No sabes lavarte los dientes: esto es todo lo que haces mal

SALUD Por Sandra Palacios
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Lo hacemos a diario, pero a menudo de forma automática, sin pensar o, mejor dicho, mientras pensamos en cualquier otra cosa menos en lo que estamos haciendo. Y también bastante a menudo dejamos de lado revisar la frecuencia y el tiempo por sesión necesarios para hacerlo correctamente. O nos pasamos o no llegamos. Es cierto que puede haber diferentes casuísticas en función de si existe alguna patología bucal o de si se está utilizando algún corrector dental pero, por normal general, el cepillado debe realizarse tres veces al día, preferiblemente después de cada comida principal. «Lavarse los dientes menos de tres veces al día facilitará que la placa se calcifique y se convierta en sarro», señala la doctora Patricia Palma Maldonado, fundadora de la Clínica de Estética Dental P&P Clinic.

El mal aliento y la placa son precisamente dos de las señales que indican que no se está llevando a cabo una higiene dental con la frecuencia adecuada. «Esa capa que actúa como depósito de bacterias suele aparecer en la parte exterior de los dientes, aunque sus daños se pueden remediar, si no se presta la suficiente atención a sus cuidados puede llegar a provocar gingivitis, una enfermedad que afecta a las encías y provoca inflamación en la zona», precisa la Dra. Palma.

Y no solo eso, sino que una limpieza bucodental insuficiente puede facilitar que las bacterias que habitan dentro de la boca y se acumulan tras las comidas comiencen a descomponerse. Esto puede dar lugar, según segura la experta, al enrojecimiento o la inflamación de las encías, a la aparición de manchas blanquecinas en el esmalte (como resultado de una descalcificación de las piezas dentales) y al aumento del riesgo de padecer caries.

En cuanto al tiempo que debe dedicarse a cada sesión de cepillado la odontóloga apunta que más no es siempre mejor: «El tiempo recomendado es dos minutos por sesión ya que, si nos excedemos, podemos conseguir el efecto contrario y dañar el esmalte, exponiendo las piezas y aumentando el riesgo de sufrir sensibilidad dental».

Otro de los aspectos a los que no se presta la suficiente atención es a la correcta elección de los utensilios con los que se lleva a cabo la higiene bucal. Así, la experta recomienda que el cepillo de dientes esté constituido por filamentos de fibra de naylon suaves y redondeados con la misma longitud que permita realizar una limpieza que no daña las encías. También es aconsejable, según añade, que el cabezal sea pequeño y que el cuello sea estrecho pues eso ayudará a acceder a todas las zonas de la boca durante el cepillado.

A la hora de cepillarse los dientes es cierto que puede haber tantos tipos de movimientos como personas en el mundo y que cada persona lo hace como considera correcto. Pero la fórmula indicada por la odontóloga es esta: «Los movimientos deben ser cortos y el cepillado debe hacerse de arriba hacia abajo intercalando con movimientos circulares, presionando de la forma adecuada. Si ejercemos demasiada fuerza podemos provocar recesión en las encías», argumenta la fundadora de P&P Clinic.

Cómo elegir la mejor pasta de dientes
Debemos buscar que incluya flúor, pues es el ingrediente antiplaca y protector de la dentadura que cuenta con un mayor reconocimiento. «Gracias a su contenido antimicrobiano y antiinflamatorio ayuda a disminuir la posibilidad de sufrir gingivitis y reduce la sensibilidad dental», precisa la Dra. Palma. La concentración adecuada de flúor para que contribuya a la remineralización de los dientes debe ser entre 1000 y 1500 partes por millón (ppm).

También el nitrato de potasio desempeña un papel importante en la salud bucodental, ya que actúa disminuyendo significativamente la sensibilidad en los dientes frente al frío o al calor y frente a los sabores ácidos o demasiado dulces.

