Por qué lloramos al cortar cebolla y cómo evitarlo

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Olivia BIANCHI
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Estoy segura que no soy la única que en alguna ocasión le ha ocurrido esto: estar cocinando tranquilamente, proceder a cortar la cebolla y comenzar a llorar sin tener pena alguna. Es más, seguro que a alguien le ha ocurrido sin ni siquiera cocinar, simplemente por entrar a la cocina en el momento en que alguien está manipulando la cebolla. Pero ¿te has parado a pensar en alguna ocasión por qué ocurre esto?

La cebolla es una hortaliza que a pesar de que la primavera es su temporada por excelencia, podemos encontrarla durante todo el año gracias a que se conserva con mucha facilidad, lo que la convierte en el producto estrella de nuestra gastronomía, raro es el plato que no la incluye.

Organolépticamente se caracteriza por un fuerte olor, acompañado de un sabor intenso con un toque picante ligerito (a veces más fuerte) y esto se debe gracias a sus compuestos sulfurosos, los mismos que nos causan esa irritación en los ojos, lágrimas y un olor intenso en el aliento después de su consumo.

Cuando cortamos la cebolla, se produce una rotura celular que permite a una enzima llamada ‘alinasa’ entrar en contacto con otro compuesto, produciendo entonces un gas que contiene azufre y que al entrar en contacto con un medio líquido se descompone dando lugar al ácido sulfúrico, ácido causante de que nuestros ojos reaccionen automáticamente con lágrimas como medida de protección. 

Son muchos los consejos que podemos leer en internet para que esto no ocurra, desde comer pan o mascar chicle mientras cortas la cebolla, utilizar gafas de bucear (demasiado excéntrico), morder una cerilla mientras (peligroso) o hasta encender una vela mientras tanto. 

Sin embargo, lo más eficaz va a ser evitar la emisión de la enzima ‘alinasa’ que hemos mencionado anteriormente, por lo que no vas a tener que volver a preocuparte por ello ni dejar de consumir cebolla, ya que hoy, te traigo algunos consejos para que a partir de ahora cortar la cebolla no te suponga ningún ‘drama’:

Utiliza el cuchillo más afilado que tengas en casa. De esta forma, los cortes serán más precisos y romperás menos capas en cada corte, por lo que tendrás menos exposición al ácido que desprende.

Cuanta más técnica tengas con el cuchillo y más rápido lo utilices mejor, el tiempo de exposición será menor y tendrás menos riesgo de acabar entre lágrimas.

Otro truquito es ir lavando la cebolla en agua fría a medida que la vas cortando. De esta forma, al entrar en contacto con el agua, irá liberando la sustancia irritativa, impidiendo que toda vaya a nuestros ojos.

Congela (o enfría en la nevera durante un par de horitas) la cebolla antes de cortarla, así el frío ralentizará la reacción y el ácido tardará más en volatilizar, lo que reduce el tiempo de exposición.

Siempre que vayas a cocinar, hazlo en una postura cómoda, sin inclinarte mucho hacia el banco de la cocina, sobre todo cuando manipules la cebolla, así podrás estar más lejos de ella y del ácido que genere.

Espero que siguiendo estos tips no vuelvas a derramar ninguna lágrima más… por una cebolla.

Fuente: abc

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