Por qué la dieta mediterránea es oro para tu cuerpo

DIETAS Por Julia VOSCO
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Hace unos días se nombró a la dieta mediterránea como la mejor del mundo, ni más ni menos que por quinto año consecutivo, por lo que darle aquí su espacio y reconocimiento tiene su aquel después de tantos ayunos intermitentes, dietas keto y otras dietas y estrategias que hoy por hoy tienen mucha publicidad en redes sociales. 

Parece mentira que teniéndola tan al alcance de la mano y correspondiendo tanto a nuestro patrón de vida, muchas veces nos olvidemos de los múltiples beneficios que puede aportar a nuestra salud… La dieta mediterránea es un tipo de alimentación que se basa en las cocinas tradicionales de los países bañados por el mar Mediterráneo como España, Italia, Grecia o Chipre y consiste en:

Una dieta rica en verduras, frutas, cereales, semillas y legumbres, principalmente
En la que también incluye los pescados
Las carnes blancas de forma más moderada 
Las carnes rojas y los dulces se incluyen en esta dieta de forma ocasional.
Una de las características más destacables de la dieta mediterránea es la presencia es importancia que se le da al aceite de oliva que es la joya de la corona de nuestra alimentación.

El aceite de oliva tiene un elevado contenido de ácidos grasos insaturados como son el conocido ácido oleico (monoinsaturado), el ácido linoleico y linolénico (poliinsaturados) entre otros. Estos ácidos grasos insaturados favorecen la permeabilidad de nuestras membranas celulares, tienen propiedades antioxidantes, elevan el HDL (colesterol bueno). 

Aparte de esta fracción grasa, tiene una pequeña parte, que se conoce como fracción insaponificable y está formada por componentes como los polifenoles, pigmentos como la clorofila, escualeno y esteroles vegetales, elementos que le otorgan al aceite de oliva propiedades protectoras frente a enfermedades cardiovasculares ya que son antioxidantes. Además de todos los beneficios para la salud, el aceite de oliva es un alimento que da un sabor muy especial a los platos y se puede utilizar tanto para la preparación de estos o para su adición en crudo. 

Como hemos comentado anteriormente, la base de esta dieta son los cereales integrales, las legumbres, los vegetales y las frutas, los cuales deberían incluirse en la alimentación a diario, siempre teniendo en cuenta su cantidad. Los alimentos que se incluyen en estos grupos son excelentes fuentes de fibra, proteína, vitaminas, minerales y agua en el caso de frutas y verduras.

 Los lácteos como la leche, los yogures y el queso también se incluyen en la alimentación de forma diaria y son excelentes fuentes de proteína de gran calidad y calcio, además de favorecer la saciedad.

Respecto a los pescados y carnes blancas se recomiendan varias veces por semana, incluyendo algún pescado azul. 

En la dieta mediterránea hay que recordar que las carnes rojas se consumen con moderación y aquí debemos incluir los embutidos, que aunque sean muy nuestro son carnes elaboradas que pueden contener muchas grasas saturadas y un exceso de sal.

La bebida por excelencia es el agua, la cual se puede incluir a lo largo del día en forma de agua, de infusiones, caldos, etc.

Las técnicas culinarias predominantes en la dieta mediterránea son aquellas cocciones suaves, en las que no se necesita una adición exagerada de grasas (siempre aceite de oliva), como los guisos, estofados, horno, plancha, etc.

Además en lo que respecta a los hábitos, la dieta mediterránea también es un estilo de vida en el que se incluye la actividad física diaria moderada para el mantenimiento de un buen estado de salud y vitalidad, el comer en la mesa rodeado de nuestros seres queridos y disfrutar de la comida alejándonos de dietas extremas. 

Vamos, que tenemos una dieta campeona, que además de ajustarse a medida a nuestros recursos y hábitos puede ayudarnos a mejorar nuestra salud, así que, si estás pensando en cambiar de hábitos la dieta mediterránea es una solución perfecta.

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