Cómo prevenir un trastorno de la conducta alimentaria en la familia

NUTRICIÓN Por Gina Navarro
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Los trastornos de la conducta alimentaria podemos definirlos como una alteración de la conducta en la que la persona afectada muestra una fuerte preocupación por su alimentación, imagen corporal y el peso. Esta alteración a su vez desemboca en enfermedades que pueden ir desde la desnutrición hasta la muerte. Por eso es de vital importancia ser conscientes de su existencia y estar atentos a señales que puedan indicarnos que una persona está padeciéndola.

Es importante conocer pautas de cómo podemos prevenirla:

Fomentar una alimentación saludable sin ser extremistas.
Evitar que los niños realicen dietas sin supervisión de un especialista, que será quien mejor paute una alimentación saludable.
Siempre que sea posible, comer en familia, intentando mantener un clima agradable.
Evitar distracciones como la televisión, tablet o móvil a la hora de comer.
Intentar siempre mantener conversaciones agradables y que nunca giren en torno a la comida.
Tratar de no discutir durante la ingesta, insistir o intentar convencer de que el niño o niña coma o deje de comer algo.
Tras la ingesta, reposar por lo menos media hora, evitando la actividad física inmediata.
Fomentar la práctica de ejercicio físico dentro de un entorno de sociabilidad.
Procurar que la persona que esté pasando una mala época o padezca un TCA, no sea quien prepare la comida o la mesa. 
Favorecer siempre la autoimagen de manera positiva y procurar no hacer comentarios negativos de la misma. Evitando dar excesiva importancia a la imagen física.
Nunca tratar el TCA como una moda o una mala época, tener claro que es un problema serio y buscar ayuda de un profesional especializado. 
Prestar atención a las páginas o redes sociales que visita el niño o niña. Estas nos pueden dar la señal de alarma de que algo no va bien.

Si sospechas de que alguien cercano está sufriendo un TCA no lo dejes pasar. Lo mejor es dar la alarma y tratar de no esconder o quitarle importancia, ya que su recuperación es larga, necesitando de un tratamiento multidisciplinar (psiquiatría, psicología, educación alimentaria) en el que el entorno juega un papel principal.

Fuente: abc

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