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El TOC, una condición que se acrecentó con la pandemia y las personas que lo sufren son cada vez más

SALUD Rosario CALVO
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Lavarse excesivamente las manos, realizar diferentes limpiezas en la casa diariamente y comprobar si las puertas o ventanas están bien cerradas son algunos de los ejemplos más conocidos de comportamientos que tiene algunas personas y que se encuentran dentro de lo que se conoce como TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo).

Según explicó José Martín del Pliego, psicólogo clínico, terapeuta cognitivo-conductual y responsable del área de Psicología del Centro Médico Los Tilos, en Segovia, hay otros que se suman a los mencionados y son chequear muchas veces si las luces o el gas están apagados o la necesidad de tocar ciertas cosas de determinada manera o un número exacto de veces.

El TOC es un trastorno relativamente frecuente incluso más de lo que pensamos, aunque la gran mayoría de los pacientes oculta este problema por miedo al rechazo o a la crítica. Una de las personas que confesó tener un TOC que le impide hacer una vida normal es el exfutbolista David Beckham, quien comentó que necesita limpiar la casa cuando su familia está durmiendo.

Según el especialista, esta condición tendría una prevalencia de entre 2-3 % en la población general, una cifra repartida más o menos por igual entre hombres y mujeres, aunque dijo que, en el caso de los menores, es más frecuente en “niños que en niñas”. Este dato es orientativo, ya que se trata de un trastorno infradiagnosticado debido a que, según explicó Del Pliego, “muchas personas lo ocultan hasta que ocurre algo que los desajusta de forma excesiva y sale a la luz”.

Que es el TOC
El experto explicó que el TOC “es un trastorno neuropsiquiátrico derivado de la ansiedad, que se caracteriza por pensamientos, imágenes o impulsos incontrolables para la persona que los padece, que se repiten en la mente y que resultan intrusivos e inapropiados”. Estos pacientes “preferirían no tener estas obsesiones, pero no las pueden evitar, con lo que causan mucha ansiedad y sufrimiento”.

Además, dijo que muchas veces el paciente se da cuenta de que esas ideas son producto de su cabeza e intenta hacer algo para que no aparezcan. “Al principio puede tratar de ignorarlas o hacer que dejen de estar ahí, generando una serie de actos mentales o comportamientos repetidos, a lo que llamamos compulsiones. Estas son acciones que la persona tiene que llevar a cabo para calmar el malestar y, a veces, son tan intensas que generan las obsesiones porque estas compulsiones adoptan formas de ritual que se tiene que hacer de determinada manera muy concreta o actuando de forma muy rígida y excesiva”.

El experto indicó que las obsesiones y compulsiones van evolucionando con el propio ser humano, es decir, en los niños, por ejemplo, “el TOC tiene que ver más con su seguridad y con el bienestar de sus padres y en los adolescentes está más relacionado con su imagen corporal o con su desempeño para ir modificándose con el paso de los años”. Además, comentó que se observaron más casos desde la aparición de la pandemia por la excesiva higiene y medidas de limpieza para controlar el contagio de covid. Algunas obsesiones típicas del TOC:

Preocupación excesiva por la suciedad, las bacterias, la contaminación.
Miedo intenso a realizar algo que no quiero pero que no puedo sacar de la cabeza, como puede ser un acto violento o agresivo contra alguien.
Sentir que si no hago la compulsión puede pasarme algo horrible a mí o a los que me rodean.

Consejos para convivir con un paciente con TOC
Los “rituales” que realizan estos pacientes pueden no llegar a entenderse por el resto de la sociedad o por familiares y amigos, lo que, en algunos casos, hace complicada la convivencia con ellos. En opinión del psicólogo, para el entorno, la vida es muy difícil porque, al vivir con estos pacientes, de forma irremediable se interfiere en sus compulsiones. “Esto puede hacer que la pareja, familia o amigos se vayan desgastando poco a poco y es fácil que se den conflictos cuando no se someten a unas reglas que consideran auténticamente incompresibles”, señaló.

Además, consideró que es importante saber que las personas con este trastorno “suelen tener un carácter obstinado, irascible y depresivo con el que cuesta convivir, generando problemas de vínculo en la pareja y con los miembros de la familia y dificultades de rendimiento laboral”, a la vez que añadió que “es raro que quien tenga TOC no tenga otros problemas derivados de la ansiedad; depresión, fobias, ansiedad generalizada o preocupación desmedida por algún aspecto físico”.

Por todo ello, lo primero que deben hacer las personas que conviven con alguien con TOC es ser conscientes de que ellos no pueden evitar lo que les está pasando y que no es una cuestión de voluntad dejar de hacer lo que hacen sin más. También, es importante saber que algunos de ellos pueden estar deprimidos o con la autoestima baja, ya que puede ser que desde hace años estén intentado controlar algo que les resulta inevitable pero que no quieren que se note y, a modo de consejo, dijo que quienes conviven con una persona con algún TOC tiene que “ayudarla desde la calma, no desde la crítica o la burla”.

Fuente: TN

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