Lo que no recomienda la experta es que la pasta de dientes incluya lauril sulfato sódico, un tensoactivo que, aunque ayuda a eliminar partículas de alimentos, actúa de forma agresiva llegando a herir la capa de lecitinas de las células, dañando la microbiota oral y provocando la irritación de la mucosa. De igual modo tampoco recomenda que los dentríficos incorporen en sus fórmulas edulcorantes artificiales como el aspartamo o la sacarina, ya que su uso ha demostrado un posible aumento del riesgo a padecer dolores de cabeza e incluso alteraciones gastrointestinales.
Además de un correcto cepillado dental (con la frecuencia y la duración de la sesión adecuadas) también podemos tener en cuenta otros elementos que nos ayuden a mejorar nuestra higiene bucal. Así, en el caso de que consideremos que los espacios interdentales no han quedado del todo limpios el hilo dentall puede ser una herramienta eficaz gracias a su capacidad para llegar a los espacios más estrechos, según explica la odontóloga.

A su vez un irrigador, gracias a su mecanismo que lanza un chorro de agua hacia los dientes, puede ayudar a eliminar los restos de alimentos que se quedan entre los dientes o la placa, reduciendo así el riesgo a padecer ciertas enfermedades relacionadas con la salud de las encías. Eso sí, tal como apunta la experta, es cierto que no puede generar la fricción del hilo dental, que es capaz de eliminar el sarro. Así, no se puede decir que uno de los dos sea sustituto del otro, sino que lo más adecuado para conseguir un resultado óptimo es combinarlos.

Los colutorios pueden ser, según apunta la Dra. Palma, otra de las herramientas que nos permita llegar a aquellas zonas de la boca a las que no se ha podido llegar con el cepillo. Son especialmente beneficiosos en los casos de enfermedad periodontal en la que se necesita llevar a cabo una limpieza estricta que evite la acumulación de bacterias en la boca. También pueden ayudar a mejorar la sensibilidad dental o a prevenir la halitosis.

Los más aconsejables, según detalla la experta, son los colutorios que no incluyen alcohol en sus formulaciones ya que se consume en altas dosis pueden producir sensación de sequedad en la boca.

En el caso de los usuarios de invisalign, la experta apunta que lo ideal es retirar la ortodoncia para realizar la limpieza de la misma forma que se hace siempre, es decir, que se puede combinar igualmente el irrigador, el hilo dental y el cepillo de dientes convencional.

Para aquellas personas que lleven carillas dentales la odontóloga aconseja igualmente una higiene bucal completa en la que se use también el hilo dental de una forma precisa y se prime el uso del irrigador, pues al no ser agresivo evitará daños en el esmalte de las carillas.

Alimentos que cuidan los dientes
Al ser ricos en calcio, los lácteos ayudan a fortalecer el esmalte dental. Son adecuados, sobre todo, los yogures naturales que aportan caseína (ayuda a remineralizar los dientes). «Con tres lácteos al día sería suficiente», propone la Dra. Palma.

Otro alimento beneficioso para el cuidado de la salud dental es la manzana, gracias a su alto contenido en ácido málico, que ayuda a eliminar la placa bacteriana y a mantener el blanco de los dientes.

Los enemigos de la higiene bucal
Además de ser uno de los hábitos más dañinos para la salud general, fumar aumenta el riesgo de padecer periodontitis. «Al ser vasoconstrictor reduce el riego sanguíneo de las encías, provocando un aspecto más pálido que encubre la inflamación, lo que a menudo retrasa el diagnóstico de la enfermedad», apunta la odontóloga.

Llevar una alimentación alta en azúcares y consumir alcohol asiduamente aumenta también las posibilidades de padecer enfermedades periodontales.

Por último la ansiedad y el estrés son trastornos que elevan los niveles de cortisol, pudiendo disminuir así las capacidades del sistema inmunitario y haciendo que la persona sea más proponsa a sufrir inflamaciones.

En definitiva, a la hora de valorar si estamos llevando a cabo correctamente la limpieza dental no solo hay que enfocarse en las veces que realizamos esta tarea y en cómo la hacemos, sino que también hay que tener en cuenta los utensilios y accesorios que usamos (cepillo, pasta de dientes, hilo dental, irrigador, colutorio...), la alimentación que llevamos y nuestro estilo de vida.

Fuente: abc

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