Seis curiosidades sobre el orgasmo femenino que quizá no sepas

SEXUALIDAD Por Camila MARTINEZ
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El orgasmo es, según define la RAE, la «culminación del placer sexual» aunque lo cierto es que proviene de término griego 'orgasmós' cuyo significado es cercano al concepto 'excitación'. Una descripción fisiológica haría referencia a la descarga repentina de la tensión sexual acumulada durante el ciclo de la respuesta sexual en forma de contracciones musculares rítmicas en la región pélvica que resultan placenteras, si bien las diferentes disciplinas definen este concepto teniendo en cuenta tanto los cambios fisiológicos del cuerpo como los emocionales y cognitivos.

Las bases del estudio del orgasmo fueron asentadas tanto por Alfred Kinsey, con sus investigaciones a mediados del siglo XX sobre el comportamiento sexual en el hombre y en la mujer, como por William H.

Masters y Virginia Johnson (conocidos como Masters & Johnson), que en 1966 hicieron con su trabajo «Human Sexual Response», un estudio observacional en tiempo real de los efectos fisiológicos de los actos sexuales. Esto llevó a establecer la sexología como una disciplina científica y a día de hoy siguen siendo un referente en las teorías sobre el orgasmo.

El estudio científico del orgasmo es, por tanto, relativamente reciente, pues apenas se investiga desde algo más de medio siglo. Y si además se intenta focalizar en el orgasmo femenino es probable que las investigaciones estén ahora mismo en pañales. Tanto es así que en los últimos años se ha acuñado el término 'brecha orgásmica' para referirse a la diferencia de forma sistemática entre el número de orgasmos de las mujeres y los hombres en las parejas heterosexuales. «En los encuentros sexuales, las mujeres tienen muchas menos probabilidades de obtener un orgasmo debido a un gran desconocimiento sobre el cuerpo, la forma de obtener placer de él, y la reproducción de patrones en las relaciones heterosexuales que muy poco tienen que ver con el placer femenino», afirma la sexóloga Laura Cámara (Ginesex), colaboradora de Control.

Por otra parte, tal como recuerda Cecilia Bizzotto, portavoz de JOYclub en España, el orgasmo femenino fue algo que se intentó ocultar y evitar durante siglos. «El placer y el deseo sexual de la mujer ha sido un tema históricamente tabú, una represión que gracias a las luchas de las feministas y del sexo positivo nos estamos liberando».

El orgasmo femenino suele tener una duración de entre seis y 10 segundos y se sabe también que, conforme la mujer alcanza una mayor madurez es más sencillo llegar a él. Sin embargo alrededor del clímax de la mujer circulan todo tipo de historias y curiosidades. Repasemos las seis más llamativas:

1. Fue el origen del psicoanálisis
asta la mitad del siglo XIX existía una enfermedad conocida como la histeria femenina, cuyos síntomas pasaban por sufrir desvanecimientos, insomnio, espasmos musculares, irritabilidad o pérdida de apetito entre otros. Las pacientes diagnosticadas con esta ‘enfermedad’ tenían que acudir al doctor para que les realizase un masaje pélvico que no era otra cosa que una masturbación hasta que ésta llegase al orgasmo. En ese contexto histórico, esto se llamaba 'paroxismo histérico' ya que lo que verdaderamente se estaba considerando una enfermedad no era otra cosa que la represión del deseo sexual en las mujeres. Fue a partir de esta ‘enfermedad’ con la que Sigmund Freud llegó a afirmar que este paroxismo histérico estaba provocado por la represión del deseo sexual en el inconsciente, lo cual fue la antesala para el desarrollo posterior del psicoanálisis.

2. No solo se llega con masturbación
La estimulación genital es una forma más de alcanzar el orgasmo en un encuentro sexual, bien individualmente o con más personas. Es más, se ha comprobado que muchas mujeres llegan al orgasmo únicamente mediante la estimulación de los pezones, debido a que tienen numerosas terminaciones nerviosas. A veces, el orgasmo puede llegar por el jugueteo táctil u oral, pasando sutilmente la lengua por los pezones mientras, además, se acarician otras partes del cuerpo.

3. La penetración no es tan importante
Se estima que entre el 20 y el 30% de las mujeres alcanzan el orgasmo solo con penetración vaginal (encuesta de IFOP, 2019). Lo que significa que entre el 70 y el 80% de las mujeres necesitan estimulación externa en el clítoris para sentir estas sensaciones. Al final, la sexualidad no es como la sociedad –y las películas pornográficas–, nos hacen creer.

Hay una gran falta de conocimiento cuando se habla del placer femenino. «Mucha gente tiende a pensar que la penetración es la mejor forma de disfrutar. Aunque esto puede ser cierto para los hombres, ¡no necesariamente lo es para ellas!», aclara Laurène Dorléac, CEO de Climax.

4. El estrés anula la capacidad orgásmica
«El estrés limita significativamente la secreción de hormonas sexuales. La hormona esteroide pregnenolona, en vez de convertirse en hormonas sexuales, se convertirá en cortisol, la hormona del estrés», desarrolla Dorléac. Esto significa que para disfrutar es importante dejar a un lado las prisas y los agobios, dedicarse tiempo a uno mismo y desconectar.

