Los seis mitos sobre la sexualidad en la menopausia

SEXUALIDAD Por Juana BLANCO
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La menopausia es un ciclo inevitable que deben atravesar las mujeres a partir de los cuarenta y cinco años aproximadamente. Preocupa de manera particular, no solo porque implica el final de la etapa cíclica sino porque en este período se producen cambios físicos y hormonales que impactan en la sexualidad.

Los calores, la flaccidez, la pancita, la sequedad vaginal y la pérdida del deseo sexual son algunos de los fantasmas que acechan a la mujer cuando pasa la barrera de los cuarenta. A estas cuestiones se suma, además, el modelo de la mujer hegemónica, joven, bella, erótica y sexualmente activa.

Si bien solo se trata de la última menstruación en la vida de una mujer, muchas veces, y en especial en nuestra cultura, se asocia a la menopausia con el fin de la sexualidad. La doctora Sandra Magirena (M.N. 65.130), médica especialista en Ginecología, salud sexual y reproductiva, explicó cuáles son los mitos más frecuentes.

Mito 1: la menopausia marca el fin de la actividad sexual
Para que una creencia sea sostenida a lo largo del tiempo tiene que ir acompañada de un ritual. En el caso de la menopausia, el hecho de que una mujer dejara de menstruar se asociaba a la pérdida de su capacidad reproductiva, y como la reproducción iba de la mano de la sexualidad, era una fórmula casi mágica: al dejar de menstruar, se van las ganas de tener sexo.

“La sexualidad siempre estuvo ligada a la reproducción porque biológicamente hay una etapa de la vida de las mujeres en la que pueden gestar, que es entre la primera menstruación y la última; y para eso es necesario que el hombre, introduzca el semen a través de la vagina, mediante el coito y con penetración. Así se construyó el mito que para tener un hijo es necesaria la sexualidad, limitada solamente a ese fin”, explicó Magirena.

A partir del desarrollo de la tecnología que llevó la reproducción al laboratorio, ya no es necesario un encuentro sexual con penetración entre personas para reproducirse, la sexualidad pasó ser la función que nos permite a los humanos conectarnos con el placer y tener vínculos afectivos.

Para la especialista, hoy la sexualidad es sinónimo puro de placer, y dijo que eso es lo que genera más ruido en la sociedad: “Imagínense lo que es para una mujer que toda la vida fue encasillada -a través de estos mitos- en el rol maternal, doméstico y cuidadora del hogar, encontrarse ahora con las puertas abiertas para la conexión del placer. Es por eso que todavía se cree que al llegar a la menopausia, se te van las hormonas y con ellas se va el deseo sexual. Claramente, no es así”.

Mito 2: hay que ser joven y linda para tener sexo
La belleza y la juventud también están socialmente vinculadas a una vida sexual plena y activa. Al respecto, la ginecóloga explicó que después de la menopausia los ovarios dejan de funcionar y de producir estrógenos: “Esto se siente en el cuerpo, como se siente la disminución de la tensión eléctrica en el hogar, y por eso los órganos manifiestan el impacto.”

Hay un tiempo de transición en el que otras partes del cuerpo empiezan a fabricar estrógenos internos para mantener la función cardiovascular, la cognitiva y la calidad de los huesos, de la que también son responsables. La nueva producción de estrógenos después de la menopausia se hace a nivel de la grasa abdominal, de ahí que cambia el cuerpo y la cintura desaparece.

“De algún modo, ese ‘colchoncito’ que se arma en la cintura, nos mantiene saludables”, dijo Magirena. La menopausia supone cambios físicos y emocionales, como en cualquier otra crisis vital. Esos cambios psicofísicos afectan la autoestima y generan modificaciones de la conducta y en la esfera sexual.

Sin embargo, dijo: “La naturaleza es sabia y sabe cuándo y por qué retirar de la biología la función reproductiva. Esto pone a la mujer en un lugar social más libre con mayor capacidad y libertad para decidir y conectarse con el placer”.

Mantener una vida sexual plena y activa, adaptando la frecuencia y modalidad del encuentro con el otro a las circunstancias de esta nueva etapa de la vida, y no quedarse prendida a modelos anteriores o a exigencias que marcan las pautas sociales o culturales, favorecerá la conexión con el espacio íntimo y el despliegue del deseo.

Mito 3: con la menopausia se reduce el deseo sexual
Una de las causas de la falta de deseo sexual después de la menopausia es la sequedad vaginal. La caída de los estrógenos produce una reducción de la lubricación y de la humectación en la vagina, y ese hecho biológico ocurre entre el tercero y el quinto año después de que se retira la menstruación.

