Anemia de hierro: recomendaciones alimenticias

Además de aumentar el consumo de alimentos ricos en hierro, para evitar la crisis de anemia también es fundamental evitar aquellos que puedan dificultar la absorción de este mineral.
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Entre los síntomas que puede experimentar una persona anémica encontramos:

Fatiga crónica, letargo
Malestar general
Insomnio
Mareos
Palidez, falta de aliento
Pérdida de la regularidad del ciclo menstrual
Ritmo cardíaco inusual o palpitaciones

1. Incluye hierro en tu dieta
Suplementar la alimentación con fuentes de hierro te ayudará a reducir la anemia.
El primero de nuestros consejos para prevenir y corregir una anemia por hierro es incluir este mineral en tu dieta. Ten en cuenta que el hierro es necesario para la producción de hemoglobina. En la mayoría de los casos, la deficiencia de hierro puede ser causada por el consumo insuficiente de alimentos ricos en este mineral.

Este problema es más pronunciado en niños y mujeres jóvenes: Además del período menstrual, también las dietas extremas e incluso las vegetarianas pueden favorece una falta de hierro. El hierro que se absorbe más fácilmente se encuentra en la carne, las aves de corral y el pescado. Otros alimentos, como verduras, frutas, cereales, los huevos y las nueces también contienen hierro, pero se absorbe en menos proporción.

Por otro lado, te recomendamos no tomar hierro en forma de suplementos si el médico considera que no lo necesitas. Tomados en altas dosis, los suplementos de hierro causan estreñimiento y heces negras. A su vez, los suplementos de hierro innecesarios pueden disfrazar un problema grave, como sangrado del sistema digestivo.

2. Limita el consumo de alcohol
En segundo lugar, debes saber que el alcoholismo y la anemia están relacionados en algunas personas, ya que en algunos casos proviene de una nutrición deficiente. Al consumir alcohol, el hígado debe trabajar para eliminarlo, y además, este órgano es el encargado de suministrar hierro al resto de organismo.

Por lo tanto, la ingesta de alcohol puede agravar los síntomas de la anemia de hierro. Por ello, se recomienda un consumo moderado, ya que el hecho de beber demasiado alcohol puede conducir a la deficiencia de hierro.

Asimismo, debemos tener en cuenta que las personas que consumen cantidades excesivas de alcohol tienden a tener glóbulos rojos defectuosos; estos se destruyen antes de que termine su ciclo de vida natural.

3. Alimentos ricos en folato
El folato, una vitamina B, acelera la división de los glóbulos rojos y, por lo tanto, promueve el transporte de oxígeno. En este sentido, se recomienda a las personas con anemia incluir en su dieta alimentos ricos en folato.

Entre los alimentos ricos en folato encontramos frutas cítricas, verduras de hoja verde, nueces, semillas y legumbres. Sin embargo, debes tener en cuenta que el folato que contienen es sensible al calor. Por ello, evita cocinarlos demasiado y opta por métodos de cocción como el vapor o el horno.

4. Consumir vitamina C
La vitamina C aumenta la absorción del hierro si este procede de origen vegetal.
Para mejorar la ingesta dietética de hierro de origen vegetal, es esencial involucrar el consumo de vitamina C. Esta vitamina mejora la absorción de hierro no hemo de las plantas.

Recuerda consumir regularmente, por ejemplo, una naranja o un jugo de limón para obtener vitamina C. Además, otras frutas que contienen grandes cantidades de vitamina C son los pomelos o los kiwis.

5. Limita el té y el café
El té y el café son ricos en taninos, unas sustancias vegetales que limitan la absorción del hierro. Por ello, debes limitar su consumo, especialmente durante las comidas. Si estás tomando suplementos de hierro, es importante no consumir té o café durante varias horas antes y después de tomar los suplementos. Además, no deben tomarse al final de una comida, sino en la tarde o temprano por la mañana.

Para acabar, recuerda que la anemia relacionada con la falta de hierro es la más común. Significa que la ingesta de alimentos con hierro es insuficiente o que no compensa las pérdidas relacionadas con el sangrado agudo o crónico. Ten en cuenta que para restablecer el equilibrio adecuado de glóbulos rojos es necesario evaluar la fuente del problema.

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