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La fruta tropical que ayuda a la digestión y previene enfermedades

NUTRICIÓN Julia VOSCO
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Tiene una forma similar a la cereza y algunos sugieren que parece una manzana en tamaño miniatura; salvo que su sabor, a diferencia de dichas frutas, es ácido. La acerola crece en los trópicos y, si bien se la puede consumir en su formato natural, últimamente se ha convertido en un popular suplemento que viene en forma de polvo o en extracto líquido. Una manera más accesible de aprovechar los beneficios que aporta a la salud ya que la fruta no es fácil de conseguir en países no tropicales como es el caso de la Argentina.

Su color puede variar dependiendo del grado de maduración, a veces tiene tintes de color naranja y otras es rojizo o amarillento. Respecto de sus orígenes, se remonta al sur de México, específicamente a la zona en la que comienza el mar de las Antillas –también conocido como mar Caribe–. De ahí que también se apoda a este fruto como “cereza de las Antillas”. Con la expansión de su consumo y el esparcimiento de su cosecha, la acerola se propagó por América Central, el norte de Sudamérica e incluso estados sureños de EE.UU. como Texas y Nuevo México.

Se cree que en la actualidad el mayor productor de acerolas a nivel mundial es Brasil y, por lo tanto, es allí donde se puede ver crecer la planta que llega a medir unos 2 o 3 metros de altura. La fruta de la acerola es catalogada científicamente como Malpighia emarginata y es tan pequeña que no llega a superar el diámetro de 1 a 4 centímetros y su peso puede variar entre los 2 y los 15 gramos.

Conseguirla fresca en otros países que no sean los de cultivo es difícil y en la Argentina, además de ser poco conocida y estar poco difundidas sus propiedades curativas y formas de consumo, la acerola no dispone de gran demanda en el mercado alimenticio nacional. De todas formas, a día de hoy, se están realizando pruebas de cultivo en la Estación Experimental de Cultivos Tropicales del Instituto Nacional de Tecnología Agrícola (INTA) en Jujuy, Formosa y Misiones.

 
“La acerola lleva muchos años en la experimental del INTA en Yuto y tiene un alto nivel de vitamina C, antioxidantes, fibra, vitaminas, reguladores intestinales y bajas calorías”, explicó a un medio argentino María Julia Fagiani, técnica investigadora de cultivos tropicales en dicha estación experimental. Sucesivamente, señaló que al ser un alimento inmuno estimulante sirve para combatir la gripe, alergias y estrés a través de la síntesis de anticuerpos. Y es desintoxicante por lo que ayuda a la limpieza del organismo.

En adición, Matías Marchetti (M.N. 7210), licenciado en Nutrición y autor de libros sobre vida sana añade que también es difícil adquirirla dado que se daña fácilmente al ser transportada o almacenada. “Además posee un alto contenido de agua y se oxida rápidamente al tener contacto con el aire, lo que hace que pierda parte de su contenido en vitamina C. Por eso, a día de hoy, se acostumbra procesarla para conservar sus propiedades y facilitar su consumo”, desarrolla.

 Acerola → los beneficios de una súperfruta tropical
La variedad de presentaciones y formatos que tiene actualmente para ser consumida, pone de manifiesto el interés que tienen diversas industrias en sacar provecho y comercializar sus poderes nutricionales. La acerola se caracteriza por tener una gran cantidad de fitoquímicos beneficiosos, entre ellos las antocianinas, ácidos fenólicos y flavonoides –sustancias que tienen propiedades antioxidantes y pueden impactar en la prevención del daño oxidativo, muy relacionado con el inicio de diversas enfermedades–. Asimismo, presenta otro tipo de propiedades curativas como la mejora de la piel, el aumento de la energía, mejor digestión y rendimiento cognitivo.

Un estudio publicado en el Journal of Food Science and Technology y titulado “Acerola, una súperfruta funcional sin explotar: un repaso a las últimas fronteras” resalta que este alimento ha generado revuelo entre la comunidad científica y las compañías farmacéuticas en los últimos años debido a sus alegados poderes.

 “Al poseer un rico perfil de nutrientes con numerosas bioactividades y estar sin explotar en gran parte del mundo, la acerola esencialmente requiere una mayor atención y tiene aplicaciones agroindustriales y farmacéuticas prometedoras (...) El trabajo futuro en estas líneas puede ayudar a establecer una afirmación audaz relacionada con la fruta y también aportar nuevos conocimientos sobre los cambios mecanicistas de la matriz de la fruta que ocurren en el sistema humano”, se detalla en las conclusiones del escrito.

Abundancia de vitamina C
Según señala el Consejo General de Colegios Farmacéuticos la principal característica nutricional de la acerola es su altísimo contenido en vitamina C. “Es uno de los frutos más ricos en vitamina C que ofrece la naturaleza. Aunque la concentración de esta vitamina en los frutos varía según el clima, la maduración y la estación del año. Así, los mayores niveles se alcanzan cuando el fruto aún está verde y descienden durante la maduración”, establece la institución.