Es importante atender a tiempo la cuestión de la sequedad vaginal y la sexualidad, porque si una mujer empieza a tener dolor y molestias durante sus relaciones sexuales, como cualquier persona que tiene molestias al realizar una actividad vinculada con el placer, automáticamente el cerebro lo anula y entonces dejar de practicarla.

“Los y las ginecólogas debemos informar a la mujer que a la medida que vaya avanzando su climaterio, tiene que ocuparse de la salud de su vagina. ¿Cómo? Lubricando, humectando, masajeando y colocando cremas con estrógenos que no tienen contraindicación “, advirtió la especialista.

Puede suceder también que la falta de deseo tenga que ver con la desmotivación. “Escucho a mis pacientes en el consultorio hablar de una falta de deseo con sus parejas de muchos años, y entonces me pregunto si realmente las mujeres pierden el deseo sexual por una disminución hormonal o porque en realidad están desmotivadas y quieren encontrar otra manera de conectarse con su sexualidad”, contó la ginecóloga, y recomendó hablar con la pareja, consensuar lo que se quiere, se desea y gusta más, tratando de recrear el encuentro desde un lugar de juego y de creatividad como si volvieran a conocerse.

Mito 4: el placer sexual solo se da con el coito.
Con respecto a este mito, la especialista refiere: “Si toda tu vida sexual estuvo regida por el ‘coitocentrismo’, es decir, si solamente sentiste placer con la penetración, o de lo que el otro te proveyera como repertorio de placer, es altamente probable que, llegado el momento en el que las hormonas cambian, todo el sistema sexual se reacomode, ya no te guste lo que está pasando y se te vaya el deseo.”

Para poder correrse de esa forma de vincularse ligada al mito de que la sexualidad va de la mano de la reproducción, Magirena recomienda conocerse, autopercibirse, masturbarse, practicar la erotización de sus propios cuerpos, y de esta manera correrse del ‘coitocentrismo’ y empezar a buscar otras formas de obtener placer.

Mito 5: sin pareja, no se puede gozar de la sexualidad
Esto también es falso. Magirena dijo que la mayoría de las mujeres de más de cincuenta años buscan asesoramiento para elegir un juguete sexual y cómo estimularse. “Son mujeres que no tienen una pareja estable y se acercan al consultorio para saber cómo mantener su deseo en alza porque no quieren perder esa posibilidad de conectarse con el placer”, contó.

“Lo que ocurre muchas veces es que cometen el error de ir a comprar sin el correcto asesoramiento, y el juguete una vez comprado no se puede devolver”, contó la doctora. Por eso, Magirena recomienda que primero consulten con su ginecólogo o ginecóloga, porque ellos son los que conocen la anatomía de cada mujer, el tamaño de la vagina, y es quien puede sugerir qué tipo de vibrador o juguete es el apropiado en cada caso.

Otro mito derribado es que el sex shop sea un espacio lúgubre, escondido, como si fuera un lugar prohibido al que solamente entran los hombres. Ahora hay venta on line, locales a la calle más amigables y atendidos por mujeres.

Mito 6: es fundamental tener orgasmos para gozar plenamente
Es un rotundo no. A partir de 2006, una investigadora en temas de sexualidad, Rosalind Bason, cambió la mirada sobre la respuesta sexual de cada mujer. Según comentó Magirena, Bason recupera el espacio de intimidad de la mujer, dándole importancia a los estímulos, al contexto y a la excitación, que es lo que genera de manera espontánea la lubricación de la vagina. “Ese el comienzo de una situación que se va desencadenando, a partir de los estímulos adecuados, y puede continuar la relación sexual con o sin orgasmos”, dijo.

La sexóloga sostiene que el orgasmo no es lo más importante, si sucede es un plus, pero no hay que preocuparse por eso sino entregarse al disfrute y al placer del cuerpo en su totalidad. El placer es el resultado de estímulos que involucran los cinco sentidos y no solo, el táctil o el genital.

Para la especialista, “todas las mujeres deberían entrenarse para ir descubriendo ese famoso ‘parque de diversiones’ que es el encuentro sexual, donde puedan jugar de la manera más audaz y placentera. Si hay orgasmos, mejor, pero sino, y si la pasaste bien, seguramente vas a tener ganas de repetirlo”.

Fuente: TN

   

   

   

   

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