El dolor, esa pandemia invisible

SALUD Por Alicia Penisi
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Actualmente cientos de millones de personas sufren dolor. La pandemia del dolor afecta al 20% de la población mundial. Es el motivo de consulta médica más común. Debido al manejo inadecuado del control del dolor, se declaró el acceso a su tratamiento como un derecho humano fundamental.

 
En EE.UU. representa un problema económico y social más grande que las enfermedades con mayor prevalencia (cardiovasculares, oncológicas y diabetes). En la Argentina, la situación no es mejor.

Actualmente cientos de millones de personas sufren dolor. La pandemia del dolor afecta al 20% de la población mundial. Es el motivo de consulta médica más común. Debido al manejo inadecuado del control del dolor, se declaró el acceso a su tratamiento como un derecho humano fundamental.

 
En EE.UU. representa un problema económico y social más grande que las enfermedades con mayor prevalencia (cardiovasculares, oncológicas y diabetes). En la Argentina, la situación no es mejor.

Pero entonces, ¿por qué el avance de la ciencia no se traduce en un verdadero alivio del dolor en los pacientes? No existe una única respuesta. Algunas de las más conocidas razones son: el acceso desigual a la asistencia médica, la existencia de mitos sobre el dolor y sus tratamientos, la pobre educación en dolor de los profesionales de la salud, la crisis mundial de los opioides generada por las adicciones y que repercute negativamente para su uso racional como analgésicos, y también la existencia de tipos de dolor muy difíciles de manejar.

El dolor neuropático es quizás una de las formas más graves de dolor. Tiene una prevalencia del 7 al 10%. Se presenta cuando hay irritación o lesión de una fibra nerviosa y es muy difícil de tratar porque, por más que se cure la herida o la lesión inicial (por ejemplo quemaduras, hernias de disco, herpes zoster, amputaciones, etcétera), el nervio ya quedó irritado y sigue transmitiendo información de dolor.

Además, se comporta como un cable pelado que sigue disparando chispazos de dolor hacia el cerebro; y esas neuronas y nervios quedan seteadas para seguir disparando dolor. Los analgésicos comunes no son efectivos para tratarlo.

Plantas regionales para el tratamiento del dolor neuropático
La investigación se realizó en el Laboratorio de Inmunofarmacología del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza “Dr. Mario H. Burgos” (IHEM, UNCuyo-CONICET), enmarcada dentro del concepto de Medicina Traslacional, cuyo objetivo es facilitar la transición de la investigación básica realizada en laboratorio hacia aplicaciones clínicas que redunden en beneficio de la salud de los pacientes.

Se estudiaron los principios activos provenientes de dos plantas regionales de la Argentina: Artemisia douglasiana Besser, de la zona de Cuyo, conocida como “matico”; y de Xanthium cavanillesii Schow, conocida como “abrojo grande”, típica del territorio pampeano, centro y norte del país.

Ambas especies vegetales son empleadas tradicionalmente en la medicina folclórica argentina. La ingesta de la infusión de hojas de matico se utiliza como agente protector para la úlcera péptica. La infusión de abrojo grande se emplea por sus efectos antiespasmódico y purgante. Aplicadas externamente, ambas son utilizadas en forma tópica como tratamiento para la curación de heridas y úlceras cutáneas.

Se adoptó un diseño de tipo explicativo experimental in vitro, que simulaba un escenario de inflamación neurogénica, que es donde se origina el dolor neuropático. En dicho escenario participan los mastocitos. Estas células son capaces de activarse y liberar mediadores inflamatorios (histamina, serotonina, triptasas) que provocan la estimulación de los nervios que dan origen y mantienen el dolor neuropático.

Los principios activos deshidroleucodina del “matico” y xantatina del “abrojo grande” demostraron que inhiben la activación de los mastocitos y también la liberación de las sustancias que originan el dolor neuropático como la serotonina.

Estos resultados son promisorios como una potencial estrategia terapéutica para el dolor neuropático y podrían representar, además, un posible nuevo mecanismo de acción que bloquee las señales que originan el dolor antes de que éstas ingresen al sistema nervioso central.

Por último, esta investigación permite hacer una puesta en valor de la medicina tradicional argentina a través del estudio de principios activos derivados de especies vegetales regionales.

Fuente: TN

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