¿Cuáles son las diferencias en los aceites saludables y no saludables?

Saber distinguir los aceites saludables e incluirlos en nuestra dieta en lugar de los no saludables nos permitirá mejorar nuestra salud y evitar diferentes enfermedades.
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¿Por qué consumir aceites saludables?
Los aceites son ácidos grasos fundamentales para nuestro organismo pues son la mayor fuente de energía. Nos permiten procesar los distintos nutrientes esenciales como las vitaminas A, E, K, D.

Este tipo de aceites son los derivados de fuentes vegetales. Algunos buenos ejemplos son el de coco, el de aguacate o el girasol.

¿Cuál elegir? Grasas animales o grasas vegetales

Las grasas animales se obtienen de los tejidos adiposos de distintos animales. Las más comunes son la manteca de cerdo, la mantequilla y algunos aceites de animales marinos.

Por su parte, las grasas vegetales pasan por un proceso de destilación química. A través de esta se extraen líquidos grasos y propiedades de algunas plantas y semillas.

Las grasas animales deben consumirse con moderación, pues son las que pueden incrementar los niveles de colesterol en la sangre. Cuando las consumes en excesos, pueden propiciar la aparición de enfermedades degenerativas como problemas cardiovasculares, diabetes y obesidad.

Por el contrario, a las grasas de origen vegetal se las considera aceites saludables por contener aminoácidos esenciales para el organismo y por aportar vitaminas y minerales.

Grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas
Dependiendo de la fuente de la que se obtengan, consumirás aceites saludables o dañinos. Durante muchos años, las grasas saturadas se han considerado perjudiciales para la salud. Justo son estas las que han sido asociadas a enfermedades degenerativas y a problemas cardiacos.

Se cree que provocan un alto contenido de colesterol en la sangre. Esto significa que obstruyen el adecuado funcionamiento del sistema cardiovascular, tapando las arterias y engrosando las paredes del corazón. Sin embargo, estudios recientes desmienten esta postura.

Por el contrario, los aceites saludables aportan ácidos grasos mono y poliinsaturados. Estos combaten los problemas antes mencionados. Sin embargo, no todos los aceites de este grupo nos dan los mismos beneficios.

La mayoría de los aceites vegetales que encontramos en el supermercado suelen ser una mezcla de distintos aceites por lo que podrían ser altamente tóxicos. Por ello, es sumamente importante seleccionar el aceite adecuadoy no dejarte llevar por las ofertas.

Aceites saludables, ¿cuáles son los mejores?
Entre los aceites saludables, los dos más utilizados son:

El aceite de oliva

Es el protagonista de la dieta mediterránea. Entre sus propiedades se encuentra el no aportar colesterol malo (LDL) a la sangre. Así, puede reducir drásticamente la probabilidad de tener alguna enfermedad cardiovascular.

Además, es rico en vitamina E. Esta tiene propiedades antioxidantes y nos protege de los daños en la piel, provocados por la contaminación y la mala alimentación. Esto se traduce en un combate efectivo contra el envejecimiento prematuro.

Lo mejor del aceite de oliva es que las altas temperaturas no modifican su estructura química. Es decir, no es tóxico para nuestra salud y es el más recomendado para cocinar los alimentos.
Eso sí, recuerda que lo ideal es evitar las cocciones basadas en frituras. Obtén los beneficios de este aceite al usarlo al natural en tus ensaladas.

Los aceites no saludables son más baratos
Los aceites con grasas perjudiciales suelen ser mucho más baratos. Sin embargo, tal como podemos ver, a la larga los aceites baratos únicamente van a provocar deterioros en nuestra salud. Así, tendremos que invertir en tratamientos y medicamentos.

La salud es nuestra mejor inversión. Por eso, es ideal ahorrar a largo plazo comprando un aceite saludable que mejore tu calidad de vida

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