¿Es correcto eliminar las fuentes de grasa de la dieta?

Ante un plan de pérdida de peso puede que nos planteemos reducir la ingesta de grasas. Sin embargo, su exclusión completa no está recomendada por diversas instituciones sanitarias.
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Un error común a la hora de querer perder peso es suprimir todas las fuentes de grasa de la dieta. Esta creencia es cada vez más habitual y calificada como aceptable por algunos regímenes que se centran en desintoxicar el cuerpo.

Desde siempre, la creencia ha sido que el sobrepeso y la obesidad vienen por incluir grasas en la dieta. Así, en este artículo vamos a hablar de las temidas grasas, de su papel en el organismo y si deben o no ser eliminadas de las dietas. ¡Presta atención!

Para empezar debemos de saber que las grasas son macronutrientes que nos aportan 9 kcal/g. Y efectivamente, son el doble de calóricos que los hidratos de carbono y las proteínas, que solo aportan 4 kcal/g.

Son esenciales para la vida porque desempeñan funciones vitales como:

Constituyen la principal fuente de reserva energética.
Proporcionan protección y consistencia a algunos órganos.
Forman parte de estructuras celulares.
Son reguladoras de hormonas.
Contribuyen a la absorción y movilización de vitaminas (A, D, E, K).
Dota de palatabilidad a los alimentos.

Entonces, ¿se debe eliminar las fuentes de grasa de la dieta?
La grasa, tantas veces odiada por quienes desean bajar de peso, es esencial para nuestro organismo. Este nutriente es necesario para nuestro cuerpo debido a que participa en múltiples funciones orgánicas.

“Los lípidos son necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, la piel y el aparato cardiovascular”, asegura Ingrid Bravo, Nutricionista de la Universidad de San Sebastián.

¿Qué pasa con el cuerpo cuando eliminas las fuentes de grasa de la dieta?

A pesar de que las grasas hayan sido demonizadas durante tanto tiempo, y sean las primeras discriminadas cuando alguien desea bajar de peso, nunca podemos perder de vista que representan un componente nutricional muy importante que no debe excluirse de ningún plan alimenticio.

Y por más irónico que suene, si no consumimos suficiente de ellas podemos tener dificultades para adelgazar y perder grasa abdominal. Pero esos no son los efectos más graves de una deficiencia de grasa, sino que también puede ser nociva para el rendimiento físico y mental.

Así que si creías que renunciar a la grasa era la clave exitosa para bajar de peso, todas estas explicaciones te demostrarán lo contrario:

1. Tienes más hambre
Si no consumes suficiente cantidad de un determinado macronutriente, terminarás buscando las calorías en otro lugar. Por lo general, aquellas personas que no comen la cantidad recomendada de grasas lo compensan aumentando su consumo de carbohidratos.

Según un estudio del American Journal of Clinical Nutrition, la grasa provoca que la absorción de alimentos sea más lenta. De esta manera, nos ayudan a permanecer saciados por más tiempo y evita que comamos en exceso.

2. No proteges tu corazón

Un estudio realizado por el New England Journal of Medicine comprobó que una dieta mediterránea, con un consumo moderado de grasas, tiene mayores beneficios para la salud del corazón y del sistema nervioso que una dieta con un consumo bajo o nulo de grasas.

Las grasas monoinsaturadas aumentan los niveles de colesterol “bueno” en el cuerpo y reducen el riesgo de sufrir cardiopatías, así como otras enfermedades degenerativas.

3. Deficiencia de vitaminas
Las vitaminas A, D, E y K se absorben con grasa. Esto significa que solo son asimiladas una vez que se disuelven en ella. Después de que se distribuyan en el cuerpo, las vitaminas se almacenan en el hígado y el tejido graso para usarse a largo plazo.

Pero cuando el consumo de grasas es insuficiente, la absorción no puede realizarse y el nivel de dichas vitaminas en el cuerpo es bajo.

4. Descuidas tu salud mental

Muchos estudios en neurología han comprobado que una dieta mediterránea que incluye grasas saludables tales como el aceite de oliva, nueces y pescado pueden ayudar a preservar mejor la memoria y reducir el riesgo de enfermedades cognitivas.

Este se debe a que la grasa actúa como principal componente de las membranas de las neuronas y de la mielina, una capa que recubre los nervios y permite que se realice la sinapsis.

Por todo ello, excluir las grasas de la dieta puede comprometer la salud integral del organismo. El punto principal que observamos en los estudios no es el consumo de grasas, sino la elección de estas. Así, debemos elegir siempre las más saludables y alejarnos de aquellas de tipo trans que perjudican nuestra salud.

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