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Científicos discuten si hay o no beneficios en incluir vino tinto en la dieta mediterránea

ALIMENTACIÓN Y SALUD Sandra PALACIOS
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El consumo de alcohol es un tema que está en discusión permanentemente. Las recomendaciones apuntan a que es preferible evitarlo debido a que, si lo tomamos en exceso, aumenta el riesgo de diversas enfermedades, incluyendo las cardiovasculares, el cáncer y los trastornos mentales.

Sin embargo, su consumo moderado es un tema más complejo porque podría ser beneficioso o perjudicial en función de la edad del paciente y enfermedades previas, según señaló el epidemiólogo Miguel Ángel Martínez-González en la Conferencia Anual Stare-Hegsted del Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard.

Los estudios de los últimos años contradicen las tesis que sugerían que el consumo de alcohol moderado contribuye a una reducción del riesgo cardiovascular y, de hecho, indican que ninguna cantidad es segura para la salud. De allí que surgió la incógnita de si se debería eliminar el alcohol, como el vino tinto, de los planes de alimentación saludable como la dieta mediterránea.

¿Vino? Según para quién
Martínez-González es profesor adjunto de nutrición en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, y profesor de medicina preventiva y salud pública de la Universidad de Navarra en España y participa de un ensayo clínico sobre dieta y estilo de vida mediterráneo centrado en la prevención de enfermedad cardiovascular.

Según esta investigación, una dieta mediterránea que incluye alcohol reduciría el riesgo de enfermedad cardiovascular en un 30% en comparación con una dieta baja en grasas y abstemia. En otro estudio, se descubrió que aquellas personas que seguían un plan de consumo de alcohol moderado (una copa de vino en una de las comidas) tendrían un menor riesgo de mortalidad que las personas que se abstenían por completo de beber alcohol.

El especialista también señaló que el consumo de alcohol ligero-moderado también habría dado lugar a una reducción de riesgo relativo de mortalidad prematura por cáncer y enfermedad cardiovascular. Sin embargo, el consumo de alcohol no está exento de riesgos sobre todo para los más jóvenes.

Al ser consultado acerca de si debe eliminarse el vino tinto de la dieta mediterránea, Martínez-González afirmó: “Sí, definitivamente, para menores de 35 años, pero para los adultos más mayores, es más complicado”. Esto se debe a que los investigadores detectaron que la dieta mediterránea perdería hasta un 23,5% de su efecto protector si se elimina el consumo de vino.

Una nueva investigación para 2024
El epidemiólogo junto a otros investigadores son conscientes de la necesidad de seguir realizando ensayos controlados aleatorizados para garantizar una correcta evaluación de posibles beneficios o riesgos del consumo de alcohol.

De momento, el investigador y sus colegas de la Universidad de Navarra realizarán un nuevo ensayo en 2024 y para este proyecto, reclutarán a médicos de entre 50 y 75 años que serán asignados al azar a grupos de abstención o consumo moderado de alcohol durante un periodo de cinco años.

Con este tipo de investigaciones, Martínez-González y sus colegas esperan poder aclarar si el vino tinto debe seguir formando parte de la Dieta Mediterránea, al menos en los adultos mayores de 35 años, o si bien debe desterrarse definitivamente junto al resto de bebidas alcohólicas.

Fuente: TN

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