por haber dejado algo enchufado. Las compulsiones que se realizan son, por tanto, comprobaciones excesivas para evitar que ocurra la catástrofe que se teme y tratar así de disminuir la ansiedad.

- TOC de contenido sexual. Aparecen pensamientos o imágenes repetitivas de tipo sexual que son desagradables para la persona, quien no desea tenerlos y siente miedo a poder sentirse atraído sexualmente por familia, niños o animales. Pueden aparecer también imágenes intrusivas.

- Obsesiones de tipo supersticioso. La persona piensa o siente que algo malo puede ocurrir si no realiza cierta conducta o ritual. Esto no guarda una relación lógica con el suceso que se quiere prevenir, por ello se conoce como TOC supersticioso.

- Obsesiones acerca de la identidad sexual u orientación sexual. Se trata de una excesiva preocupación por la orientación o identidad sexual. Se distingue de las dudas que pueden aparecer puntualmente o de un problema de aceptación de la propia sexualidad en que, en el caso de las obsesiones, la persona siente un intenso miedo y malestar y dedica gran parte del tiempo a rumiar acerca de estas ideas.

- TOC relacional. Es el más frecuente en esta consulta actualmente. La persona duda constantemente de si quiere lo suficiente a su pareja y si la relación o la persona que tiene al lado es lo suficientemente buena. A menudo estas obsesiones también se centran en características o supuestos defectos físicos de la pareja. Al final todo esto tiene un efecto negativo en el vínculo y en la calidad de vida.
Actualmente se habla de una causa multifactorial en lo que a TOC se refiere. Es decir, en su inicio y mantenimiento contribuyen diversos factores, tanto genéticos y ambientales como de aprendizaje. Además, si no recibe el tratamiento adecuado, el Trastorno Obsesivo Compulsivo tiende a mantenerse en el tiempo, variar de tipos de obsesiones e incluso generar síntomas depresivos.

«Una de las claves que enseñamos en consulta para superar el TOC es la de permitir que las obsesiones estén ahí, que se vayan cuando quieran, a la vez que trabajamos por no realizar los rituales o compulsiones, ya sean físicos o mentales, rompiendo así el bucle del TOC (obsesión-malestar-compulsión, y vuelta a empezar)», exponen desde esta consulta de psicología.

«Parece fácil, pero no lo es», insisten, pues es algo que se aprende poco a poco con la Terapia de Exposición con Prevención de Respuesta (EPR), la terapia psicológica que hasta el momento ha demostrado más eficacia para superar los síntomas de este problema.

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