El huevo, liberado de culpa y cargo: tips para incorporarlo en recetas bajas calorías

El huevo durante mucho tiempo ocupó los primeros puestos de las listas de alimentos con luz roja. El principal motivo: su alto contenido de colesterol.
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Hoy se sabe que el colesterol incluido en lo que ingerimos solo influye en un 20% del índice total y que el 80% restante lo fabrica el organismo.

Además, cada vez se recalcan más sus propiedades nutritivas. Algunas de ellas:

- Un huevo entero tiene 80 calorías y 6 gramos de grasa. Con lo cual, es apto para los planes para bajar de peso.

- Aporta proteínas.

- Es rico en minerales, como hierro, fósforo, potasio y magnesio.

- Contiene vitaminas. Entre ellas, A, E, D (muy rica), B9, B12, B6, B2 y B1.

- Cuenta con “colina”, un aminoácido muy importante para el cerebro, ya que ayuda a mantener la memoria y a prevenir el Alzheimer.

- Es muy rico en “lecitina”, un aminoácido que se une al colesterol para evitar que éste sea completamente absorbido por nuestro cuerpo.

Clara y yema
Una de las pautas que circulaba hasta hace un tiempo era que resultaba más conviene comer solo las claras. Aunque, de esta forma, se pierden las propiedades nutricionales que tienen las yemas y, por lo explicado en las primeras líneas de la nota, hoy se sabe que esto no aumenta el colesterol en sangre.

Además, de más está decir que las preparaciones con huevo entero son mucho más sabrosas.

Cantidad controlada
Más allá de sus múltiples beneficios, también es importante calcular las porciones y, por supuesto, la forma de preparación. Desde ya, nos es lo mismo un huevo poche en una ensalada o sobre una tostada de pan integral que frito con papas (una opción indefendible) o una pizza con este ingrediente.

Otras alternativas recomendadas

- Una tostada pan de centeno (integral) con un huevo revuelto.

- 2 huevos revueltos. 

- En rellenos como budines, soufflés o tartas.

 - Omelettes de verduras o jamón y queso.

- Pancakes caseros con avena y cacao amargo en polvo (hay mil opciones).


También, más allá de estas opciones, hay que tener en cuenta que la manera en que afecta un alimento rico en grasas es algo totalmente individual, ya que depende de muchas cosas, incluidas la salud intestinal y el resto de los alimentos consumidos. 

Constantemente surge información sin argumentos tan claros contra alimentos tan nobles y nutritivos, como el huevo. Por eso, antes de decidir tomar partido y eliminarlos de las comidas conviene consultar a un nutricionista. 

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