La alergia poco frecuente que complica la alimentación de los más chicos

SER PADRES Rosario CALVO
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En todas las alergias, una persona se enferma cuando las células inmunitarias reaccionan de forma exagerada a moléculas normalmente inofensivas, como las proteínas de la leche, las proteínas del maní o la caspa de gato. Las células inmunitarias piensan que las moléculas ofensivas son patógenos peligrosos y lanzan un contraataque: producen moléculas inflamatorias y la persona afectada comienza a sentirse mal.

 La mayoría de las alergias alimentarias dura toda la vida. La alergia a la leche de vaca es extraña porque los niños suelen “superarla”. De hecho, alrededor del 80% de los chicos con alergia a la leche de vaca ve desaparecer la alergia en la edad adulta.

En el Instituto de Inmunología de La Jolla (LJI, por sus siglas en inglés), de EE.UU, los científicos están analizando más de cerca cómo las células inmunitarias impulsan las reacciones alérgicas. Su investigación puede guiar el desarrollo de mejores diagnósticos y terapias para la leche de vaca y otras alergias alimentarias.

La “firma inmunitaria”
El becario postdoctoral de LJI, Sloan Lewis, está liderando un nuevo e innovador estudio sobre la alergia a la leche de vaca. El Dr. Lewis quiere saber cómo un subconjunto de células inmunitarias llamadas monocitos responde a las proteínas de la leche en niños con alergia. Su objetivo es ver si los monocitos pueden revelar una “firma inmunitaria” que podría ayudar a los médicos a diagnosticar la alergia a la leche de vaca de forma rápida y precisa.

“Tenemos pruebas diagnósticas no invasivas para alérgenos, y pueden funcionar decentemente bien, pero no son muy confiables. Hay muchos falsos positivos y falsos negativos”, plantea el Dr. Lewis.

Los médicos con frecuencia comienzan las pruebas de alergia con una prueba de título, que analiza la sangre en busca de anticuerpos específicos para diferentes alimentos. Algunos pacientes también se someten a pruebas de punción cutánea, en las que los médicos pinchan la piel para exponer a los pacientes a diferentes alérgenos y ver cómo responden.

Las pruebas de alergia alimentaria
“El método de diagnóstico de referencia en este momento es el desafío de los alimentos”, argumenta Lewis. “Los médicos les dan a los niños cualquier cosa a la que sean alérgicos y ven lo que les sucede, y obviamente esto es terriblemente estresante, supercostoso y de alto riesgo”.

Lewis cree que las pruebas de alergia alimentaria podrían ser mucho más precisas y mucho menos riesgosas. Su trabajo en alergia a la leche de vaca comenzó con un proyecto en el laboratorio del profesor Bjoern Peters, de LJI. El equipo trabajó con científicos del Hospital Pediátrico Rady de San Diego, Johns Hopkins y la Universidad de Southampton para recolectar muestras de sangre de chicos con alergia a la leche de vaca.

Luego, los investigadores estudiaron cómo las células T en estas muestras respondían a las proteínas de la leche de vaca y rastrearon qué proteínas enviaban a las células T al modo de ataque. Luego, los doctores Peters y Lewis compararon las respuestas de las células T de estos pacientes con las respuestas de las células T de pacientes pediátricos con otras alergias alimentarias, pero no alergias a la leche.

Esta investigación reveló características de las células T que solo se observan en niños con alergia a la leche de vaca, una firma inmunitaria que puede resultar útil para diseñar un diagnóstico futuro. El estudio fue publicado en el Journal of Allergy and Clinical Immunology.

El Dr. Lewis también espera arrojar luz sobre las firmas inmunitarias relacionadas con los subtipos de alergia a la leche de vaca. Por ejemplo, a algunos chicos alérgicos a la leche líquida de vaca les va bien cuando la leche de vaca se agrega en la receta de un alimento. “También hay niños que son alérgicos a ambos, y no lo superan con el tiempo”, dice el Dr. Lewis. Sería importante que los cuidadores, los médicos y los niños supieran esa distinción lo antes posible.

Al final, el Dr. Lewis espera que esta investigación pueda ofrecer una mejor manera de diagnosticar y tratar muchas alergias alimentarias diferentes.

“Fue revelador para mí cuando comencé a hablar con la gente sobre esta investigación”, dice. “Muchas personas se ven afectadas por alergias alimentarias. La prevalencia es sorprendente, y los médicos están muy interesados en lo que encontramos”.

Fuente: TN

   

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