 Respecto de dicho compuesto que posee, para estos especialistas, la acerola se posiciona como una “superfruta” que colabora con la reducción de la fatiga y el correcto funcionamiento del sistema inmunológico, por lo que algunos acostumbran a consumirla en época de gripes y resfriados.

“Es una de las frutas con más vitamina C del mundo y esto se debe a que tiene una adaptación natural para producir y almacenar esta vitamina en su pulpa; algo así como una forma de protegerse de las condiciones climáticas adversas y de los insectos que la atacan”, subraya el Lic. Marchetti.

 Mejora del metabolismo cerebral
¿Es esta fruta la “píldora natural” para mejorar el funcionamiento cognitivo? La cereza acerola puede proteger el cerebro, específicamente el hipocampo, del estrés oxidativo causado por la mala alimentación y la obesidad, esto es lo que evidencia la investigación “Efectos de la ingesta de jugo de acerola sobre el metabolismo energético cerebral”.

Tras observar por semanas a distintos grupos de roedores a los que alimentaron con jugo de acerola madura, inmadura e industrial, los estudiosos constataron que las alteraciones en el metabolismo energético causadas por la obesidad pueden revertirse parcialmente con cualquiera de las tres opciones de acerola que analizaron. Por ende, si bien la sugerencia profesional siempre indica que la mejor manera de prevenir la obesidad y cuidar el cerebro es mediante una dieta saludable basada en alimentos naturales; esta fruta presenta compuestos antioxidantes que son beneficiosos tanto en su momento de madurez como cuando está de color verde.

Combate malestares digestivos
Otro de sus alegados beneficios es el de la digestión. Los expertos sostienen que la acerola tiene la capacidad de mejorar la función metabólica y la digestión. Un estudio científico publicado en la revista internacional Bioscience, Biotechnology, and Biochemistry constató que esta fruta ha sido utilizada durante mucho tiempo en sistemas de medicina tradicional para tratar malestares como la diarrea, los dolores de estómago y la disfunción hepática dado que su ingesta promueve una respuesta positiva a la inflamación en el intestino.

 Fortalece la piel
Una serie de análisis realizados por el Laboratorio de Biología Celular Clarins evidencia que el extracto de acerola colabora con la reducción de la sobreproducción de melanina –biopolímeros de estructura química compleja que son el principal pigmento responsable del color normal de piel y cabello– que es la causa de muchos de los problemas de pigmentación de la piel y que, en caso de no funcionar correctamente, no puede proteger la dermis de los efectos de la radiación ultravioleta. Sucesivamente, la marca cosmética detalla que el extracto de su semilla favorece la oxigenación cutánea lo que evita la aparición de signos de envejecimiento prematuros y ayuda a purificar y descongestionar la dermis.

Según Marchetti, otros de sus beneficios sanadores en la piel son: la regeneración de tejidos dañados por quemaduras o lesiones, el favorecimientos de la cicatrización de heridas y la formación de colágeno –proteína que da firmeza y elasticidad a los huesos, los cartílagos, los tendones y la piel–.

Contraindicaciones
“Puede ser consumida por cualquier persona, siempre y cuando no tenga alergia o intolerancia a esta fruta o a alguno de sus componentes”, establece Marchetti. En lo sucesivo añade que algunos casos específicos en los que se debe tener precaución o consultar con un médico antes de consumirla son: si se tiene alguna enfermedad renal o hepática, ya que el exceso de vitamina C puede sobrecargar estos órganos y causar problemas; en caso de tomar medicamentos anticoagulantes, ya que la vitamina C puede aumentar el riesgo de sangrado; en personas con diabetes o que toman medicamentos para controlar el azúcar en la sangre, ya que la fruta puede alterar los niveles de glucosa y causar hipo o hiperglucemia; y si se está embarazada o lactando, ya que no hay suficiente evidencia sobre la seguridad de su consumo en estas etapas.

Consumo
Respecto del consumo, el profesional informa que la forma más conveniente de consumir la acerola es fresca y entera para aprovechar todos sus nutrientes y sabor. Sin embargo, dado que esto no siempre es posible debido a su escasa disponibilidad y su rápida deterioración, también se puede consumir en forma de jugo, polvo, cápsulas o tabletas, “siempre buscando productos de buena calidad y sin aditivos”, aconseja.

Contrariamente, en los países centroamericanos en los que cultivan la planta acostumbran a darle muchos usos: algunos utilizan sus hojas secas para hacer tés, otros aprovechan la pulpa jugosa para hacer jugos, mermeladas, dulces y también se pueden hacer batidos, smoothies y postres con la fruta o su pulpa congelada.

Fuente: La Nacion

 

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