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Cuántas calorías se pueden quemar de acuerdo con la edad, según los expertos

ALIMENTACIÓN Y SALUD Ivana ALFARO
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Cuando hablamos de metabolismo, tendemos a simplificar y lo medimos todo en términos de las calorías que ingerimos frente a las que gastamos. Pero se trata de algo más complejo, especialmente si queremos saber de qué depende nuestro gasto energético o, lo que es lo mismo, las calorías que quemamos. Más allá de que hagamos ejercicio o nos pasemos el día sentados en el sofá, la edad es también determinante, pero no exactamente tal y como lo pensábamos.

A esta conclusión, llegó el antropólogo biológico Herman Pontzer, profesor asociado en el Departamento de Antropología de la Universidad de Duke en California del Norte y el más destacado investigador en el campo de la ecología energética y la evolución humana.

En sus trabajos, estudia la fisiología para comprender los distintos factores que afectan al metabolismo y la salud y explicó que sus últimos hallazgos revocaron gran parte de lo que creíamos saber sobre las formas en que cambian las necesidades energéticas humanas a lo largo de la vida.

Para qué necesitamos las calorías
Decimos calorías y parece que nos asusta, cuando, en realidad, son indispensables para realizar cualquier función. Pontzer indicó que cada segundo de cada día, cada una de nuestros 37 billones de células trabaja arduamente, absorbe nutrientes, construye nuevas proteínas y realiza innumerables tareas que nos mantienen vivos.

“Todo este trabajo requiere energía. Nuestro metabolismo es la energía que gastamos o las calorías que quemamos cada día. Esa energía proviene de los alimentos que comemos, por lo que nuestro metabolismo también determina nuestras necesidades energéticas. Calorías que entran, calorías que salen”, expresó.

De forma lógica, entendemos que los adultos necesitan más calorías que los bebés, al igual que las personas de gran tamaño queman más calorías porque tiene más células y tienen que hacer más trabajo. También creímos siempre que el metabolismo de los hombres es más rápido que el de las mujeres o que los cambios hormonales de la pubertad y de la menopausia acelerarán o ralentizarán nuestro metabolismo o que nuestro gasto energético va disminuyendo una vez alcanzamos la madurez.

Sin embargo, según Pontzer, todo eso “nunca fue respaldado por datos científicos y se daba por hecho”, pero ahora junto a colegas, el antropólogo llegó a las conclusiones que representan “la primera hoja de ruta clara del metabolismo a lo largo de la vida humana”.

Cómo quemamos calorías según la edad
En los hallazgos de Pontzer se destaca que, generalmente, nuestro metabolismo pasa por cuatro fases diferentes a lo largo de la vida:

Bebés. Nacemos como adultos diminutos y, por ello, nuestro metabolismo de recién nacidos se asemeja al de nuestra madre. Al mes de vida, la tasa metabólica comienza a dispararse, de forma que cuando cumplimos un año quemamos un 50% más de lo que esperaríamos para ese tamaño. Es aquí cuando la quema de calorías alcanza su punto máximo: “Sus células están mucho más ocupadas que las de los adultos y trabajan duro en el crecimiento y el desarrollo. Estudios anteriores que midieron la absorción de glucosa en el cerebro durante la infancia sugieren que parte de este trabajo es el crecimiento neuronal y el desarrollo de sinapsis”, explicó Pontzer.

Infancia y adolescencia. El metabolismo se mantiene elevado durante la infancia y se desacelera lentamente durante la adolescencia hasta alcanzar los niveles adultos alrededor de los 20 años. “Los niños declinan más lentamente que las niñas, lo que coincide con el desarrollo más lento de ellos, pero no hay ningún aumento en la pubertad ni en hombres ni en mujeres”, señaló el experto.

Edad adulta. “Quizás la mayor sorpresa fue la estabilidad de nuestro metabolismo hasta la mediana edad”, expresó. Así, entre los 20 y los 60 años nuestro gasto energético diario se mantiene notablemente estable entre esas edades. “Curiosamente, no hay desaceleración en la mediana edad, ni cambios con la menopausia. El aumento de peso que muchos de nosotros experimentamos en la edad adulta no se puede atribuir a un metabolismo en disminución”, dijo. Lo mismo ocurre con las supuestas diferencias metabólicas entre hombres y mujeres: “Las mujeres tienen un gasto energético diario más bajo en promedio, pero eso se debe sólo a que tienden a ser más pequeñas y a cargar una mayor parte de su peso en forma de grasa. Si se comparan hombres y mujeres con el mismo peso corporal y porcentaje de grasa corporal, la diferencia metabólica desaparece”.

Vejez. El descenso en el metabolismo se activa una vez pasamos de los 60 años. A partir de ese momento, se desacelera alrededor de un siete por ciento por década. Así, cuando los hombres y las mujeres llegan a los 90 años, sus gastos diarios son entre un 20 y un 25 por ciento más bajos, en promedio, que los de los adultos de 50 años. La pérdida de peso con la edad, especialmente la disminución de la masa muscular, agrava la disminución del gasto, explicó. No obstante, indicó que, si este descenso nos preocupa, debemos recordar que existe una buena cantidad de variabilidad individual. Mantener un metabolismo más joven y rápido hasta la vejez podría ser un signo de envejecimiento saludable. Quizás, incluso, proteja contra enfermedades cardíacas, demencia y otras enfermedades relacionadas con la edad.

Fuente: Tn

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