Aspartamo: qué implica que este edulcorante sea "posiblemente cancerígeno"

SALUD Covadonga Díaz*
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Había expectación por conocer la resolución final de la OMS sobre el riesgo y peligrosidad del aspartamo, un edulcorante muy utilizado en la industria alimentaria. Finalmente queda clasificado como potencialmente carcinógeno. Hablamos con varios expertos para saber qué significa esto, cuál es la dosis segura y cómo llevarlo a la práctica a la hora de escoger alimentos. Una cuestión debe quedar clara: aumentar el consumo de azúcar no es la opción.

Cristóbal Morales, especialista del servicio de Endocrinología y nutrición del Hospital Vithas y del Hospital Virgen Macarena, en Sevilla, destaca la importancia de hacer llegar a la población los mensajes de una forma clara y práctica, sin crear confusión ni alarmas innecesarias y menos aún mover a los consumidores a decisiones que por evitar un riesgo caigan en otro de peores consecuencias.

El aspartamo es un edulcorante artificial (de origen químico) ampliamente utilizado en diferentes alimentos y bebidas desde la década de 1980, por ejemplo, en bebidas dietéticas, goma de mascar, gelatina, helados, productos lácteos como el yogur, cereales de desayuno, dentífrico y medicamentos como pastillas para la tos y vitaminas masticables. 

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) ha incluido el aspartamo en el Grupo 2B, lo que significa su clasificación como posiblemente carcinógeno para los seres humanos, tras establecer que hay “evidencia limitada” sobre su carcinogenicidad en los seres humanos. Y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) ha reafirmado que la ingesta diaria admisible de este producto es de 40 mg/kg de peso corporal. 

La clasificación del Grupo 2B en función de la firmeza de la evidencia corresponde al tercer nivel más alto de cuatro niveles, y generalmente se usa cuando existe evidencia limitada y no convincente de cáncer en los seres humanos o evidencia convincente de cáncer en animales de experimentación, pero no ambas. 

En 2015, generó también una notable controversia cuando declaró la carne roja como posible carcinógeno (grupo 2A) e incluyó en el grupo 1 la carne procesada (salchichas, hamburguesa, beicon), el mismo grupo donde está el tabaco. Hay que dejar claro que este organismo "no tiene en cuenta el nivel de exposición a la hora de clasificar las sustancias, solo si la sustancia está o no está. Y la OMS no ha modificado la ingesta máxima recomendada", explica Gemma del Caño, farmacéutica, experta en seguridad alimentaria.

¿Y esto qué significa?
La clasificación del aspartamo como posiblemente carcinógeno para los seres humanos se produce al constatar que hay una evidencia limitada para el cáncer en los seres humanos, en concreto, para el carcinoma hepatocelular, que es un tipo de cáncer de hígado. También se observó evidencia limitada para el cáncer en animales de experimentación y evidencia limitada relacionada con los posibles mecanismos que provocan cáncer. El CIIC, que por primera vez que se pronuncia sobre el aspartamo, ha llegado a esta conclusión a partir de la revisión de la bibliografía existente. Y lo que se ha visto es asociación, no causalidad.

Por su parte, el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios es la tercera vez que se pronuncia sobre este edulcorante. Los dos organismos han efectuado exámenes independientes pero complementarios para evaluar la posible peligrosidad carcinógena y otros riesgos para la salud asociados al consumo de aspartamo. Y ahora han publicado una declaración conjunta.

El comité mixto de la FAO y la OMS llega a la conclusión de que no hay razón suficiente para modificar la ingesta diaria admisible máxima de aspartamo previamente establecida, que estaba y está de 0 a 40 mg/kg de peso corporal. Esto significa que mantener un consumo por debajo de estas dosis sería seguro.

Entre 9 y 14 latas de refresco diarias
Si una lata de refresco contiene entre 200 y 300 mg de aspartamo, un adulto con un peso de 70 kg necesitaría consumir más de entre 9 y 14 latas diariamente para sobrepasar la ingesta diaria admisible, algo que no es en absoluto habitual, pero según matizan desde la OMS, “si no se consumen otros alimentos”. Y ahí está una de las claves. "Si alguien se toma 14 latas de refresco de lo que menos se tiene que preocupar es del aspartamo", explica Gemma del Caño. 

La cuestión está en que otros alimentos también contienen aspartamo y se van sumando miligramos, sobre todo, a medida que se consumen ultraprocesados “porque la industria alimentaria lo emplea ampliamente, dado que resulta adictivo y así nos adherimos y familiarizamos a estos sabores”, señala Cristóbal Morales. Como tantas veces, el veneno está en la dosis.

Rafael Urrialde de Andrés, profesor en la facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid y en la facultad de Farmacia de la Universidad San Pablo-CEU, y vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Nutrición, en declaraciones a Science Media Centre (SMC) realiza algunos matices. Así, detalla que esa dosis de 40 mg/kg diaria significa un consumo de 2.800 mg de aspartamo. "Sorprenden los cálculos que dieron desde la OMS en la rueda de prensa porque, con tablas de composición de alimentos, no supondría como dijeron 10 latas de refresco, sino aproximadamente 15, partiendo de la premisa de una cantidad en torno a 50 mg de aspartamo por 100 ml de producto alimenticio".

Ejemplo de consumo para un adulto de 70 kg de peso
Según este experto esa dosis supondría para un adulto de 70 kg de peso consumir todos los siguientes productos en un solo día: dos raciones de bebidas alcohólicas tipo combinados, ocho cucharaditas de cacao en polvo, dos cervezas bajas en calorías, cinco chicles o gomas de mascar, cinco cucharaditas de edulcorantes de mesa, dos raciones de frutas o vegetales en conserva, dos porciones de gelatina sin azúcar, tres yogures o leches fermentadas, dos raciones de mermelada, dos vasos de néctares, dos bebidas refrescantes a base de zumo, tres porciones de chocolate, tres refrescos bajos en o sin azúcares o azúcares añadidos, toques de salsas, dos bebidas de té y dos yogures bebibles.

Lo que los expertos tienen muy claro es que si el mensaje no llega correctamente a la población y los consumidores por evitar un posible riesgo asociado a los edulcorantes lo que hacen es aumentar el consumo de azúcar, el daño sería mucho mayor.

“Tenemos que pensar que estamos azucarados y edulcorados por encima de nuestras posibilidades”, advierte Cristóbal Morales, quien añade que quien a lo largo del tiempo ingiere cantidades elevadas de aspartamo es porque lo está haciendo también de alimentos ultraprocesados y grasas trans, y ahí es donde está el riesgo claro y demostrado para la salud.

Cuál es la alternativa
La opción es aumentar el consumo de productos frescos, naturales y buenos procesados, según recalca este especialista en endocrinología y nutrición, “evitando todo lo posible los ultraprocesados y educando, ya desde niños, nuestro paladar a sabores menos dulces y azucarados”, explica este experto.

Gemma del Caño recalca que otras sustancias como el tabaco o el alcohol, o la propia radiación solar, están clasificadas en el grupo 1 como cancerígenos para seres humanos "y parece que nos preocupamos mucho menos" y añade que los aditivos que están autorizados son seguros pero el daño está en que los productos en los que se utilizan no son saludables por sí mismos. Los edulcorantes, desde mi punto de vista, no son necesarios pero debemos poner las conclusiones en perspectiva y asustarnos con las sustancias que no se controlan no con las que sí se analizan".

*Para cuidateplus.marca.com

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