Los 5 mitos sobre el consumo de huevo

ALIMENTACIÓN Y SALUD Julia VOSCO
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El huevo es un alimento de origen animal, producto de las gallinas ponedoras y uno de los más completos que existen. Su contenido es altamente nutritivo y fácil de conseguir.

Según la Cámara Argentina de Productores Avícolas, el consumo por parte de los argentinos se ubica actualmente en los 322 huevos per cápita. La cifra da la pauta del lugar que ocupa este alimento en el mapa alimentario nacional y permitió que el país escalara este año dos peldaños en el ranking mundial de ingesta de huevos, y quedara en la tercera posición, detrás de México y Japón.

Pocos alimentos contienen tantas vitaminas y minerales. “Cuando lo consumimos, ingerimos vitaminas A, D, E y B12, así como tiamina, riboflavina, niacina, ácido pantoténico, piridoxina, folato, biotina, calcio, hierro, zinc, magnesio, fósforo, potasio, selenio y sodio. Todos estos nutrientes contribuyen al bienestar físico y mental, reduciendo el riesgo de enfermedades, aportando energía y potenciando el desarrollo”, explica Romina Sayar (M.N. 2838), nutricionista especializada en investigaciones sobre el huevo.

A pesar de ser un alimento súper funcional y altamente nutritivo, existen muchas creencias falsas con respecto a su consumo. Entre ellas, estas son las 5 principales:

Es malo para la salud porque eleva el colesterol. Por el contrario, el consumo de huevos no está ligado a un aumento importante de colesterol sanguíneo. Aunque la mayor parte de los alimentos ricos en colesterol suelen ser también ricos en grasas saturadas, el huevo no lo es. Los principales responsables dietéticos del aumento de los niveles de colesterol en sangre son las grasas saturadas y las parcialmente hidrogenadas. Un huevo de tamaño medio contiene unos 200 mg de colesterol, pero tiene más grasas insaturadas, beneficiosas para la salud.
Los huevos marrones son más nutritivos. Las propiedades nutricionales de los huevos blancos y marrones son idénticas. La diferencia en el color de la cáscara está relacionada con la raza de la gallina que los produce. Las gallinas de razas marrones ponen huevos con cáscara de color, mientras que las gallinas blancas ponen huevos de cáscara blanca.
Es bueno comer huevo crudo. Comer huevos crudos podría ser peligroso para el organismo. Las aves de corral pueden ser portadores de bacterias como la Salmonella, estos microorganismos se pueden propagar de las aves a sus huevos, por lo tanto, siempre se deben manipular y cocinar los huevos de manera adecuada para prevenir potenciales enfermedades y aprovechar todos los nutrientes de este alimento.
El huevo se debe lavar. Los huevos se deben lavar antes de consumirlos, no al guardarlos. La limpieza previa al almacenamiento podría abrir la puerta a la entrada de microorganismos al eliminar la fina película protectora de la cáscara, que es porosa. Se aconseja lavar los huevos antes de consumirlos asegurándose de secarlos cuidadosamente con papel de cocina desechable.
Es mejor comer solo claras. La proteína se encuentra principalmente en la clara, aunque también en menor cantidad en la yema. Tanto la clara como la yema brindan una excelente combinación de nutrientes, este alimento en su totalidad aporta 75 kcal por unidad. Además, comer solo la clara o solo la yema genera mucho desperdicio de alimentos.

Los beneficios del huevo comienzan en la cadena productiva
Las granjas y el entorno donde crecen las gallinas ponedoras juegan un papel clave, al igual que el cuidado de su salud. Juan Esteban Calvo, Director de la Unidad de Avicultura y Porcicultura de MSD Salud Animal Argentina, explica que “la calidad va a depender de la crianza que se le brinde a las aves. Como la salud animal y humana están interconectadas, es fundamental que las gallinas ponedoras estén vacunadas para mantener las aves sanas y evitar trasladar riesgo a la salud del consumidor. De esta forma se pueden evitar enfermedades como la Salmonella, ya que esta enfermedad puede afectar la salud de los consumidores, la salud de las aves y el bienestar productivo y económico del productor. En el país, el SENASA es el organismo que se encarga de controlar y regular los estándares de calidad de este alimento que se consume cada vez más en la mesa de los argentinos”.

Otro punto a favor que vale mencionar es el cuidado del ambiente, a comparación de otras proteínas de origen animal, los huevos son una fuente de nutrición sustentable y de bajo impacto. La producción de este producto se destaca como una de las formas de agricultura más amigables con su entorno: las gallinas transforman el alimento en proteínas de manera altamente eficiente y demandan una cantidad relativamente reducida de tierra para lograrlo.

Por último, ya sea en ensaladas, como complemento para otros alimentos o hervido, siempre es bueno aprovechar los beneficios del huevo en todas sus formas.

Fuente: TN

   

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