El cerebro es el principal órgano sexual, así que para conseguir placer se requiere liberar fantasías y dejarse llevar por la excitación. «Comienza disfrutando del placer de sentir. Conócete, experimenta… La masturbación te ayudará a liberar endorfinas y a sentirte mejor», finaliza la experta.

5. Se pueden experimentar en sueños
No solo los hombres se lo pasan bien cuando están en su fase REM. También hay mujeres que han podido disfrutar de orgasmos mientras se encuentran durmiendo plácidamente, y lo mejor es que se produce sin ningún tipo de intención. La función sexual del cerebro femenino sigue activa durante el sueño, por lo que si por ejemplo tenemos un sueño erótico mientras estamos descansando, esto provocará un mayor flujo de sangre y una sensación mayor de relajación, por lo que no es de extrañar que la mujer pueda llegar al orgasmo cuando ni siquiera está despierta.

6. Algunos alimentos lo favorecen
No hablamos de afrodisíacos, sino de alimentos que inspiran y pueden propiciar un ambiente erótico. De hecho algunos alimentos favorecen positivamente que lleguemos al orgasmo. Entre ellos cabría citar la sandía, una fruta con alto contenido en citrulina que ayuda a que aumente el flujo sanguíneo hacia los genitales femeninos, por lo que viene bien para llegar al orgasmo más rápidamente. El pepino, por su parte, tiene un olor que despierta la excitación femenina, mientras que, aunque parezca mentira, el ajo lo que hace es aumentar la libido gracias a un componente llamado alicina, que cuando entra en combinación con la vitamina B1 hace que aumente el apetito sexual.

Posturas para tener orgasmos durante la regla
Aunque tener relaciones sexuales durante la regla siga siendo un tema tabú, el deseo sexual de las mujeres aumenta en esta fase del ciclo -un 82% de las mujeres afirma tener relaciones sexuales durante la regla según una encuesta mundial elaborada por Intimina-. Aunque es cierto que los orgasmos pueden ayudar a aliviar los dolores de la menstruación, lo cierto es que para algunas mujeres puede resultar incómodo. Sin embargo estas tres posturas son las que, según los expertos de Intimina, pueden resultar placenteras sin correr el riesgo de dañar el cuello del útero.

El misionero. Se trata de la clásica postura de uno arriba y otro abajo. Al colocarse en posición horizontal, ayuda a que salga menos sangre y, al estar tumbada, no tiene que moverse demasiado ni hacer grandes esfuerzos, por lo que también contribuye a que se escape menos flujo menstrual. Además, no es especialmente profunda, a no ser que se coloquen unos cojines debajo para subir la pelvis y entrelazar sus piernas en las caderas de la pareja

La cucharita. Esta postura implica estar tumbada de lado, con las piernas extendidas o ligeramente flexionadas y la pareja se coloca por detrás acoplándose a ella. De esta manera, al estar en posición horizontal, contribuye a que no se escape una gran cantidad de sangre. Esta postura también es poco profunda, cómoda, e ideal si se realiza con movimientos pequeños en los que solo se introduce el glande, estimulando este y la entrada de la vagina.

La vaquera. Todas las posturas que nos permitan controlar el ritmo y la intensidad serán nuestras grandes aliadas y esta es una de ellas. Para esta postura basta con tumbarse boca arriba con las piernas estiradas y que la pareja se siente encima de su pelvis, de rodillas o cuclillas con el tronco bien estirado. Eso sí, esta posición en la que se está encima, se enfrenta a la ley de la gravedad que hará que la salida del flujo menstrual sea más abundante.
Por último cabe destacar que también en el sexo la experiencia es un grado pues, según revela el estudio de Gleeden 'Evolución de la sexualidad de la mujer española', a medida que adquieren más experiencia sexual son capaces de conseguir más y mejores orgasmos a pesar de que sean conscientes de que las responsabilidad de llegar al orgasmo es de los dos miembros de la pareja y no solo de uno. Así, las mujeres de 51-60 años son las que tienen más orgasmos y las de 31-40 las que menos. «La experiencia, el autoconocimiento, la búsqueda de intereses y motivaciones sexuales conducen a la mujer a un empoderamiento sexual y ello a encontrar caminos que potencien el placer y el orgasmo», afirma la psicóloga Laia Cadens, asesora del estudio.

Otro de los aspectos que revela esta encuesta es que los estímulos y los juegos previos son importantes para alcanzar al orgasmo. También apunta que los juguetes sexuales van adentrándose en las prácticas de las mujeres, si bien Cadens apunta que aún no están naturalizados del todo pues, según asegura, el uso habitual de succionadores de clítoris puede alterar la consecución del orgasmo en pareja. «La intensidad con el que estos aparatos estimulan el clítoris, provoca en la mujer una activación del mecanismo de recompensa más inmediato que el que puede obtener en sus relaciones sexuales. Si de ahí se establece una conducta continuada y recurrente del uso del juguete, cada vez se irá condicionando más», revela.

Fuente: abc

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