Dieta playera: plan semanal para no volver de las vacaciones con kilos de más

DIETAS 16 de enero de 2019 Por
¿Adelgazar en vacaciones? Sí, leíste bien. No es una misión imposible ni mucho menos. Si estás en la playa, en las sierras o en la pileta reponiendo energías, podés comer muy bien sin descuidar la balanza. Te damos las claves para lograrlo.
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Hay algo más lindo que tomar un helado en la playa? ¿O merendar con churros rellenos con dulce de leche, comprados al vendedor ambulante? No, seguro que no.

Sin embargo, ni los helados ni los churros forman parte de la lista de alimentos saludables y livianos, y lo cierto es que sólo deben ser tenidos en cuenta para darse algún gustito muy de vez en cuando, especialmente si lo que buscamos en estas vacaciones es comer sano y, de paso, cuidarnos y bajar algunos kilos… Porque podés bajar de peso mientras descansás, sin hacer grandes sacrificios, comiendo muy bien y de manera ordenada.

"No aumentar de peso y alimentarse sanamente preservando la salud puede ser uno de los objetivos de este verano", dice la licenciada en nutrición Pilar Llanos (M. N. 0205).

Y continúa: "Agregá mucha protección solar, adecuada nutrición y bastante descanso y tendrás la fórmula perfecta para reponerte de un año duro y enfrentar con todas las pilas el que recién comienza".

La idea es no complicarse con las comidas ("la cocina es un lugar caluroso en verano y nos debemos el derecho de estar en ella menos horas", dice la experta) y si a una alimentación equilibrada le agregamos un poco de actividad física, tal vez logremos volver de las vacaciones más tonificadas porque habremos disminuido el porcentaje de grasa corporal. Y casi sin darnos cuenta.

"Ya sabemos que bajar de peso no es cuestión de una semana ni de un mes. Es clave mantener una conducta de alimentación que sea completa nutricionalmente hablando, que tenga volumen para darnos saciedad, pero que además esté integrada por alimentos y preparaciones de baja densidad calórica", afirma Llanos. "Las verduras, las frutas y las carnes muy magras serán siempre tus grandes aliados", agrega.

Y si hablamos de conducta, debemos reconocer que todas nos hacemos promesas a nosotras mismas, especialmente si se trata de pensar en actividad física ("que durante las vacaciones voy a salir a caminar todos los días una hora, que voy a jugar a la paleta o al vóley en la playa, que voy a salir a correr o retomar la bicicleta…"), pero ¡qué difícil es cumplir! No es complicado encontrar excusas: la falta de ganas, el exceso de calor o el mal tiempo suelen ser las más usadas.

"Si nos quedamos encerradas porque el tiempo no da para hacer playa ni caminatas, los programas cambian y las calorías que ingerimos también", apunta la nutricionista. Es así que la idea es "tener siempre el control a mano". "No se trata de prohibiciones, sólo de tener control de lo que se ingiere", recomienda Llanos.

Y agrega: "De aquello que te gusta mucho y sabés que te hará traicionar tus objetivos, servite una porción pequeña y degustala con todos los sentidos lo más lentamente posible. De esa manera la satisfacción llegará a tu cerebro, y con ello la calma del deseo cumplido".

Cómo organizarte: hacé las compras con tiempo.

Nada peor que boicotearte no teniendo a mano, en la heladera o la alacena, los alimentos light requeridos. Recordá que necesitás una alta dosis de frutas y verduras (aprovechá las de estación, son las más sabrosas y las más accesibles al bolsillo), pan integral, yogur y leche descremados, cortes magros de carne y mucho líquido: infusiones de todo tipo (té verde o negro, mate y café, siempre con edulcorante o amargos), soda, agua potable o mineral, bebidas a base de hierbas sin azúcar y limonadas caseras.

También tendrás unos "permitidos": turrones de maní, cuadraditos de avena y barritas de cereal integran este plan para bajar en vacaciones. Se trata de opciones fáciles de llevar en el bolso playero que te ayudan a hacer una merienda rica y saludable mientras tomás sol. Eso sí: respetá las porciones indicadas. ¡Nada de hacer trampas!

Hacete amiga de la gelatina light: es fácil de hacer, aporta sólo agua y es ideal para combatir esas ganas de comer algo dulce que solemos tener por la tarde o la noche. Podés agregarle daditos de fruta o un copete de queso blanco y convertirla en una exquisita opción de postre híper liviano.
Y, por último: organizate y hacé la dieta con amigas o en familia. Será más fácil si son dos o tres personas las que se reparten las tareas: hacer las compras, preparar las ensaladas, cargar la heladerita con bebidas frescas para la playa. Pueden organizar caminatas, partidos de vóley o bicicleteadas y todo será más divertido si es compartido. ¡Manos a la obra!

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