Leche descremada versus leche entera

La diferencia principal entre ambos tipos de leche es que la descremada contiene una menor proporción de grasa y, por lo tanto, las calorías que contiene son inferiores.
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Una de las primeras medidas que se toman en el comienzo de una dieta para adelgazar es reemplazar la leche entera por una descremada para el consumo diario, con el objetivo de rebajar el consumo de grasa e ir bajando de peso gradualmente

Otras personas cambian el tipo de leche por un tema de gustos, ya que encuentran que la leche entera es fuerte y pesada. Sea cual sea la razón, es importante analizar las comidas que son parte de la alimentación diaria y saber si la leche descremada es la mejor alternativa para tomarla habitualmente.

¿Leche descremada versus leche entera?
La diferencia principal entre ambos tipos de leche es que la descremada contiene un porcentaje menor de grasa y, por lo tanto, las calorías que contiene son inferiores.

Sin embargo, al eliminar la grasa se desechan las vitaminas liposolubles A, D y E. Aunque ahora, casi todas las leches, semi o totalmente descremadas, ya vienen enriquecidas con dichas vitaminas.

Como ya hemos mencionado, la principal diferencia estará en el porcentaje de grasa, que influirá tanto en las calorías como en el sabor.

Pero no es solo eso, al perder la grasa la leche descremada pierde también las vitaminas liposolubles características de la leche, sobre todo la vitamina A y la vitamina D o calciferol. También, una cierta proporción minoritaria de vitamina E o tocoferol se pierde de forma natural en el desnatado.

Según asegura el profesor Sergio Casalmiglia, catedrático de la Universidad de Barcelona, a ello se suma una reducción en la capacidad de absorción del calcio que nuestro sistema digestivo captura mejor acompañado de la grasa y las vitaminas de la leche.

En la actualidad, la leche desnatada que nos llega a nosotros no tiene estas diferencias respecto a las vitaminas liposolubles y la cantidad de calcio (otra cosa es que se absorba igual o no) porque se le añaden vitaminas A, D y E de forma artificial.

No necesariamente se trata de vitaminas sintéticas, pero no tienen tampoco por qué proceder de la grasa extraída. Es decir, que en un principio, nutricionalmente ambas leches son iguales, aunque una posee menos calorías.

¿Qué dicen los estudios?
Un estudio de 2017 publicado en The American Journal of Nutrition asegura que la ingesta de quesos y yogures con todos sus ingredientes no solo no inciden sobre una mayor obesidad, sino que podrían incluso ayudar a prevenirla, así como la diabetes. Algo que, según el estudio, no se observa en los consumidores de productos desnatados.

Otro estudio, liderado por el doctor Dariush Mozaffarian, concluyó que beber leche entera podía prevenir la diabetes. En dicha investigación, se analizó la sangre de más de 3000 personas durante un período de 15 años. Las personas que consumían leche entera tenían un 46 % menos de probabilidades de padecer esta enfermedad.

Por otro lado, el investigador de la Universidad de Harvard, Mohammad Yakoob, no encontró en un metaanálisis de historiales médicos en Estados Unidos con relación entre la ingesta de leches enteras y la obesidad o la diabetes. Al contrario, la revisión sugiere que los consumidores de leche entera parecen más protegidos. 

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