¿Tiene sentido seguir la dieta de la avena para bajar de peso?

Este régimen se basa en generar una fuerte restricción calórica y comer solo dicho cereal, factores poco interesantes para adelgazar en el medio y el largo plazo
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Lo primero que hay que observar para comprender lo efectiva o saludable que resulta la dieta de la avena es el planteamiento que se propone para la misma en diversas páginas webs. Quienes la defienden aseguran que se pueden perder varios kilogramos a la semana. Lograr esto, de entrada, ya implica una fuerte restricción calórica para que así se incurra en un déficit que sea el que lleve a adelgazar

Esta dieta establece que en el desayuno, la comida y la cena la avena será el plato principal y que siempre se utilizarán porciones de media taza, que equivalen a poco más de 50 gramos. El cereal solo se acompañará con leche o yogur desnatado, frutas y verduras. Para la media mañana o la merienda, de nuevo se recomienda fruta y verdura. Esto habría que continuarlo durante 5 días o una semana para perder peso y después volver a una alimentación normal.

Analizando este plan, al día se tomarían unos 200 gramos de avena, que se traducen en menos de 800 calorías. Si a esto se le suman las frutas y las verduras, supera las 1.000 calorías por muy poco. Una cantidad muy restrictiva teniendo en cuenta que la cantidad diaria recomendada sería de 2.000 kcal en un adulto.

Riesgos de la dieta
 
Lo primero que se puede observar de esta dieta es que implica un fuerte déficit calórico. Aunque se utilicen alimentos muy saludables y altos en fibra como la avena, las frutas y las verduras, consumir dicha cantidad de energía puede llevar a que se pase hambre y sea difícil de mantener. Además de que el aporte proteico es bajo, el cual es clave para controlar el apetito.

En base a esto, la dietista-nutricionista y divulgadora María Casas ya contaba tiempo atrás a Alimente que la clave de una dieta y el factor más importante para tener éxito en la misma es la adherencia o capacidad de adaptarse a un plan nutricional. “Si una persona no puede seguir una dieta bien en el tiempo, al final no hay dieta”. La nutricionista defendía que este factor tiene que primar por encima de los demás, pues es el que permite que la persona no sufra ni vea como un sacrificio esta cuestión.

Para lograr dicha adherencia es necesario que el individuo esté cómodo siguiendo la dieta. Si padece al mantenerla y pasa hambre, como podría ocurrir con una tan restrictiva como esta, puede llevar a que no sea capaz de continuarla. Otro riesgo derivado sería el efecto rebote. Tras una alimentación con pocas calorías, es posible sufrir este trastorno si se comienza a comer más de lo que se necesita, como consecuencia del regreso a la alimentación habitual. De esta manera, se puede ganar más peso del que en un primer instante se quería perder. Comer solo avena, frutas y verduras, además de resultar tedioso y repetitivo, puede provocar una falta de nutrientes en la dieta si se sigue a medio y largo plazo, algo poco saludable para el organismo.

La mejor manera de hacer dieta
Cuando lo que se quiere es adelgazar, la opción más práctica es acudir a un especialista en este sector. Los dietistas y nutricionistas pueden hacer dietas individuales donde cada paciente siga un déficit calórico razonable de unas 300 calorías, que será más sencillo de mantener a largo plazo al estar diseñadas para que cada persona disfrute con los alimentos que más le gusten y no tenga que pasar hambre.

Una dieta saludable para bajar de peso, como recomiendan los especialistas, será aquella con alimentos de todo tipo donde predominen frutas y verduras, sin ultraprocesados y donde haya un aporte adecuado de nutrientes con menos calorías diarias de las necesarias. Combinado con ejercicio físico, adelgazar está garantizado.

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