El caso de la mujer que recibió un trasplante de útero y tuvo a su primer bebé

A partir de una donante muerta tuvo lugar el primer procedimiento de este tipo en Estados Unidos y el segundo en el mundo.
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Lindsey McFarland, que tiene unos 30 años de edad, quería convertirse en madre, pero un problema con su útero se lo impedía. Formó parte de un innovador estudio de investigación que involucra a 10 mujeres con infertilidad por factor uterino. Las mujeres que no tienen un útero, o se les extrajo, claramente no pueden quedar embarazadas. El estudio evalúa entonces si recibir un trasplante de un donante fallecido podría permitir que estas mujeres puedan concebir a través de la fertilización in vitro.

A diferencia de otros programas de trasplante de útero, el ensayo de la Clínica Cleveland, donde se produjo la intervención, utiliza solo aquellos de donantes que murieron recientemente. De esta forma se elimina el riesgo de dañar potencialmente a un donante vivo, que necesitaría someterse a una cirugía abdominal mayor para extirparle el útero. El primer caso de éxito se dio en Brasil, donde una mujer de 32 años recibió el útero de una donante fallecida.

"El trasplante de un útero en una mujer es un procedimiento complejo que requiere la supresión de la respuesta de su sistema inmunológico", dice el cirujano de trasplantes Andreas Tzakis, que fue parte del gran equipo quirúrgico que participó de esta intervención. “A través de esta investigación, nuestro objetivo es hacer que estos eventos extraordinarios sean comunes para las mujeres que eligen esta opción", manifestó en un comunicado.

Final feliz
Lindsey recibió el trasplante a finales del 2017. Una paciente en edad fértil y con la matriz sana acababa de fallecer. A finales de 2018 quedó embarazada y toda la gestación se llevó a cabo en completa normalidad y sin complicaciones. El día del parto, que fue por cesárea programada, un equipo de 24 médicos acompañaron a la familia para recibir a una beba sana. "Estamos agradecidos con el donante. Su generosidad permitió que el sueño de nuestro paciente se hiciera realidad y que naciera un nuevo bebé", concluyó Andreas Tzakis.

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