Qué alimentos puedo comer aunque haya pasado la fecha de consumo preferente

ALIMENTACIÓN Y SALUD Por Gina NAVARRO
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El desperdicio de comida es un gran problema en nuestra sociedad, en España se tiran más de 7 millones de toneladas de alimentos cada año. Y por si fuera poco un 80% de estos alimentos que se desechan (en hogares) los tiramos tal cual los hemos comprado, una pena la verdad. Ya sea porque no compramos de más (somos asiduos a las ofertas 3×2), no nos organizamos bien o porque no nos fijamos en las fechas de caducidad y/o de consumo preferente el desastre está servido.

¿Qué es la fecha de caducidad?

Seguramente ya lo tienes bastante claro pero no está de más recordarlo. 

La fecha de caducidad se indica en productos perecederos y con riesgo microbiológico, tales como carnes y pescados crudos y frescos , vamos, los que duran pocos días y donde pueden haber bacterias patógenas. Pasada la fecha de caducidad no se pueden consumir porque es muy probable que estén en mal estado y sean peligrosos por la presencia de microorganismos patógenos.

Una forma de alargar esta fecha de estos alimentos que están a punto de caducar sería congelarlos y así de esta forma podemos alargar su vida útil. Eso sí, al descongelarlos, deberán consumirse en menos de 24 horas para evitar riesgos microbiológicos y por supuesto, cocinarlos correctamente.

¿Qué es la fecha de consumo preferente?

La fecha de consumo preferente es aquella que se aplica a productos duraderos y más estables microbiológicamente hablando. Pueden perder algunas propiedades pasada esta fecha, presentar un sabor u olor ligeramente diferente e incluso cambiar la textura y el color, pero no hay peligro de presencia de patógenos. 

Alimentos como el café, el té, las especias, las legumbres secas, la pasta, el arroz, la harina, las conservas, el chocolate en tableta o el agua embotellada, se pueden consumir hasta un año después de su fecha de consumo preferente.

Otros como, las galletas, los cereales, el queso seco, los bombones, los zumos, las bebidas vegetales y los embutidos, se podrían consumir hasta 3 meses después.

Un ejemplo común es el yogur, que se puede consumir pasada su fecha de consumo preferente aunque es probable que aumente un poco su acidez.

Las galletas y los bollos pueden cambiar su textura y estar un poco más duros pero no son peligrosos. 

Y en el caso de los refrescos y el alcohol pueden perder un poco su dulzor y cambiar el color, pero si los probamos y saben bien, se pueden consumir.

Por lo tanto la fecha de consumo preferente indica hasta qué fecha, el alimento conserva todas las propiedades (organolépticas) esperadas intactas, es decir, su olor, color, sabor, mientras que la fecha de caducidad indica hasta qué día es seguro consumir ese alimento.

Será seguro consumir un alimento pasada su fecha de consumo preferente mientras no se aprecian alteraciones visuales físicas importantes y se haya almacenado en correctas condiciones.

Medidas caseras para no desperdiciar tanta comida

Es importante una buena planificación y gestión de los alimentos que compramos, desde la lista de la compra, evitando comprar por aquello que nos entra por los ojos en el momento de la compra y ciñéndonos a nuestro plan semanal, hacer una correcta conservación y almacenaje de los alimentos para evitar que se estropeen sin ser consumidos y por supuesto gestionar adecuadamente las sobras, o congelándolas o bien darles una segunda vida con un poco de creatividad y así de esta manera podemos aprovechar nuestro recursos al máximo.

 Además recuerda que no es necesario tirar los alimentos pasada la fecha de consumo preferente, por eso, te he preparado una tabla para que puedas guardar  comprobar si es todavía apto para el consumo.

Fuente: abc

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