Vitamina D: cuándo hay insuficiencia y los síntomas que sirven como advertencia

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Ana COHEN
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La vitamina D juega un papel fundamental para preservar la buena salud y alejar la presencia de una gran cantidad de enfermedades.

Entre sus funciones, como explica el sitio de difusión Medline Plus, se encuentra la capacidad para absorber el calcio, uno de los principales componentes de los huesos.

También tiene una vital prevalencia en el equilibrio del sistema nervioso, muscular e inmunitario.

Cómo se obtiene la vitamina D
- Una de las formas de aumentar la vitamina D es a través de la exposición al sol.

La dosis suficiente: alrededor de 10 minutos de acción de los rayos solares en las horas pico y unos 20 minutos después de las 15 o muy temprano a la mañana, con un 25 por ciento de piel al descubierto y sin protector solar.

- La alimentación también brinda su aporte. Entre los alimentos beneficiosos se encuentran los pescados grasos -como la trucha, el salmón, el atún y la caballa-, los aceites de hígado de pescado, el hígado de ganado vacuno, la yema de huevo y el queso.

En determinados casos, se indican suplementos específicos.

Problemas de la baja en vitamina D
La información de Medline Plus especifica que el déficit de esta vitamina genera los siguientes trastornos:

- Pérdida de densidad ósea. Lo cual aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas.

- Osteomalacia, que causa huesos débiles, dolor en los huesos y debilidad muscular.

- Hay investigaciones que también relacionan sus niveles reducidos con cuadros de diabetes, presión arterial alta, cáncer y enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple.

En los niños, puede ser causa de diabetes.

Quiénes están en riesgo
Estos son los grupos con mayor riesgo de carencia de vitamina D. 

- Los bebés lactantes.

- Los adultos mayores y las personas de piel oscura.

Las personas con las siguientes condiciones o diagnósticos:

-Enfermedad de Crohn o condición celíaca.

- Obesidad.

- Cirugía de bypass gástrico.

- Osteoporosis.

- Enfermedad renal o hepática crónica.

- Hiperparatiroidismo (altos niveles de la hormona que controla el nivel de calcio del cuerpo) Sarcoidosis, tuberculosis, histoplasmosis u otra enfermedad granulomatosa.

Fuente: Clarin

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